Autor: Mendo Baos, Carlos. 
   A estas alturas, la monarquía no es cuestión de sectores     
 
 Ya.    19/07/1969.  Página: 7-8,14. Páginas: 3. Párrafos: 27. 

A ESTAS ALTURAS, LA MONARQUÍA NO ES CUESTIÓN DE SECTORES.

• Nuestro pueblo ha dado su consentimiento a la instauración del principio

monárquico en la cumbre de nuestros principios fundamentales • Nuestro pueblo se

manifiesta deseoso de mantener esta legalidad política, que debe garantizar la

paz y armonía nacionales sin altibajos • Lo monarquía, ya instaurada legalmente,

es el camino que se le presenta como más consecuente con lo que se ha venido

haciendo hasta ahora • No quiero plantearme una cuestión de derechos, sino,

sencillamente, ser útil a lo que mejor convenga a mi Patria.

DECLARACIONES DEL PRINCIPE DON JUAN CARLOS DE BORBON

Reprodujimos ayer el artículo editorial publicado por YA el día 9 de enero

último, en el que comentábamos los declaraciones del príncipe don Juan Carlos.

Hoy reproducimos las declaraciones del príncipe, en las que constan

explícitamente sus puntos de vista sobre diversos problemas.

MADRID. (Por Carlos Mendo, director de la agencia Efe. Cifra.)—El camino

del palacete de la Zarzuela desarrolla un clásico paisaje madrileño con aire de

montería, y ha sido, sin duda, recorrido en estos años por muchos periodistas.

Otros lo recorrieron sólo con la imaginación y, a veces, con prejuicios.

Nosotros lo recorremos ahora, una vez más, en pura y limpia aproximación

hacia la verdad que puede manifestarnos un hombre sincero: don Juan Carlos

de Borbón , como se dice generalmente, "el príncipe". Al decir un hombre no

podemos evitar una actualización mental que va siendo necesaria a muchos

comentaristas. El príncipe dejó perdurar su personalidad juvenil, y a veces nos

sucede como a esos padres que siguen viendo afectuosamente en sus hijos a un

eterno niño. Pero el príncipe es ahora un padre de familia con tres

hijos y su juventud ha madurado en todos los órdenes. El príncipe es un hombre

en plenitud, un hombre joven, con todas sus consecuencias. Un español,

católico, de estirpe real, que ha cumplido ya los treinta años que le dan la

plenitud de condiciones para la figura del sucesor en nuestras leyes.

Es día de Reyes en todos los hogares españoles y también en, este hogar español

de la Zarzuela, en cuyas estancias se perciben huellas de la mágica visita.

Juguetes, flores, paquetes recién abiertos. El día de Reyes es una fecha

tradicionalmente vinculada a nuestra monarquía católica y a nuestras costumbres

militares. En esta. Pascua militar precisamente ha recibido el príncipe la

noticia de su ascenso a capitán del Ejército dé Tierra, pues, como es bien

conocido, la educación de don Juan Carlos ha cuidado especialmente su

compenetración con nuestras fuerzas armadas, y como resultado de

su paso por las academias de Tierra. Mar y Aire pertenece al escalafón de

nuestros tres ejércitos. Aquí los Reyes no son sólo una referencia mágica, sino

una evocación simbólica. Es un buen día para llegarse a esta casa.

PRINCIPE AL SERVICIO De TODOS

Don Juan Carlos ha debido jugar con sus hijos, pero también ha debido pensar en

estas fechas. Quiere pensar, y prueba de ello es que no ha dudado en recibirme

para hablar ´de un tema que cada día cobra mayor seriedad y trascendencia. Me

recibe con su talante de hombre bueno, con sentido del humor y una efusiva

cordialidad un poco contenida. Se ha hecho a simple vista un hombre bueno y

prudente. Un príncipe prudente, que haría el Ideal de aquellos tratadistas

clásicos de los "espejos de príncipes". Hay una decisión inquebrantable en el

camino que ha aceptado. Una decisión que trasciende en seguridad y confianza. No

es ya un estudiante, ni siquiera un aspirante con vacilaciones, ni un

pretendiente inquieto por hacerse propaganda, ni un cabecilla de ambiciosos. ES,

sencilla y plenamente, un príncipe que esta en príncipe para todos y al servicio

de todos. Y Dios dirá cuál ha de ser este servicio serenamente presentido y

minuciosamente preparado.

En el despacho, lleno de libros, algo desordenado y acogedor, hay una maqueta

del cohete que llevó a los astronautas americanos a circunvalar la Luna y un

mapa con la trayectoria de la hazaña espacial.

COLABORACIÓN INTERNACIONAL

—¿Le parece a su alteza decisivo para la humanidad el mará villoso viaje del

"Apolo 8"?

—Es un importantísimo paso en el avance científico y técnico del género

humano. Pero, con ser esto trascendente, aún creo más Importantes las

consecuencias morales que tendrá en la conciencia de todos los hombres la

necesidad, de colaboración internacional que estos avances suponen. Una

conciencia planetaria se impone por la fuerza de los hechos y provoca síntomas

de solidaridad entre todos los pueblos. Es una aventura de la humanidad entera

la que ahora se presiente, y creo que a la larga provocará una mayor unidad

entre los hombre. La existencia de un objetivo común que se hace asequible, la

exploración del espacio, no es sólo un valor material; es un valor espiritual

decisivo.

—Es verdad que a los hombres les hace falta sentirse más solidarlos; pero

en.otros campos el panorama universal no parece muy esperanzados ¿Qué opina su

alteza de las grandes dificultades Internacionales del año que acaba de

terminar?

—En verdad, ha sido un año duro. la situación en Oriente Medio más parece

haberse exacerbado que encontrar solución. La ocupación de Checoslovaquia

supuso, y supone aún, un grave estorbo para que progresase la tendencia a una

distensión entre Oriente y Occidente, y es evidente que la doctrina

justificativa de la Unión Soviética, al mantener su derecho a intervenir por la

fuerza en los asuntos de cualquiera de sus aliados y según su propia discreción,

quebrante los principios y obligaciones estipuladas en la carta de las Naciones

Unidas. Las conversaciones de paz en Vietnam continúan apareciendo como dudosas.

Y lo más grave es que se palpa la falta de confianza de los pueblos en las

Naciones Unidas como lugar para armonizar los actos de las naciones. Nosotros

mismos, con el problema de Gibraltar, tenemos a la vista una muestra de las -

dificultades con que tropiezan los imperativos de la conciencia universal para

imponerse a la obstinación anacrónica y antijurídica de alguna nación. No

obstante, la gran fuerza moral de los generales deseos de paz y justicia se

percibe, condicionando, cada vez con mayor urgencia., a las líneas de acción

política en todas partes. Observo en el principa una clara visión de la

actualidad´ e inclusive una mentalidad mas proyectada hacia el porvenir que

hacia el pasado. No es un principe en cuyas preocupaciones predomine la

genealogía sobre el futuro. Y, sin embargo, ante un príncipe es inevitable

pensar en la historia. Quisiéramos deducir de su opinión de hombre joven si es

posible sintetizar en una persona la contradicción entre el peso histórico y el

mundo de mañana, y por ello le peguntamos:

MONARQUÍA Y UNIDAD NACIONAL

—¿No cree su alteza que la monarquía pudiera resultar una institución anacrónica

en la era espacial que vivimos?

—Mire, honradamente, no creo que haya instituciones antiguas o modernas, sino

eficaces o Ineficaces.

Mientras no se demuestre lo contrario, los pueblos tienen, en nuestra época, un

problema de estabilidad y continuidad en sus estructuras políticas.

Precisamente, los pueblos capaces de afrontar los grandes avances técnicos y

sociales de nuestros días son aquellos que por otro camino han conseguido una

política nacional sólida y estable, la paz entre los pueblos se construye a

través de aquellos pueblos en paz consigo mismos. El camino no es en todos los

pueblos idéntico y depende de circunstancias actuales y de caracteres

tradicionales. Muchos creemos que en bastantes ocasiones es deseable que la

culminación del Estado no esté al albur de los partidismos ni de las luchas

Intestinas y sea un firme punto de referencia permanente. Y esta práctica da

resultado en varios países avanzados y plenamente actuales. Es verdad que en

otros no, pero también vemos frecuentemente derribarse regímenes y

constituciones no monárquicas y no por eso pensamos que el fracaso se deba a

anacronismo. En el caso concreto de España, no olvidemos que, a través de los

siglos, nuestra monarquía sirvió para una continuidad del Estado y de la unidad

nacional que sólo tiene parangón en contadísimos países. Quizá pueda afirmarse

que sólo pudo comenzar a peligrar la Integridad y soberanía de España en los

años en que ge oscureció nuestra institución monárquica. Todo esto, sin duda, es

lo que hizo pensar al Generalísimo Franco en la conveniencia de contar con la

Institución monárquica al trazar el marco legal de la España de hoy. Cuando este

propósito legal se ha visto refrendado repetidamente por el asentimiento

popular, creo que resulta difícil pensar en anacronismos. Se trata de un hecho

con raíces históricas, pero plenamente insertado en nuestro presente.

SERVICIO Y NO PRIVILEGIO

—¿Quiere decir con ello su alteza que considera valiosas las leyes fundamentales

en vigor?

—Naturalmente. Yo soy español, y como tal debo respetar las leyes e

Instituciones de mi país, y en mi caso de forma muy especial.

—Bien, pero no se nos oculta a nadie que en el caso de su alteza las leyes

tienen un significado especial. Quiero decir que en la aplicación de estas leyes

pudiera contarse algún día con su persona. ¿Su alteza estaría dispuesto a

aceptar el resultado de la aplicación de estas leyes si llegase ese momento?

—He dicho varias veces que el día que juré la bandera prometí entregarme al

servicio de España con todas mis fuerzas. Cumpliré la promesa,de servirla en el

puesto en que pueda ser más útil al .país, aunque esto pueda costarme

sacrificios. Puede usted comprender que, de lo contrario, no estaría donde

estoy. Es una cuestión de honor, a mi entender.

DEBERES Y DERECHOS

—Pero si me permite su alteza, quisiera llegar más lejos en mi pregunta: ¿se

considera con derecho a que estas leyes le favorezcan?

—Creo que en nuestra época e» mejor hablar dé deberes que de derechos. Las

situaciones personales no pueden considerarse como privilegio, sino como

servicio. Yo, en consecuencia, no quiero plantearme una cuestión de derechos,

sino sencillamente ser útil a lo que mejor convenga a mi Patria. Esto es lo que

vengo haciendo al dedicar mi vida a una formación adecuada para dicho servicio,

que significa un sacrificio de otras actividades o apetencias personales. Estoy

donde me han puesto un conjunto de circunstancias, unas de origen histórico y

otras de origen actual, y procuro hacer cada día lo que pueda hacerme más útil

para el futuro de los españoles y evitar lo que pudiera perjudicar a esta

utilidad. Lo demás corresponde decidirlo a la Providencia, al interés nacional y

al pueblo español a través de sus Instituciones. Pensar en el simple juego de un

derecho es lo que sería anacrónico y poco realista.

LA MONARQUÍA NO ES CUESTIÓN DE SECTORES

—De acuerdo, alteza. Pero no todos los que llamaríamos sectores monárquicos

opinan de esta manera, según tengo entendido.

—Mire; a estas alturas, la monarquía no es cuestión de sectores. Si asi fuese,

yo conozco muy bien el carácter minoritario dé estos sectores y la Imposibilidad

de cada uno de ellos de Imponer su criterio al resto de los españoles. En los

pueblos en que la monarquía presta actualmente un servicio valioso no predomina

nada parecido a un partido monárquico, que normalmente no debe existir. Son

todos los sectores de opinión los que comparten un acuerdo de respeto a la forma

de gobierno que juzgan conveniente para el bien común, para la paz, la

continuidad y el Juego de las Instituciones.

Declaraciones...

LEGALIDAD POLÍTICA

—¿Y creo su alteza que este acuerdo pueda darse en España? —Lo creo, primero,

porque nuestro pueblo ha dado su consentimiento a la Instauración del principio

monarquico en la cumbre de nuestro Principios Fundamentales; segundo, porque

nuestro pueblo se manifiesta deso de mantener esta legalidad política, que debe

garantizar la paz y armonía" nacionales sin altibajos. Y la monarquía, ya

Instaurada legalmente, es el camino que se le presenta como mas consecuente con

lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

ANTE TODO, EL BIEN DE ESPAÑA

—¿Pero cuál monarquía? ¿Esta monarquia de los Principios Fundamentales no pueda

llegar a imponer sacrificios á los mas fieles mantenedores de principios

dinasticos a veces inclusivo contradictorios?

—No lo creo; no olvidemos que la reinstaraución del principio monárquico

en la vida española se produjo después de haber pasado la monarquía por una

grave crisis, que pudo haber acabado con ella. La situación política que ha

hecho posible la reinstauracion del principio monárquico se logró con la

colaboración de muchos monárquicos y con el sacrificio de cientos de miles de

familias españolas. Es lógico ,que éstos, mas fieles mantenedores de principios

dinásticos, acepten algun sacrificio en sus aspiraciones. Y si son verdaderos

patriotas, y séame permitido afirmar que de un monárquico puede opinarse lo que

se quiera menos que no sea un patriota, comprenderán que ante todo esta el bien

de España.

La satisfacción de ver recuperada la Institución monárquica no es poco, por

otra parte, para justificar agradecimiento y una cierta flexibilidad. Ninguna

monarquía, repase usted la historia, se ha reinstaurado rígidamente y sin ningun

sacrificio. El principe habla con serenidad y con una gran fuerza moral tras sus

palabras. Y al periodista no le es dado olvidar que en la vida de un principe

cada día es un paso que lo acerca a un destino. Estas palabras, juntas y

ponderadas, tendrían un significado ayer, pero hoy lo tienen mas intenso. Cada

día que pasa este joven es mas hombre y a la vez mas principe. Este en un hecho

que se palpa, tanto entre los muros del palacete de 1a Zarzuela como en los

ambientes mas diversos de nuestra España. Es una realidad histórica que toma

cuerpo entre nosotros. Por lo demás, como dice don Juan Carlos, la Providencia,

el Interés nacional y el pueblo español tendrán la última palabra.

 

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