Autoridad episcopal     
 
   04/09/1960.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

4 de julio de 196´0

Autoridad episcopal

A la función jerárquica del obispo en la vida cristiana y a la conducta que

los fieles deben observar respecto de sus pastores se ha referido el nuncio de

Su Santidad en la homilía pronunciada en Vitoria con motivo de la consagración

del obispo

auxiliar de Sevilla, doctor Cirarda. Con expresiones concretas y claras ha

Insistido monseñor Antonluttl en un punto esencial de ta disciplina

eclesiástica: el de la autoridad episcopal y la obediencia del clero y de los

fieles.

Los obispos son, por derecho divino, los herederos directos del poder ordinario

de los apóstoles, los únicos titulares de la autoridad en la Iglesia, bajo la

suprema jurisdicción del sucesor de redro, el obispo de Roma "El episcopado,

decía León.XIII,,con (Huye la parte más augusta de la Iglesia." Por esto ha

podido opinar el nuncio de Su Santidad que "quien se opone al obispo se opone a

Cristo" y quien dificulta la misión del obispo, paraliza !a obra, de la

Iglesia".

Con palabra precisa ha subrayarlo los dos deberes fundamentales del católico

respecto de sus obispos: la obediencia y el cariño, deberes que siempre urgen

gravemente y que se encuentran hoy amenazados por el que Pio XII denominó en

ocasión solemne "altivo espíritu del tiempo moderno". La obediencia se ve, en

efecto, amenazada por la crisis general de indisciplina que agita al hombre de

hoy y que desde el campo de la vida civil pretende infiltrarse insensiblemente

en la esfera eclesiástica. El cariño debido al obispo, que, como recuerda

monseñor Antonlutti, es autoridad,

pero al mismo tiempo, padre, corre el riesgo de diluirse o perderse totalmente

por el afán Inmoderado de critica y por el prurito absurdo de que (os que mandan

se acomoden al gusto • de los particulares o a los Intereses y puntos de vista

puramente terrenos de ciertos grupos o colectividades. Criterio éste totalmente

equivocado y de funestos efectos en la vida social de la Iglesia, y al que se ha

referido sin reticencia» el nuncio de Su Santidad:

"Que no haya entre vosotros ninguno que obstaculice la misión del obispo o

aumente sus dificultades por razones de orden contingente o por fútiles

pretextos de carácter terreno."

Nunca deberíamos olvidar los católicos los graves cargos y pesadas

responsabilidades que lleva anejos la autoridad episcopal. Si los tuviéramos

siempre presentes, no Incurriríamos en el peligro de aumentarlos con esas

"dolorosas contradicciones" y esas "incomprensiones lamentables", que son a

veces más gravosas que las persecuciones de los enemigos declarados de la

Iglesia. Esto, creemos, es la lección práctica de la homilía que ha dado pie a

nuestro comentarios. Que todos tengamos conciencia dará de lo que exige en cada

momento la obediencia debida a la autoridad episcopal y sepamos, en aras de esa

obediencia, sacrificar todo Interés o criterio que pueda dificultarla.

(De "Ya")

 

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