Autor: J. B. O.. 
   Pasillos de las Cortes     
 
 ABC.    23/07/1969.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MIÉRCOLES 23 BE JULIO DE 1969 EDICIÓN DE LA MAÑANA,

PAG. 19.

PASILLOS DE LAS CORTES

La solemne sesión historica congregó en el viejo recinto parlamentario a,

figuras de la política que veraneaban, en su mayor parte, en las playas y

sierras, y que ante la inesperada convocatoria regresaron apresuradamente a

Madrid con trajes de etiqueta y uniformes fle gala y una gran expectación. Un

paréntesis estival «ue a muchos les recordó o les hizo conocer por vea primera

la canícula en la Villa y Corte. Lejos quedaban las familias,, junto al mar o

bajo los pinos, pendientes de la televisión, la Prensa y la radio. En las

conversaciones anteriores a la llegada del Caudillo sonaban nombres como

Beniform, La Toja, San Sebastián, Suances, Alicante, Marbella.,. El Parlamento

se llenó de un aire refrescante con resonancias de caracolas y un suave ulular

del viento en el bosque. No obstante lo cual, todo el mundo se abanicaba con lo

que podía.

En la calle estaba él pueblo, detrás Ae los soldados que cubrían la carrera. El

acontecimiento atrajo a la vía pública a gentes de todas las edades y

condiciones, en un apasionante interés común, a pesar de los últimos rayos

solares que doraban los ventanales del trayecto recorrido por el Jefe del Estado

y quemaban implacables el asfalto. Alrededor de la estatua de Cervantes,

repuesta en su pequeño jardín, revoloteaban los pájaros y jugaban los niños.

Había cierta placidez de primavera en medio de ta . tensión -política y la

angustiar canicular. Desde la .puerta del Palace miraban curiosos algunos

extranjeros. Eran turistas que^enfocaban con sus cámaras fotográficas a la

puerta principal de la Asamblea legislativa, y jnuy especialmente a los leones

de bronce—recuerdos madrileñizados de la primera guerra Ae África—que llevan

allí un siglo.

Para pasar al salón de sesiones atravesó Franco el de conferencias. Estancia

evocadora de importantes reuniones de personajes políticos a lo largo de más de

cien anos y en la que están los bustos de Martínez de la Rosa, Olózaga, el conde

de Toreno y el "divino" Arguelles. En él se fraguaron, en lejanas épocas, muchas

crisis de Gobierno y resonantes interpelaciones y votaciones de eonfiahza y de

las otras. Es por su apretada historia y su espléndida- decoración una de las

dependencias más notables del Palacio de las Cortes, inaugurado en 1850 por

Isabel II. (El edificio" se debe al arquitecto Colomer, y fue. aprobado, entre

catorce proyectos sometidos a concurso, por la Real Academia de Bellas Artes; en

los terrenos donde se asienta estuvo antes él convento del Espíritu Santo.)

Las tíos últimas veces que vino aquí el Generalísimo fue en 1966, con.motwo de

la presentación de la Ley Orgánica del Estado, y en 1967, para inaugurar la

actual legislatura. Entonces, como ahora, le acompañaban los mismos jefes y

segundos jefes de sus Casas ´Militar y Civil: teniente general Castañón´,

general Lapuente Bahamonde, conde de Casa de Loja y general Fuertes de

Villavicencio.

Con rigurosa puntualidad tomaron los procuradores asiento en sus escaños. A

diferencia de otras sesiones ordinarias, e incluso de plenos extraordinarigs de

aperturas legislativas, hubo ayer más atención al salón que a los pasillos.

Aunque el nombre de la persona que iba a ser propuesta para suceder en su día al

Jefe del Estado se encontraba en muchos labiofe y en todas las mentes, era

vivísimo el interés por conocer el contenido jurídico-político del mensaje. La

fabulosa aventura espacial de que estaba aún pendiente el mundo extranjero,

cedía el paso humanamente, entre los representantes de amplios sectores de la

Patria, al acontecimiento nacional histórico.

La noticia corrió vertiginosamente por los pasillos, la calle, la ciudad entera,

y llegó a los últimos rincones de la geografía nacional. El Príncipe Don Juan

Carlos de Borbón, de treinta y un años, lujo de Don Juan, nieto de Alfonso XÍII,

casado con la Princesa Baña Sofía, padre de los Infantes Don Felipe, Doña Elena

y Doña Cristina, había sido designado para en su día suceder a Franco en la

Jefatura del Estado a título de Rey. Empezaba un nuevo capítulo de la Historia

de España.—J. B. Q.

 

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