Una constante aspiración     
 
 Ya.    20/07/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

UNA CONSTANTE ASPIRACiON

COMO paso decisivo hacia el futuro hemos considerado la propuesta de sucesor que

va a. hacer el Jefe del Estado.

La calificábamos así en el comentario del pasado día 18. En ese día, el ministro

de Información y Turismo ha empleado las mismas palabras para referirse al

hecho, pero anteponiéndoles una sobre la que llamó especialmente la atención,

pues él ha hablado de "otro" paso decisivo. Ni el primero, en efecto, porque le

han precedido otro», ni el último, porque otros le deben seguir. Pero sí un paso

fundamental que justifica sobradamente la atención que ha despertado dentro y

fuera de las fronteras.

Nuestros lectores saben que en el que podríamos llamar nuestro pensamiento

político, la sucesión en la jefatura del Estado ha ocupado, siempre un lugar

central, pero acaso no esté de más un recuerdo más concreto a las ocasiones en

que asi lo hemos manifestado, conscientes de que no hacíamos más que dar voz a

una verdadera aspiración nacional.

L.a razón de esa aspiración la dábamos él 18 de julio de 1968; se trata de que

se pueda hacer serenamente y con todas las garantías posibles de éxito lo .que,

si no, tendría que hacerse precipitadamente y acaso no podría hacerse de ninguna

manera. El 9 de enero de este año apuntábamos una´ aplicación concreta de ese

pensamiento con motivo de las declaraciones del príncipe don Juan Carlos, que

hemos reproducido recientemente y cuyo sentido realista alabábamos: no imponer

nada en nombre de la Historia, sino de la conveniencia nacional; no ver en la

monarquía un legado del pasado, sino una posible prenda de porvenir; encajarla

dentro del marco constitucional vigente. Pero no basta que dentro de este marco

tenga previsto un puesto, decíamos; es necesario que de alguna manera funcione,

y en las palabras del príncipe veíamos un medio; de facilitar la aplicación a

vías de hecho de las previsiones legales.

COMO? Mediante la propuesta de sucesor por el Jefe del Estado, con la garantía

que a ese efecto significan sus indiscutibles dotes políticas y la confianza

nacional de que disfruta para resolver lo que, si no, mantendría latente una

causa permanente de zozobra e incertidumbre. Por eso, el 3 de marzo calificamos

de "buen servicio" la petición que en ese sentido hizo la Hermandad de Alféreces

Provisionales de Madrid. Volvimos sobre el tema el 1 de abril ("Un primero de

abril para el futuro", pedíamos) y el 6 y el 11 de junio, aclarando, ante

ciertos comentarios suscitados por nuestra defensa de una presidencia del

Gobierno desligada de la jefatura del Estado, que esta aspiración (otro de los

pasos que sin duda habrán de darse) no sólo no excluía a la otra, sino que, al

contrario, debía acompañarla.

MONARQÜIA? No se trata de resucitar polémicas sobre formas de gobierno. Esa es

la adoptada en nuestros textos constitucionales; como cualquier otra forma de

gobierno, tiene sus riesgos específicos junto a sus ventajas propias; pero,

sobre todo, tomado un camino político, lo que no cabe sin gravísimos motivos es

volver atrás, replantear a cada paso las grandes cuestiones constitucionales.

Faz es lo que nuestro pueblo desea sobre todas las cosas; pero la paz requiere

continuidad, y esto es el que sobre todo votaron los españoles en la ley de

Sucesión, viendo en la forma de gobierno que en dicha ley les proponía Franco la

continuidad de la paz que Franco les ha garantizado durante más de un cuarto de

siglo. No parecía procedente desandar «1 camino, ni siquiera detenerse en él,

sino, al contrario, recorrerlo hasta sus consecuencias lógicas. Es precisamente

lo que ahora se va a hacer.

Ante un régimen que durante mucho tiempo ha presentado la imagen de un

inmovilismo que acaso hicieron inevitable las circunstancias´(no es cuestión en

que ahora necesitemos entrar), pero que indiscutiblemente despertaba legítimas

preocupaciones sobre el porvenir, hemos defendido constantemente la evolución

pacífica hacia un Estado de instituciones. Otros han negado la posibilidad de

esa evolución. Nosotros la hemos pedido ´sin descanso, convencidos de que es la

única manera de que los españoles podamos cerrar definitivamente el largo

capítulo de las guerras civiles. Nos alegra comprobar que hemos acertado.

 

< Volver