Autor: Mendo Baos, Carlos. 
 De lo que se habla. Cada país debe tener su propria monarquía. 
 Declaraciones a Carlos Mendo  :   
 Soy español y debo respetar las leyes e instituciones de mi país. 
 Pueblo.    19/07/1969.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DE LO QUE SE HABLA: “CADA PAIS DEBE TENER SU PROPIA MONARQUIA”

“SOY ESPAÑOL Y DEBO RESPETAR LAS LEYES E INSTITUCIONES DE MI PAIS”

TODO el país está muy Interesado en conocer el mensaje que va a dirigir a las

Cortes, el próximo día 22, Su Excelencia el Jefe del Estado, respecto a materias

sucesorias. Nos ha parecido útil reproducir unos fragmentos de las dos grandes

entrevistas sostenida por el príncipe don Juan Carlos de Borbón con dos

periodistas españoles no hece mucho tiempo: primero con Emilio Romero, director

de PUEBLO, y ¡juego con Carlos Mendo, director de la agencia Efe.

DECLARACIONES A CARLOS MENDO

—¿Quiere decir con ello su alteza que considera valiosas tas Leyes Fundamentales

en vigor?

— Naturalmente. Yo soy español y. como tai, debo respetar las leyes e

instituciones de mi país, y en m¡ case, de forma muy especial.

— Bien, pero no se nos oculta a nadie que, en oJ caso de su alteza, las

leyes tienen un significado especial quiero decir que, en la aplicación

de estas leyes, pudiera contarse, algún día cordial persona. ¿Su alteza

estaría dispuesto & aceptar el resultado de !a aplicación de esta leyes, si

llegase ese momento.

—Ha dicho varias veces que el día que juré la bandera prometí entregarme al

servicio de España con todas, mis fuerzas. Cumpliré la promesa de servirla en el

puesto que pueda ser más útil al país, aunque esto pueda costaxtne sacrificios.

Puede usted comprender que de lo contrario, no estaría donde estoy. Es una

cuestión de honor, a rní entender

— Pero, si mí: permite su alteza, quisiera llegar más lejos cor. mi

pregunta: ¿Se considera con derecho a que estas leyes le favorezcan?

—Creo que, er¡ nuestra época, es mejor hablar de deberes que de derechos.. Las

situaciones personales ao pued»n considerarse como privilegio sino como

servicio. Yo, erj consecuencia, no quiero plantearme una cuestión de derechos,

sino, sencillamente, ser útil a lo que mejor convenpe a mi Patrir Esto es lo que

vengo haciendo al dedicar mi vida a una formación adecuada para dicho servicio,

que significa un sacrificio de otras actividades o apetencias personales. Estoy

donde rne han puesto un conjunto de circunstancias, unas de origen histórico y

otras de origen actual, y procuro hacer cada día lo que pueda hacerme más íiti]

para el futuro de los españoles v evitar lo que pudiera perjudicar a esta

utilidad. Lo demás corresponde decidirlo a la Providencia, ai interés nacional y

al pueblo español, a través de sus instituciones. Pensar en el simple juego de

un derecho es lo que sería anacrónico y ooco realista.

—De acuerdo alteza; pero no todos los que llamaríamos sectores monárquicos

opinan de esta manera según temas entendido.

— Mire, a estar alturas, la Monarquía no es cuestión de sectores. Si

así fuese, yo conozco muy bien el carácter minoritario de estos sectores

y la imposibilidad de cada uno de ellos de imponer sus criterios al

resto de los españoles En los pueblos en que la Monarquía presta actualmente

un servicio valioso no predomina nada parecido a un partido monárquico,

que, normalmente, no debe existir Son todos los sectores de opinión

los que comparten un acuerdo de respeto a la forma de Gobierno

que juzgan conveniente para el bien común para la paz, la continuidad y el

juego de las instituciones.

— ¿Y cree su alteza que este acuerdo puede darse en España?

— Lo creo. Primero, porque nuestro pueblo ha dado su consentimiento

a la instauración del principio monárquico en la cumbre de nuestros Principios

Fundamentales.

Segundo porque nuestro pueblo se manifiesta deseoso de mantener esta legalidad

política, que debe garantizar la paz y armonía nacionales sin altibajos,. Y le

Monarquía, ya instaurada legalmente. es el camino que se le presenta más

consecuente con lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

— ¿Pero cuál Monarquía? ¿Esta Monarquía, de los principios fundamentales no

puede llegar a imponer sacrificios a los más fieles mantenedores de principios

dinásticos, a veces, inclusive contradictorios?

—No lo creo. No olvidemos que la reinstauración deí principio monárquico en la

vida española se produjo después de haber pasado la Monarquía por una grave

crisis que pudo haber acabado con ella.

La situación política que ha hecho posible la reinstauración del principio

monárquico se logró con la colaboración de muchos monárquicos j´ con el

sacrificio de cientos de miles de familias españolas.

Es lógico que estos más Seles mantenedores de principios dinástico? acepten

algún sacrificio oe sus aspiraciones. Y si son verdaderos patriotas —y séame

permitido afirmar que de un monárquico puede opinarse lo que se quiera menos que

no sea un patriota— comprenderán que, ante todo, está el bien de España. La

satisfacción de vei recuperada la institución monárquica no es poco, por otra

parte, para justificar agradecimiento y una cierta flexibilidad. Ninguna

Monarquía, repase usted la Historia, se ha reinstaurado rígidamente y sin algún

sacrificio.

 

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