Autor: Brezo, Tomás. 
   Respuesta a los tractores (II)     
 
 El Alcázar.    09/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

"RESPUESTA A LOS TRACTORES" (II)

La represión contra los campesinos había sido llevada a cabo con una precisión implacable desde 1.917.

Al campesino se le acusaba de saboteador, especulador y acaparador. Su castigo más leve era el tiro en la

nuca. Nubes de Cuervos Negros (policías) se abatían sobre las aldeas para castigarlos y aterrorizarlos,

pero los campesinos se negaban a dejar de ser rusos y convertirse en soviéticos.

La "colectivización" de la tierra fue decretada en 1.917 y aceptada únicamente por el 2 por ciento del

campesinado. Ante esta resistencia el Estado empleó los castigos más duros: deportaciones masivas,

ejecuciones públicas, despojos totales, fueron inútiles, los campesinos continuaron negándose a ser

sovietizados.

El Gobierno decretó entonces la colectivización del 100 por ciento de todas las tierras en las regiones más

ricas. Los campesinos redoblaron la resistencia y el Estado redobló los castigos. Ante la inutilidad de la

represión parcial, Stalin doce años después del decreto de colectivización, decretó el 27 de diciembre de

1.929 lo siguiente: "¡Liquidar a los kulaks!". Era una declaración de guerra a toda la población rural.

Antes de la revolución la palabra kulak (significa puño) se aplicaba a los campesinos ricos, que prestaban

dinero. En 1.929 la palabra kulak, se extendió y pasó a significar campesino. La orden de Stalin equivalía

a aplastar a diez millones de hombres, mujeres y niños, que poseyeran un trocito de tierra o una simple

gallina. Se trataba de convertir a las pequeñas granjas privadas en kolkhozes o establecimientos estatales.

Los kolkhozes no eran cooperativas agrícolas sino colectividades estatales en las que el campesino jugaba

el papel de peón al servicio del Estado.

La "colectivización" no fue una revolución agraria, fue una imposición sangrienta desde arriba. No fue

una revolución sino una expropiación y el Estado empleó toda la fuerza bruta de la Policía y del Ejército

para despojar al campesino de sus tierras, sus animales y sus pocas semillas. ¡Era imperativo

"reformarlos" y hacerlos olvidar sus conquistas sociales y económicas obtenidas durante el zarismo!

La "colectivización" se llevaba a cabo en absoluto secreto. Repentinamente las ciudades se vieron

invadidas por millares de campesinos que, trataban de obtener pasaportes o visas para huir al extranjero.

El Estado cerró el cerco y devolvió a los escapados a "sus lugares de origen" en vagones sellados que los

llevaron a los campos de la muerte. Otros millares llegaron a pie a las fronteras de Rumania, Polonia y los

Países Bálticos para encontrarse con tropas apostadas en los puestos fronterizos, encargadas de dar muerte

a los fugitivos. A través de la Karelia soviética Finlandia se vio invadida por millares y millares de

campesinos rusos. Y de haber estado abiertas las fronteras hubieran escapado millones de campesinos.

El 2 de marzo de 1.930 se proclamó la reglamentación de la campaña contra los kulaks. En realidad la

campaña contra los campesinos había empezado muchísimo antes del 27 de diciembre de 1.929. Pero la

verdad es que nunca se ha visto una aplicación tan integral de la fuerza bruta como en esas nueve

primeras semanas.

Ver "Misión en Utopía". Cita: "Una población tan grande como la de Suiza y Dinamarca fue despojada de

todas sus propiedades. No solo tierras, casas, ganado y herramientas sino también ropas, víveres y objetos

domésticos —y arrancada a sus aldeas. A punta de bayoneta fueron llevados los campesinos a las

estaciones de ferrocarril para ser brutalmente cargados en vagones de ganado y enviados a morir a las

regiones del ártico y a los desiertos del Asia Central donde la mano de obra era requerida. Algunos fueron

simplemente abandonados más allá de sus aldeas de origen sin techo, sin comida en aquellos meses

invernales, sobre tierras estériles que jamás habían sido cultivadas.

"Decenas de millares murieron de frío, de hambre y de epidemias mientras eran transportados. Los trenes

vaciaban sus vagones poniendo la carga humana en manos de guardianes armados y regresaban por otro

cargamento. Millares de campesinos escapados llegaban a las ciudades pero allí eran acorralados,

amontonados en vagones infectados y despachados como mercancías...El espectáculo de campesinos

conducidos por las calles de Moscú por soldados con el revólver desenfundado era demasiado corriente

para llamar la atención de la multitud, que desfilaba por las aceras".

En enero de 1.933 todos los habitantes de tres pueblos cosacos en la región de Kuban, Cáucaso

Septentrional — unos cuarenta mil individuos entre hombres, mujeres y niños jóvenes y ancianos sanos y

enfermos— fueron apresados, cargados como bestias de ganado y enviados como bestias a las zonas

árticas. El periódico local de Kuban informó del hecho a los ciudadanos soviéticos con todo lujo de

detalles con el propósito de asustar a toda la comarca.

En el invierno de 1.932-1.933 solo el hambre provocada artificialmente por la "colectivización" produjo

siete millones de campesinos muertos. Los portavoces soviéticos admitieron la cifra de un gesto de

jactancia.

Habían transcurrido ya tres años desde el 27 de diciembre de 1.929, fecha en la que Stalin decretó:

"¡Liquidación de la clase de los Kulaks!". Esta frase está todavía impregnada de horror para aquellos que

la vieron de cerca.

Los campesinos españoles deben de saber que los espera un decreto análogo al decreto de diciembre de

1.929. El comunismo no desea cooperativas, ni granjas, necesita peones a sueldo del Estado totalitario.

Necesita esclavos para los campos de trabajo forzado, necesita con urgencia la abolición del individuo y

la divinización del Estado y del Gran Jefe.

Los Disidentes acusan. Los campesinos no escuchan. Sin embargo de la Unión Soviética infierno

artificial creado por bandoleros internacionales surge la Nueva Rusia. ¡Surge la Vieja Rusia para

redimirnos a todos! Amalrik pregunta: ¿"Sobrevivirá la URSS hasta 1.984?". La respuesta es no. No

sobrevivirá. Para el bien de todos. Estos tractores y estos crímenes son las últimas patadas de la Bestia

TOMAS BREZO

9 MARZO— 1977

 

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