El Ayuntamiento expresa su reconocimiento a los obispos vicario capitular y ecónomo de la Mitra  :   
 Homenaje del conde Mayalde a la figura del prelado fallecido doctor Eijo-Garay. 
 ABC.    07/05/1964.  Página: 71-72. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

EL AYUNTAMIENTO EXPRESA SU RECONOCIMIENTO A LOS OBISPOS VICARIO CAPITULAR Y

ECÓNOMO DE LA MITRA

Homenaje del conde de Mayalde a la figura del prelado fallecido*

doctor Eijo-Garay

Con gran solemnidad se celebró ayer a última hora de la tarde, en el salón de

sesiones de la Primera Casa Consistorial, el acto >te homenaje que el

Ayuntamiento de Madrid ha tributado al doctor don José María García Lahiguera,

obispo de Zela y vicario capitular de Madrid-Alcalá, y a) doctor don Juan Ricote

Alonso, ecónomo de la Mitra y obispo de Miletópolis. Entre los asistentes se

hallaban el deán de la catedral, doctor Botella; rector del Seminario, doctor

Navarrete; provisor del Obispado de Madrid, señor García Torres; canciller del

Obispado, párrocos y otras dignidades eclesiásticas; alcalde de Aranjuez, señor

García Moreno; subjefe provincial del Movimiento, don Luis Soriano, en

representación del gobernador civil, tenientes de alcalde y concejales.

En el estrado presidencial tomaron asiento, con los dos prelados, el alcalde y

el secretario de la Corporación, señor Fernández Villa, quien leyó el texto de

los dos pergaminos que contienen el acuerdo de la Corporación. En el primero de

ellos se hace constar que el Ayuntamiento de Madrid, en sesión celebrada el día

28 de abril de 1964, acordó expresar su reconocimiento- y gratitud al obispo

titular de Miletópolis- y auxiliar de la diócesis de Madrid-Alcalá,

excelentísimo y reverendísimo señor don Juan Ricote Alonso, que con celo

pastoral y notables dotes ha venido desempeñando la elevada misión que le fue

confiada en dicha diócesis. En el segundo se especifica^que, recogiendo el

unánime sentir popular, el Ayuntamiento en la sesión antes mencionada acordó

expresar su mayor gratitud al obispo titular de Zela y vicario capitular de la

diócesis de Madrid-Alcalá, excelentísimo y reverendísimo señor don José María

García Lahiguera, por el especialísimo acierto y cariño con que ha gobernado la

sede vacante. Ambos pergaminados llevan la firma del conde de Mayalde y la fecha

de ó de mayo.

Inmediatamente después el _ alcalde hizo entrega al doctor García Lahiguera de

un artístico cáliz de plata con esmaltes y al doctor Ricote de una valiosa cruz

pectoral, ,que los dos obispos recibieron muy emocionados.

Comenzó él conde de Mayalde su discurso diciendo que no podía Madrid terminar

esta -etapa y recibir a su nuevo prelado sin rendir una deuda de gratitud a

quiénes han gobernado la diócesis durante tantos años. Es ésta «na ocasión—

añadió—que tiene evidentemente un motivo de alegría y de satísfacción, .pero

asimismo aunque esto no sea una despedida, sino el final -de una etapa, tiene

también un poco de tristeza para todos nosotros porque posiblemente estos

queridos y venerados prelados irán algún día no muy lejano- a separarse de

nosotros. Pero parecía imprescindible que el Ayuntamiento de Madrid expresara su

agradecimiento, su cariño, su respeto y su admiración a los doctores García

Lahiguera y Ricote por la sagrada misión que con.tanta abnegación han sabido

cumplir, colaboradores magníficos durante muchos años de aquel glorioso prelado

y patriarca doctor Eijo y Garay, pastor de Madrid, padre espiritual de todos los

madrileños durante cuarenta años y que fue para todos consejero y maestro, el

que nos dirigió espiritualmente con tanto acierto. Al rendir ahora homenaje a

los que fueron sus íntimos, leales y queridos colaboradores tributamos también

un homenaje a la memoria de aquel santo y venerado patriarce. En esta hora de

alegría y de satisfacción, y al mismo tiempo de nostalgia y de tristeza vienen a

nuestro recuerdo el pasado glorioso de la diócesis de Madrid, en el que tanto

influyó la labor personal del doctor Eijo y Garay; pensamos también en Jas

dificultades que hubo que vencer en Madrid en 1936, ciudad de ruinas y humo, y

cuando en 1931) la capital estaba todavía agonizante, perseguida, angustiada,

sin sacerdotes, con tantos católicos asesinados. Sin embargo, la diócesis volvió

a florecer gracias a la titánica labor del patriarca y a sus colaboradores. Para

nosotros es ésta una ocasión de celebrar una fiesta familiar, y por ello nuestra

satisfacción es inmensa, y así quiero testimoniarlo en nombre del pueblo de

Madrid a los dos obispos y expresarles nuestra gratitud imperecedera y que sepan

que adonde quiera que vayan y les lleve el servicio de Dios y .de la Iglesia

tendrán el recuerdo más emocionado de todos los madrileños.

1 Seguidamente intervinieron ambos obispos para dar las gracias, con palabras de

gran elocuencia, por el honor que les dispensaba el pueblo de Madrid a través de

su Ayuntamiento.

Terminado el acto se sirvió a los invitados un refrigerio.

 

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