Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
 ABC en Roma. 
 Las tentaciones modernas, analizadas por la Iglesia  :   
 Entran en la órbita del pecado la inobservancia de las leyes de tráfico y la circulación en condiciones de peligro. 
 ABC.    25/11/1959.  Página: 71. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. MIÉRCOLES 25 DE NOVIEMBRE DE 1959. A B C en ..Roma

LAS TENTACIONES MODERNAS, ANALIZADAS POR LA IGLESIA

Entran en la órbita del pecado la inobservancia de las leyes de tráfico y la

circulación en condiciones dé peligro

Roma 24. (Crónica de nuestro corresponsal.) Dada la agitación de la vida moderna

y los medios que el progreso y la civilización colocan en manos del hombre, no

es asombroso suponer que, conforme la carga de pecados de la Humanidad va en

aumento (aunque muchos vicios se neutralicen por otras lautas virtudes), surjan

como consecuencia de esos medios más o menos maravillosos, nuevas figuras de

pecado, lo mismo que cada día nacen nuevas figuras de delito, ´ Últimamente se

ha publicado un libro denso, obra de un grupo de altos prelados de la Curia,

romana y de escritores italianos y extranjeros, dirigidos por monseñor Pietro

Palazzitti, secretario de la Sagrada Congregación del Concilio, titulado "El

pecado". En él se estudian exclusivamente los pecados nuevos y las tentaciones

modernas, puntualizando la posición de la Iglesia Católica ante problemas

candentes del mundo actual.. Este volumen, interesantísimo, se propone entrar en

la raíz del error e investiga coherentemente las causas y considera los

sufrimientos humanos y el pecado viviente. Es corno un vigoroso diario de

nuestras inquietudes que asume el tono de una confesión sin retórica.

Lo fundamental de esta obra, como he dicho, son los pecados nuevos y las

tentaciones modernas que van desde lo moral en el cinematógrafo hasta los

delitos del tráfico, del mesianismo proletario de Marxl. Hasta los excesos de la

tolerancia" del modernismo" a la moral "sin pecado"; del tecnicismo al

existencialismo, y tantos otros vivísimos y actuales problemas.

Sin embargo, nuestra, finalidad en esta crónica es detenernos en la síntesis

sobre los pecados que pueden derivarse de la circulación urbana o por carrerera.

No cabe duda que en las leyes dictadas para ordenar el fenómeno de la

motorización hay una "importancia moral" que considera que, al menos no observar

las reglas fundamentales de aquél entrañe en si, objetivamente, "grave culpa".

Ejemplos claros : velocidad excesiva, sin motivo que la justifique; voluntad

sistemática de adelantar con peligro para otros coches; uso abusivo de los faros

cegadores, arriesgada velocidad en curvas sin visibilidad, actitudes de

distracción al llevar el volante, conducir e» estado de somnolencia o de

embriagues consciente, afron-tar viajes con defectos mecánicos, no hacer caso de

las señales, y tantas otras cuestiones que entran dentro de la órbita del pecado

nuevo y grave.

Paralelamente, análogas responsabilidades de tipo moral que determinan la

"culpa" recaen sobre los encargados de la vigilancia del tráfico, quienes pueden

pecar, más o menos gravemente, si no cumplen su obligación con severa rectitud,

sin dejadez o distrayandose "o pasando por alto" los actos de indisciplina y de

infracción de las reglas del tráfico, tanto de automovilistas como de peatones,

o no aplicando multas a determinadas, personas por motivos de (amistad, o, lor

que es aún peor, por venalidad.

En esta línea, muchos "pecados nuevos" pueden cargar sobre las autoridades, bien

por no tomar medidas para evitar los "crímenes de las calles y de las

carreteras", o bien por abuso al considerar que en razón a su cargo de autoridad

cabe "hacer mangas y capirotes" de las normas del tráfico. En este caso el

pecado resulta más grave que el del ciudadano vulgar.

De oíros nuevos y graves pecados quisas, haya más adelante oportunidad de

hablar.

Julián CORTES CAVANILLAS.

 

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