Autor: ;Carrasco, Inés. 
   Réplica a un editorial de Pueblo     
 
 Pueblo.    20/12/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 45. 

REPLICA A UN EDITORIAL DE «PUEBLO»

Señor director de PUEBLO. Madrid.

Muy señor nuestro: Con fecha 8 del corriente ha Sido publicado, en el diario de

su dirección un editorial titulado «Una base para la deseaba colaboración» como

contestación ai que el diario «Ya» litulaba «Colaboración deseablés.; aparecido

en el número correspondiente «1 día 6 de diciembre.

Tras resumir la tesis de «Ya», sostiene PUEBLO que nadie negará, y menos los

Sindicatos, la personalidad a las entidades de A. C. La colaboración es

apreciante y deseada. Los Sindicatos son corporaciones de Derecho público

inspiradas en la doctrina de la, Iglesia, por lo cual todo lo que en el campo

apostólico roce lo temporal-material puede discurrir a través de la Organización

Sindical sin que se. creen problemas de duplicidad de acción.

Señala el peligro de que ocurra en la A. C. un fenómeno de personalización «que

se manifiesta en una clara tendencia a la expansión de su actividad más allá,

incluso de loa´ limites previstos en su constitución». Para centrar la postura

frente a ese peligro transcribe dos párrafos del nuevo estatuto de A. C., en los

que se condena la idea de que es, preciso resolver el problema material como

condición previa esencial para la evangelización.

Defiende luego la personalidad de las asociaciones económicas o profesionales

que tienen como fin el logro de bienes materiales con leyes propias y

responsabilidad en sus actos. Finalmente recuerda qué PUEBLO ha señalado «exceso

de celo» de los boletines de las entidades de A. C. y observa que- le parece

deseable Ja colaboración, siempre que I» A. C. se mantenga dentro de lo que

señalan los párraños transcritos del estado.

"Las leyes estáii claras y PUEBLO cree en; la colaboración y valora en grande su

puesta en marcha.

Antes de entrar de lleno en la respuesta al contenido del editorial, queremos

dejar sentados algunos puntos:

1."´ *Ei diario «Ya», en su editorial del día 6 del actual, ha hecho una

afirmación que no }e^ compete, al menos por una parte, más que a la A C, a la

jerarquía, al decir que existe «una corriente por fortuna apreciable en ambos

sentidos...» El director de dicho diario ha recibido por nuestra parte

contestación oportuna al editorial.

2.° El editorial de ustedes contesta al de «Ya». Dado que nos afecta

directamente, no podemos menos que salir al paso de algunos puntos para ponerlos

en claro.

3.° Desconocemos qué autoridad tiene el editorial de PUEBLO. Tanto si es

expresión de la Organización Sindical, o de sus altos dirigentes, como si es la

de PUEBLO, nuestra respuesta aclara la postura de los Movimientos especializados

obreros de A. C., J. O. C. y J O. C. F., ante los lectores.

4.° Puede parecer que contestamos en nuestra respuesta •a textos parciales del

editorial. Queremos aclararle que, en todo momento, tenemos en cuenta el

contexto general del mismo:

Aclarados estos puntos, pasamos al contenido:

* Dicen ustedes: «... siendo los Sindicatos españoles corporaciones de Derecho

público inspiradas en la doctrina social de la Iglesia...»

* Dice la Jerarquía eclesiástica española, a través de su Comisión de

Doctrina y Orientación Social, que si en alguna ocasión la Organización

Sindical fuera «instaurada por el Estado, es necesario que manteniéndose

alejada de toda actividad política, sea verdaderamente representiva, y cumpla,

con entera independencia, su auténtica función..» (Breviario Pastoral Social,

punto 116, pág. 77.)

Nosotros´ propagamos y defendemos siempre esta doctrina de la Iglesia -

mencionada en el breviario de Pastoral Social.

* En otro punto afirman ustedes que «... todo el caudal de acción apostólica

que se refiere a puntos concretos de finalidad material o temporal. ..-puede muy

bien y muy adecuadamente discurrir por el cauce de los Sindicatos sin que se

creen problemas de duplicidad de acción».

Es erróneo afirmar que el sudal apostolico referente a la visa material pueda

discurrir a través de ninguna organización temporal. Esta afirmación sólo puede

hacerla quien no esté al corriente de cuál es la misión de la A. c. y de la

Iglesia.

Pío XII, en el discurso a la J. O. C. de 25 de agosto de 1957, afirmaba,

refiriéndose a la acción apostólica en lo temporal; «A vosotros toca hacer

conocer al Salvador, hacer penetrar su ley de amor en todos los sectores de la

vida privada y pública.»

El cardenal, primado, en su discurso del 27 de abril de 1958, afirmaba que «...

ni se han convertido los Sindicatos en asociaciones apostólicas, ni «n ellos

tiene la Iglesia directa jurisdicción». ¿Han olvidado esta postura al escribir

su editorial?

Respecto a lo que señalan sobre la duplicidad de acción, nosotros ni somos un

sindicato, ni hemos pretendido sustituir con nuestra acción al existente. Ello

no impide que, por ejemplo, los movimientos obreros de A. C. organicemos cursos

de formación sindical, informemos de sus leyes y ayudemos a reflexionar sobre lo

que ellas encierran, juzguemos los hechos reales y i» aplicación de dichas

leyes, todo ello según la doctrina social de la Iglesia. También que recordemos

esa doctrina a nuestros militantes, a la opinión´" pública, a las instituciones

afectadas y pidamos que se respeten sus principios, a pesar de que ellas sean

responsables de sus propios actos.

Con ello no se hace Incompatible la acción de la Organización Sindical y la

Acción Católica Obrera. Cada una en su cometido y en su campo puede desarrollar

su acción.

Pero la realidad nos mueve a pensar que no es la duplicidad lo que asusta, sino

el escuchar verdades que son duras de oír.

No nos «tribuimos en ningún momento el ser las exclusivos realizadores del

mensaje de Cristo, ya que de esto todos los cristianos responsables lo son en

parte Pero en cuanto a realizar un apostolado organizado, poseemos un mandato

explícito de la Jerarquía que apoya y justifica nuestra postura.

Los límites marcados a la actividad apostólica están precisados; nosotros

cuidamos y la jerarquía vigila para que los M. E. O. de A. C., J, O C. y J. O.

C. F. no se propasen en su acción. Hasta ahora no hay motivos para señalar esta

clara tendencia que citan.

La misión de la Iglesia —y los Movimientos Obreros de Acción Católica somos

Iglesia— es vivificar todas las personas e instituciones, haciendo que se

estructuren conforme al mensaje de Cristo Y también denunciar y condenar, hacer

ver los defectos, mostrar un ideal a las sociedades, a las organizaciones, a los

hombres.

Por ello la acción apostólica de la J. O. C. y J. O. C. F. es muy amplia;

educativa, asistencia, de servicio...

En el caso concreto que nos ocupa es descubrir a los militantes y a los

trabajadores sus responsabilidades en la vida. Es necesario aue descubran antes

los problemas obreros y su dimensión cristiana para poder actuar libremente con

su propia voluntad v vocación siguiendo el criterio cristiano.

No dudamos aue para muchos el apostolado sería, menos complicado y mas agradable

si nos limitamos a rezar y a realizar algunas obras de caridad.

• Pera nuestra misión no es ser una cofradía, como ha repetido en diversas

ocasiones el señor cardenal rjrimado Nuestra misión está clara. Y esa misión es

la que venimos cumpliendo y esperamos cumplir. Los «excesos de celo» que nos han

señalado no han existido aún.

Señala finalmente el editorial que «para lograrla (se refiere a la colaboración)

nos parece una base óptima la lili " ~~ de conducta que trazan O > ¡finen los

párrafos transcritos del nuevo estatuto de la A. C.»,

comentando luego: «Nosotros creemos en esa colaboración y ponerla en actividad

nos parece siempre de gran valor.»

Les señalamos oue han reproducido par raí os «parciales» de la declaración

colectiva de los Metropolitanos hecha con motivo de la promulgación del estatuto

de A. C. Ponen como base de colaboración dichos párrafos, cuando otros de la

misma declaracion, tan esenciales como:

«La evangelizaron católica trata de exténder ed reino de Dios en las almas y en

la sociedad y de sembrar la fe conforme al mandato de Cristo, aunque no excluya

el predicar la justicia y repartir esos dones de la humana caridad junto con los

de la fe, ni le, pueda ser indiferente todo´ cuanto favorece y asegura el

bienestar temporal de los hombres.»

«La materia sobre la que debe versar principalmente 1» Acción Católica es la

solución práctica, conforme a los principios cristianos de la cuestión social.

Este mismo pensamiento ha sido repetidamente expuesto por los Sumos Pontífices.»

«Los Romanos Pontífices han trazado con pulso certero el limite entre la A. C. y

la acción política. "La Acción Católica, ha dicho, no debe entrar en´ liza en la

política de partido." Pero "tan loable como es mantenerse por encima de las

querellas contingentes que envenenan las luchas de los partidos..., tan

reprobable sería dejar el campo libre, para dirigir los .negocios del Estado, a

los indignos o a los incapaces".»

En lo referente al concepto -de colaboración, nosotras, como antes decíamos,

entre otras cosas, formamos personas responsables de sus actos con criterio

cristiano que se comprometan libremente en las estructuras temporales de toda

clase, según su vocación, para transformarlas e instaurar en -ella los

principios cristianos.

Esta es la mejor colaboración que ayer, hoy y mañana y siempre hemos ofrecido y

podemos ofrecer a la Iglesia, a la clase obrera y a toda la sociedad española.

«Todo esto no quiere decir que la A. C., así como la.Iglesia misma, no sea

sumámente útil a }as obras- y asociaciónes profesionales. asi esmo a1 la sana

política, pues "les suministrara personas probas, formadas y educada^ pon ella,

les proporcionará y les explicará tos principios que han de servir como norma

para procurar el bien d* los asociados y, finalmente, hará que se coadunen las

fuerzas de todos, siempre que se trate de promover o defender los intereses de

la religión o de la moral, todo lo cual contribuirá, sin duda más que ninguna

otra cosa, a la prosperidad y a la paz.». (Dec. Rvdmos. Metropolitanos.)

Quede claro que los Movimientos especializados obreros de A. C. ni hemos sido,

ni somos, ni seremos nunca «vivero concreto» para ningún Sindicato, ni partido

político, sea o no católico.

Seremos siempre tan abiertos, tan amplios, tan universales, que formaremos

hombres cristianos que se responsabilicen libremente en la vida. Nunca

orientaremos a nuestros militantes a que se comprometan en determinados

partidos, sindicatos o estructuras. Cada uno es libre de decidir, respetando los

criterios cristianos.

-Nosotros—entiéndase bien— reivindicamos el derecho a todos, absolutamente

todos, los trabajadores españoles de buena voluntad, a participar en las

responsabilidades de la Organización Sindical, sin que se les pongan

dificultades en su elección ni en su acción. Que el Sindicato está orientado y

concebido realmente como dicen los Papas «para representar y defender los

intereses de los trabajadores».

*, Por último, le rogamos que antes de hacer declaración alguna sobre la misión

de la A. C., consulte con las Jerarquías competentes. Sólo así evitarán escritos

confusos que queden desorientar a los lectores y ofender a quienes en ellos se

ven afectados.

Lo expuesto es suficiente para a clarar nuestra postura. También, para iluminar

la oscuridad creada por los editoriales de «Ya» y MUEBLO.

Finalmente, de acuerdo con la Jerarquía eclesiástica, nos vemos en la necesidad

d« exigir que den ustedes publicidad a la siguiente declaración, supuesto que en

su editorial se manifiestan conceptos erróneos sobre las asociaciones

apostólicas que representamos. En caso de no hacerlo en un plazo breve, nos

véremos obligados a tomar otras medidas de acuerdo con la jerarquía de la

Iglesia, que aclarea la situación creada.

«Las organizaciones obrera» de Acción Católica, J. O. C y J. O. C. F. ante la

situacion

creada por la publicacion de sendos editoriales en los diarios «Ya» y PUEBLO los

días 8 y 8 del corriente, respectivamente, en los que se parte de la base de que

ha habido un avance de colaboración entre la Organización Sindical y las

organizaciones obreras de Acción Católica, y para evitar confusiones peligrosas,

se ven obligadas a declarar: 1." Que son completa y totalmente ajenas a tales

editoriales.

2.° Que las Organizaciones Obreras de Acción Católica NO han registrado hasta el

momento presente ningún hecho de mayor reconocimiento de su labor social dentro

de los límites que en su índole de asociaciones apostólicas les ha señalado la

Jerarquía al establecer que ni son Instituciones sindicales, ni meras cofradías,

y que por lo tanto han de defender y divulgar la doctrina social de la Iglesia y

procurar también su aplicación en la práctica. Le saludan atentamente, Por la

Comisión Nacional J. O, C., José Antonio Alzóla, presidente; por la Comisión

Nacional J. O. C. F., Inés Carrasco, vicepresidenta.

 

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