Don Bosco     
 
 ABC.    29/01/1960.  Página: 44. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

DON BOSCO

Fue un santo moderno, siempre alegre, siempre desbordante de vitalidad y

entusiasmo. Hacia sólo un cuarto de siglo que Pío XI le elevara a la dignidad

de los altares y., setenta y dos años que abandonara este mundo, por el que pasó

haciendo bien, para ocupar el puesto que le correspondía entre los elegidos.

Su vida, rica en peripecias, casi novelesca, es profundamente humana. Hoy se

diría, de él, utilizando un término muy popularizado, que fue un "self-made-

man", un hombre que a fuerza de voluntad, de tesón, de trabajo, se hizo a sí

misino y creó grandes empresas. Juan Bosco, hijo de humildes campesinos,

huérfano de padre a los dos años, es pastor y ayuda en la medida de sus fuerzas

a las faenas agrícolas. Aún le queda tiempo para estudiar, para leer cuanto cae

en sus manos. Crece en edad y se desarrolla simultáneamente su extraordinaria

inteligencia, su agudísimo espíritu de observación. En su recorrido por las

ferias aprende los trucos con los que los ilusionistas asombran a las gentes, e

imita limpiamente a titiriteros y saltimbanquis. Para poder realizar sus

estudios en un centro docente trabaja en una sastrería. Aprende música, y en las

fiestas canta e interpreta al violín las más variadas partituras. Más tarde, en

Chiari, el joven. Juan será aprendía en una cerrajería, y en Turín, empleado en

un bar,

La vida es dura y difícil. Pero Juan Bosco se enfrenta con ella lleno de

entusiasmo, con.una permanente sonrisa en los labios. Y uno tras otro va

venciendo los mil obstáculos que le salen al paso. La ordenación sacerdotal le

confiere una dignidad que en ningún momento considera reñida con su carácter

bullicioso y alegre; Sigue siendo el mismo. No desdeña en su labor apostólica,

para captarse a. sus oyentes, todo aquello que aprendió en su niñez. Representa

pantomimas,´ que él mismo escribe; Utiliza los trucos que vio a los

ilusionistas. Y es denunciado a las autoridades eclesiásticas. Acude lleno de

humildad ante sus superiores y les convence de que en su "magia" nada hay de

diabólico. Desde entonces, las acusaciones que se hacen contra Don Bosco son

desoídas. El apóstol torinés se entrega Heno de celo a la tarea de derramar por

las tierras de la fértil Italia la semilla del Evangelio.

A Don Bosco la preocupó, sobre todo, la juventud, la juventud obrero. Pió XII,

el 17 de enero de 1958, le confirió el "hermoso título de patrono de los jóvenes

aprendices. Justísimo patronazgo. Fundó el santo italiano -las escuelas

profesionales—la Obra Salesiana cumple ahora su primer siglo de existencia—y

luchó incansablemente por llevar al trabajo un verdadero espíritu cristiano. En

1847 inició Don Bosco su peregrinaje por talleres, por fábricas, por oficinas.

Colocaba en ellas a los jóvenes que a é1 acudían, les garantizaba, firmaba en su

nombre admirables contratos en los que exigía para sus protegidos una enseñanza

sistemática del oficio, buen trato, aumento progresivo del salario, descanso

dominical y vacaciones anuales. Las peticiones de Don Bosco eran, para la época,

verdaderamente revolucionarias, inaceptables. Para el aprendiz, la remuneración

era corta, y la jornada larga. Su gran poder de persuasión venció muchas

resistencias; sus protegidos se ganaron la estima de sus jefes, por su seriedad,

por su laboriosidad. Estaba dado el primer paso.

Luego "vinieron las escuelas nocturnas y dominicales, de formación profesional,

y las escuelas de artes y oficios. Cuando, en 1934, era canonizado Den Bosco,

más de un millón de muchachos habían recibido en los establecimientos docentes

por él creados enseñanza intelectual y manual y, sobre todo, completísima

formación espiritual. Don Bosco conocía bien el secreto. Había vivido en el

campo y en la ciudad; había estudiado muchas cosas y había sido aprendía de no

pocas. Y había conservado siempre ésa alegría que es el patrimonio de las

conciencias tranquilas y que él supo infundir a su obra.

 

< Volver