Nota de la redacción     
 
 Pueblo.    20/12/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

N. DE LA R. — Como es nuestra costumbre, hemos publicado este largo texto.

Creemos que la ler recomienda » los «piteantes la misma superficie y el mismo

lugar. El artículo que ha merecido fa. réplica de estos organismos de Acción

Católica era menos extenso. No hacía falta, pues, ese párrafo, a todas

luce* Inadecuado, que dice así: «Finalmente, de acuerdo con I» Jerarquía

eclesiástica, nos vemos en la necesidad de exigir que´den ustedes publicidad *

la siguiente declaración...» Nuestra recta intención, y nuestro juego

limpio, hubiera publicado siempre esta carta. Nuestro editorial en ningún modo

era, polémico y tampoco va á ser ahora esta Nota de Redacción. Nuestro querido

colega «Ya» publicó un día un magnífico editorial, en el que esencialmente

defendía la conveniencia 7 la viabilidad de una colaboración entre la

Organización Sindical y los organismos especializados de Acción

Católica*, y nosotros no hicimos otra cosa que mostrar nuestro agrado por la

posición de nuestro colega, que era la nuestra. En´ ningún caso los

criterios expuestos por este periódico pueden imputarse a los altos dirigentes

sindicales, aunque tenemos la impresión de que esa colaboración, y todas las

positivas "n servicio de los españoles, tendran que agradar—«* la

Organización Sindical. Parece claro, igualmente, que no tenemos ningún título

para interpretar los textos por los que se rigen los organismos de la

Acción Católica. Pero somos católicos y procuramos leer y obedecer los

textos que emanan d« la Jerarquía. Hemos creído siempre que las

Hermandades Obreras de Acción Católica y las Juventudes Obreras de

Acción Católica, masculinas o femeninas, no eran un sindicato, y así lo ha

dicho en varias ocasiones el cardenal primado. Nosotros ya estamos convencidos

de esto. Creemos, sin embargo, que quienes deben estar convencidos de verdad son

los propios dirigentes y afiliados de esos organismos. Si lo estuvieran, tampoco

tendríamos nada que objetar. Por si esto fuera poco, el artículo 34 del

Concordato vigente entre la Santa Sed* y el Estado español dice: «Las

asociaciones de Acción Católica podrán desenvolver libremente su apostolado bajo

la inmediata dependencia de la Jerarquía eclesiástica, manteniéndose, por lo que

se refiere a actividades de otro género, en el ámbito de la legislación del

Estado.» Las actividades típicamente sindicales caen dentro del ámbito de la

legislación del Estado. Conocemos también que esos organismos de Acción Católica

no son ana cofradía, y el extenso horizonte del apostolado no solamente nos

gusta, sino que lo creemos útil. Pero cuando esos organismos traten problemas

temporales, que se plantean y se resuelven en el mundo sindical, nos parece muy

peligroso que se amparen en la respetable Jerarquía, porque podrían no estar

bien informados o sostener actitudes parciales discutibles. En fin. a nosotros

nos preocupa mucho comprometer a la. Iglesia en los negocios temporales menores,

cuando precisamente su magisterio está por encima >d>e intereses, de pasiones y

de apetencias. La voz de la Iglesia en sus papas y en sus grandes obispos

sociales es luminosa; ha sido siempre un modelo de firmeza y de moderación; pero

después aparecen los seglares con su carga humana encima. Entonces las conductas

ya no son corrientemente tan perfectas o por lo menos han sido en muchos

aspectos discutibles. Estos seglares pueden formar conciencias* preparan a los

hombres, pero no hacer dirigentismo laboral, que esto es una actitud típicamente

política o sindical; pueden enseñar y, como decimos, es muy provechoso que lo

hagan, pero no deben liderizai; La representación obrera en España tiene unos

cauces legales. Donde hay que trabajar es dentro de esta representación como

tales trabajadores que. en este caso, portan una acetrina, social fecunda como

es la cristiana. Creemos que si a alguien se le puede exigir un mayor nivel de

ejemplaridad y de claridad es a aquellos hombres u organismos que nacen de la

Iglesia. Sencillamente, porque podrían comprometer con su gestión la realidad

moral más importante que tienen los pueblos, como es la Iglesia de Cristo. No

nos gusta escribir sobre estos asuntos. Queremos servir adecuadamente los altos

fines de Ja Iglesia. Por eso, exclusivamente, era nuestro editorial. Era la.

mano extendida de 1» colaboración. Parece ser que la réplica ha sido un

manotazo. «Pax Christi».

 

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