La monarquía que nace     
 
 Informaciones.    23/07/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INFORMACIONES

LA MONARQUIA QUE NACE

LA designación de don Juan Carlos de Borbón como sucesor a la jefatura. del

Estado, aprobada ayer por las Cortes y aceptada esta misma mañana por el propio

Principe, supone a no dudarlo uno de los más trascendentales acontecimientos

políticos del último cuarto de siglo de vida española.

Grandes sectores as la opinión pública se han visto tranquilizados por la

decisión "del Jefe «leí Estado, que no ha querido poner al país en el peligro de

adoptar tas soluciones de emergencia que la ley^de Sucesión contiene, ´y ha

preferido garantizar el futuro de la estabilidad política mediante un acto

personal que ha contado, sobre el respaldo de las leyes, con la confianza, el

crédito y la admiración que unen a loa españoles con el Jefe del Estado.

Evidememente, la sucesión áe una figura de las dimensiones histórica de Franco

ni es iácü de arbitrar sin traumatismos m es sencilla de aceptar tampoco, Habida

cuenta de la responsabilidad que conlleva. A nadie se le oculta que estos

treinta años de paz, seguridad y orden, desarrollo económico y avance sociales

se deben, desde luego, a la voluntad y "A esfuerzo del pueblo español, pero se

han conseguido gracias al genio excepcional del general Franco y al carino, ti

respeto y la adhesión que ha despertado en los gentes.

Tamóien a la hora de proponer sucesor, de instaurar la Monarquía que nace, ha

contado con la lealtad desinteresada de los sectores menos simpatizantes a la

Monarquía que alumbraron el 18 de julio de 1936.

En este sentido, para muchos habrá sido una sorpresa el voto afirmativo de la

mayoría de los procuradores de extracción falangista que dieron ayer su sí a la

ley. Pero se trata simplement det sacrificio de gustos personales que esos

hombres, han hecho en virtud de la lealtad al Jefe del Estado y del cumplimiento

de un servicio al país y respeto a -as teyes Quizá en otras circunstancias o

ante otras perspectiva* el voto hubiera sido diferente, pero es tal la confianza

que las decisiones de Franco inspiran y es tal la tradiciór de voluntad de

servicio a los españoles que Ja falange ha demostrado siempre, que ayer no podía

ocurrir de otra forma. y así pudimos ver a la figura quizá´ la más recordada en

él ámbito popular- de todos cuantos ministros falangistas han existidc en la

historia del régimen, don José Antonio Girón, votando si con voz firme g

convencimiento porque, ima vez más, respondía al requerimiento del Jefe del

Estado El hecho de que hombres como el señor Girón, autor de las mayores y más

definitivas reformas sociales que se han hecho en España desde 1939, apoye con

su voz y su voto, con su prestigio.

La designación de´ Príncipe don Juan Carlos como sucesor de Franco, y a titulo

de Rey, no viene a demostrar más que una cosa: que la voluntad de convivencia de

toaos los vectores del país —aun los que más enconados pudieran parecer antaño—

es real. Y la Monarquía que se instaura en la persona de don Juan Carlos va a

contar con el apoyo de Jos españoles y por lo mismo va a necesitar de asentarse

sobre una amplia base popular, eri la perspectiva de nuestro* continuado procesr

de apertura y en la preocupación de las Monarquías modernas, que garantizan la

estabilidad política de los países.

A este respecto es, por otra parte, aleccionador que el Jefe del Estado, en su

discurso a las Cortes, se haya referido a lat Monarquías nórdicas como ejemplo

de instituciones reales que promueven el progreso de los países. Porque índica

el espejo en que, a juicio de Franco, debe España mirarse y deberán mirarse

nuestros futuros Reyes: el de los países en desarrollo económico y político, con

amplia movilidad social, que viven en paz y progreso.

Y este es, creemos, el signo verdadero de la Monarquía que ahora nace y el

camino por donde habrán de venir los cam-los futuros. La designación de sucesor

ha sido comentada por la Prensa europea como la entrada definitiva de España en

el funcionamiento de sus Leyes Fundamentales y de ía ley Orgánica Es el final y

la normalización de todo nuestro proceso constitucional.

La Monarquía que nace, se insiste, es una Monarquía instaurada Nace de estos

últimos treinta años de convivencia española. Pero no es una Monarquía

inventada. Se ´nstaura en la persona´ del nieto del último Rey de España, y en

quien confluyen las dos ramas dinásticas en litigio Tendremos asi a la vez una

Monarquía nueva y tradicional Y un Rey que a la hora de ser nombrado sucesor no

cuenta más que con treinta y un años. Nació, puede decirse, con la paz, y en la

paa se ha educado y conocido España. Nos libera así de las viejas rencillas y de

los eterno? retornos al pasado, nos plantea en una voluntad de futuro y nos

emplaza ante una gran esperanza.

La misión que don Juan Carlos tiene que cumplir no es fácil. No es necesario

pedir para él el apoyo de todos los españoles, porque lo tiene ya, lo va a

tener, lo tiene que tener. De otra manera, nosotros mismos estaríamos arrojando

insensata, torpe e inútilmente por la borda el esfuerzo y las realizaciones de

treinta años de vida española para construir Una nación moderna y en paz.

 

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