Laicismo contra cristianismo     
 
 ABC.    26/10/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LAICISMO CONTRA CRISTIANISMO

Tres prelados puertorriqueños, en cumplimiento de una obligación sagrada (pues

los obispos católicos son, desde su consagración, "defensores de la fe)

publicado una pastoral prohibiendo a los fieles que voten en favor de las

candidaturas del partido del gobernador Sr. Muñoz Marín.

El hecho no constituye ninguna intromisión ni abuso de poder y, en cuanto a la

polvareda que ha levantado tiene precedentes pluriseculares. El senador Kenned y

ha demostrado, a pesar de su catolicismo, no conocer bien la doctrina de la

Iglesia a! secundar la protesta de Muñoz Marín. Por lo que toca al cardenal

Spellman y el jesuita de Boston, habrá que esperar a conocer cual es el

verdadero significado de sus declaraciones y cómo, con seguridad, la forma

escueta en que se han transmitido altera su sentido de circunstancias; dándoles

una orientación de tesis y doctrina general.

El Vaticano ha hecho saber que los obispos de Puerto Rico tienen perfecto

derecho a expresar su opinión e influir en los fieles. Como decía León XIII, "no

puede ser; indiferente para la Iglesia qué leyes rigen en los Estados no en

cuánto pertenecen a la sociedad civil, sino porque, a veces pasando los límites

prescritos, invaden las leyes de la Iglesia".

Ésta invariable posición tiene adecuada aplicación al caso de Puerto Rico, cuyo

partido gobernante ha aprobado leyes—dicen los prelados- "que niegan los

principios cristianos", de control de natalidad ("birth-control"), de

esterilización y de laicismo en las escuelas.

La actitud episcopal, lejos de ser entrornetidas por el contrario, la respuesta

lógica de los guardadores de la fe a una agresión anticristiana. Las leyes de

Puerto Rico desconocen la Revelación, y los encargados de su custodia han velado

por ella. Eso es todo. "La peste de la sociedad—enseña Pío XI— es el llamado

laicismo."

La esterilización y el control de la natalidad, tan enérgicamente reprobados por

la Iglesia, no son sino manifestaciones de laicismo. Porque él laicismo-dice un

ilustre teólogo-"no es, en su fondo, más que una negación: la de los derechos de

Dios sobre el hombre y su actividad".

 

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