Histórico mensaje de Franco a las Cortes     
 
 Informaciones.    23/07/1969.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

INFORMACIONES

23 de julio de 1969

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ISTORICO MENSAJE DE FRANCO A LAS CORTES

MADRID, 23. (INFORMACIONES.) L AS Cortes Españolas aprobaron ayer la propuesta

de Su.

Excelencia el Jefe del Estado para que le suceda. en su día, el Príncipe don

Juan Canos de Borbon y Borbón, de treinta y un años de edad. La ley aprobada por

la Cámara indica que, tras la aceptación del Príncipe y mientras Franco siga

ostentando la Jefatura del Estado, don Juan Carlos de Borbón tendrá si título dé

Príncipe de España

En m mensaje, Franco ha señalado que, dada su avanzada edad no cambiará de

actitud y que lo que con su decisión se realiza es una instauración y no una

restauración de ta Monarquía. «Es "-ha dicho el Jefe del Estado— >a Monarquía

del Movimiento.» El texto del discurso, que fue recogido urgentemente ayer en

nuestra´ edición extraordinaria de las nueve df la noche., dice así: «Nuestras

Leyes Fundamentales tienen vocación de futuro al establecer un camino para

derogarías o modificarlas)) «La existencia de un heredero ungido por las leyes

aclara para todos las cosas»

Señores procuradores: El M o v i m iento Nacional iniciado en los graves

momentos en que estábamos empeñados en una dura guerra para- salvar a la Patria,

na de-alastrado al correr de estos t rei n t a años la capacidad creadora ;

necesaria para encontrar las soluciones mas adecuadas a la demanda de cada

situación..´

Durante este largo tiempo ha seguido. en proceso constitucional abierto, que se

inicia en 1938 con la promulgación de la ley del Fuero del Trabajo, que

establece los principios sociales y laborales, y. que se va continuando con una

serie de seis leyes que, en base a su elevado rango, toman la denominación de

fundamentales. Así surgieron la ley Constitutiva de las Cortés, e] Fuero de los

Españoles, la ley de Referéndum Nacional, la de Sucesión en la Jefatura del

Estado, la de Principios del Movimiento y la ley Orgánica del Estado.

Garantizada la perfección técnica v la oportunidad política de cada una de

ellas, coa ´ocasión de la ley de Sucesión a la Jefatura- del Estado, en la que

se" regulaban cuestiones fundamentales para "el futuro español y se establecía

el carácter fundamental dt las leyes promulgadas con anterioridad, fue sometida

a referéndum nacional, que significó. una ratificación a tas normas de carácter

constitucional´ aparecidas en España hasta aquel momento. Un nuevo. referéndum,

en diciembre de´ 1966, aprueba por una mayoría impresionante la ley Orgánica d»l

Estado, que da confirmación definitiva a la Constitución española,

APERTURA Y ESTABILIDAD

La apertura de la Constitución española y la posibilidad de .completarse y

adaptarse a las exigencias de cada momento, no afecta, sin embargo, a su

estabilidad o permanencia; por el contrario, nuestras leyes Fundamentales tienen

Vocación de futuro al establecerse un camino para derogarlas o modificarlas,

para lo que será necesaría, además del acuerdó dé las Cortes, el referéndum

nacional, que imprime a las citadas leyes de una continuidad en e; tiempo que

garantiza la eficacia como elemento básico para el desarrollo ordenado de la

convivencia social de los españoles.´ El proceso de la unidad de mando con

atribución de las respectivas competencias a las más altas •instituciones

públic«s culminó en ja ley Orgánica del Estado, respaldada; por los votos de los

españoles en el clamoroso referéndum del 14 de diciembre de 1966 convertida en

ley por mi sanción el 10 de enero de 1967. Entre las normas y previsiones que en

ella se establecen se encuentran aquellas . que afectan a la sucesión en la

Jefatura del Estado, siguiendc una línea sostenida desde los primeros momentos

del Alzamiento Nacional: ya con ocasión del decreto de Unificación de 19 de

abril de 1937. sé consideró la posibilidad, cuando hubiéramos dado cima a la

ingente tarea, de la r e, e onstruccióp espiritual y material de España, y si

las conveniencias políticas y los sentimientos de] país Jo aconsejaban, de

llegar a instaurar en ¡a nación el régimen secular que forjó su unidad y su

grandeza histórica.

LÓGICA ABRUMADORA

El proceso era de una lógica abrumadora. la República, que va de abril de 1931 a

julio de 1936, compendiaba en si todas las alteraciones, revoluciones, anarquía

y desenfreno de la etapa que le precedió En poco más de cinco años tuvo .dos

Presidentes, dieciocho Gobiernos, una Constitución constantemente suspendida,

persecución religiosa perenne, incendios de conventos e iglesias, constantes

movimientos de perturbación del orden público, apertura al comunismo; intentos

de separación de dos regiones; sucesos que culminaron en el asesinato, por orden

del propio Gobierno, del jefe de la oposición parlamentaria, señor Calvo Sotelo.

El balance no pudo ser más trágico. - . ,

Si la democracia inorgánica de los partidos políticos puede constituir para

otros pueblos un sistema, si no de felicidad, a! menos llevadero, ya -se vio por

dos veces en nuestra historia lo que la República representó para nuestra

Patria. El mal no residía en sus hombres, sino en el sistema. Lo padeció nuestra

Monarquía, bajo el régimen parlamentario de democracia inorgánica, basado en loa

partidos políticos, que la arrastró a sucumbir ante el simple hecho de uñas.´

elecciones municipales, en que se perdió la mayoría en las grandes ciudades.1 Ni

lo tradicional de la institución monárquica ni la existencia, de una franca

mayoría en la totalidad de los sufragios de la nación le permitieron superar el

hecho de la debilidad intrínseca a que había llegado la institución bajo él

régimen de partidos,

No hay estabilidad, sin ¿a unidad en la asistencia pública.-tos edificios sé

levantan de abajo arriba, y no se comienzan por , el tejado. Por eso, una vez

conseguida´ la firmeza de- nuestras instituciones, como os afirmaba en mi

mensaje radiado de 31 dé marzo de 1947, cuando nada podría destruir el edificio

levantado ni poner en peligro lo a tanta costa alcanzado, envié a las Cortes

par» vuestra deliberación la ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, por la

cual el. Estado español, de acuerdo con su tradición, se declaraba constituido

en Reino..

NO SE VUELVE AL PASADO

No se trataba de volver a lo arcaico y menos a lo pasado, sino el incorporar tos

principios de nuestra tradición histórica, dándoles plena, movilidad y

continuidad, manteniendo a través del tiempo, por el inevitable relevo .de las

personas, .consecuencia de la. condición ´mortal del ser humano, la trayectoria

de nuestro Movimiento, al .cual dio vida y proyección hacia el futuro la sangre

de nuestra generación.

En este, orden creo necesario recordaros que el Reino que nosotros, con el

asentimiento de. la nación, hemos establecido, nada debe al pasado; nace de

aquel acto decisivo, del 18 de julio, que constituye un hecho histórico

trascendente que no admite pactos ni condiciones (grandes aplausos}; La. forma

política del Estado nacional establecida en el principio 7." de nuestro

Movimiento, refrendada unánimemente por los español les,´es la ´Monarquía

tradicional, católica,´ social y representativa.

ESPECULACIONES

Alguna vez os he recordado que .el; argumento que contra nuestra estabilidad

política se esgrimía por los enemigos dt fuera, secundados por algunos pobres de

´espíritu- de dentro, es el especular con la crisis del mañana en que nueda

faltar, mi Capitanía. Para cuando ese día llegue, el hábito- de´ejercitar nuevos

recursos de vida politica y la existencia de un heredero ungido por las leyes,

aclara para todos las cosas y facilita la superación de ´al momento. Si en

nosotros alimentamos una fe y seguridad en nuestra obra, es porque creemos

contar con. esas condiciones previas necesarias´a la cont´nuidad y a la

estabilidad política.

La legitimidad de ejercicio constituye la base de la futura Monarquía, en que lo

importante no es la forma, sino precisamente el contenido.

Los prin c i p i o s del Movimiento Nacional, mantenidos de una manera

permanente y celosamente asistidos por los -españoles, han de tener, con el

transcurso natural del tiempo, una aplicación concreta, que a la vez. será la

prueba más eficaz ante la conciencia universal de la solidez de nuestras

instituciones y de la continuidad-de. aquél, que «o el que verdaderamente, con:

el transcurso del tiempo, se sucede a si mismo.

UN HECHO NORMAL

El relevo de la Jefatura del Estado constituye un hecho normal impuesto, por la

condición morral de los hombres. Toda la armazón institucional permanece

cotí idéntica capacidad creadora, ejerciendo sus funciones los hombres que con

aptitud legal ´y reconocida lealtad sean los más capaces para desempeñarlas.

´ La ley de Sucesión,,de la Jefatura del Estado establece en su

artículo 6.» que «en cualquier momento el Jefe del Estado podrá proponer a

las Cortos la persona qué estime deba ser, llamada en su día ¡vira sucedería,

a título de .Rey o Regente». Esto, que fue promulgado hace más de veintiún años

(el 26 de .julio de 1947), tras haber sido sometido a referéndum de la

nación y votado por el 83 por 100 del cuerpo electoral, que representó el 93 por

100 de los votantes,´ ha sido ratificado unánimemente en el referéndum de 14

de diciembre de 1966, que con ocasión de la ley Orgánica del Estado puso

de manifiesto la clamorosa adhesión popular (85,5 por 100 del cuerpo electoral,

que representó el 95,86 por 100 de lo. votantes) al conjunto de las siete leyes

fundamentales que integran nuestro ordenamiento.

Con un intervalo de veinte años, prácticamente. dos generaciones sucesivas de

españoles han sido consultados y han dado, casi unánimemente, la misma

respuesta. No cabe manifestación más terminante de la voluntad popular en este

orden dé la designación de sucesor en la Jefatura del Estado.

La fórmula sucesoria que contiene el articulo 8.° de la ley de Sucesión

constituye una formula supletoria para un caso de -emergencia que, pese a todas

las cautelas establecidas, entraña, eviden.emente una dilación,en la resolución

de la crisis, que queda definitivamente resuelta haciendo usó del artículo 6.»

de la ley de Sucesión ,1).

Es cierto que desde 1947, en que se promulgó la ley de´ Sucesión, hubiera podido

hacerse, pero entonces no- -se había dado cima al-proceso institucional y

determinad» ios deberes y facultades futuras del Jefe del Estado en materia tan

importante como la forma de designación del Presidente del Gobierno y

señalamiento de sus atribuciones.

En estos últimos años, con la ley de Principios del Movimiento´ Nacional ..y la

ley Orgánica del Estado, se ha completado el proceso institucional y permitido

formar un juicio exacto sobre las personas y las garantías de acierto para su

designación-. Así como el .transcurso de más .tiempo,- dada .mi edad, no

ofrecerá ningún nuevo elemento de juicio que pudiera hacer cambiar mi decisión.

A la hora de decidir sobre tan importante materia, considero que no debo exponer

a la nación a los azares y dilaciones que entraña la. aplicación de la fórmula

supletoria establecida en el artículo octavo de la ley.

(1) El artículo 8º de la ley de Sucesión se refiere a la eventualidad áe que el

Jefe del Estado muriese o quedase incapacitado sin designar socesar.

Asi, pues, consciente de mi responsabilidad ante Dios y ante la Historia, y

valorando con toda objetividad las condiciones que concurren en la persona del

Príncipe don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que perteneciendo ti la dinastía

que reino en España durante varios siglos ha dado claras muestras de lealtad a

los principios e instituciones .del régimen, sé halla., estrechamente vine n 1 a

d o ´a los Ejércitos de Tierra Mar y Aire, «¡n los finales forjó su carácter, y

al correr de los últimos veinte años´ ha sido, perfectamente preparado fara la

alta misión a que podía ser llamado y que, por otra parte, reúne la condiciones

que determina el articulo 11 de la ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, he

decidido proponerlo a la nación como mi sucesor (grandes aplausos y aclamaciones

al Caudillo).

TRADICIÓN, UNIDAD Y PERMANENCIA

Esta designación se halla.. en todo, conforme con el carácter de nuestra

tradición, gloriosamente representa da en los bravos luchadores´que durante un

siglo se mantuvieron firmes contra la decadencia liberal (grandes aplausos y

vítores) y frente a la disolución de nuestra .Patria por obra del marxismo;

asegura la unidad y la permanencia de los principios, del Movimiento-

Nacional,´está en todo conforme con las normas y previsiones de nuestras leyes y

en su persona confluyen las-dos ramas que en su día determinaron las pugnas

sucesorias del siglo pasado.

En resumen: el artículo 1.º de la ley de Sucesión establece que España, como

unidad política, es un Estado católico, social, y representativo, y de acuerdo

con su tradición se declara constituido,en Reino; asim sino el articulo 6.°

determina que. en cualquier momento el Caudillo puede proponer a las Cortes

la´persona qué estime debe ser llamada a sucederle, sin, más conr\ción que ser

de estirpe regia, varón, español, haber cumplido la .edad de treinta años,

profesar la religión católica, poseer las cualidades necesarias para el

desempeño de tan afta misión y jurar las leyes- Fundamentales, asi como lealtad

a los principios •que informen el Movimiento Nacional. Sé trata, pues, de una

instauración (grandes aplausos y aclamaciones) y no de una restauración, y sólo

después de instaurada la Corona en la persona de un Príncipe comienza el orden

regular de sucesión que se refiere en el articulo 11 de la misma ley.

La resolución de este problema sucesorio queda en esta forma perfectamente

definida y clara, y dará, a los de dentro lo mismo que -a los de fuera, una

garantía de continuidad, acabando definitivamente con las es.peculaciones

internas y externas y con tos enredos políticos de determinados grupos (grandes

aplausos), al tener el Príncipe un «status» que le define como heredero, gue le

permitirá consolidar a mi lado su formación (´grandes aplausos y aclamaciones) y

perfeccionar el conocimiento de los problemas nacionales.

Sobre mi persona pesa ía responsabilidad histórica, de impulsar desde la

Jefatura del Estado el robustecimiento y multiplicación de ios frutos que ha

producido el Movímiento Nacional desde el 18 de julio de 1936. AI mejor ser.

vicio.de Dios y de la Patria tengo consagrada mi vida, pero cuando por ley

natural mi capitanía llegue a faltaro´s (gr a n d e s aplausos), lo que

inexorablemente tiene que llegar, es aconsejable la decisión que hoy vamos a

tomar, que contribuirá, en gran manera; a´que"todo quede atado y bien atado para

el futuro .(grandes aplausos).

No quedará va duda, vacilación ni reserva mental posible en el cumplimiento de-

lo establecido en las leyes Fundamentales, en cuyo servicio damos este

importante paso, con la garantía de que lo mismo que ayer triunfamos en la

guerra, nos libramos de 1» conflagración mundial (grandes aplausos), resistimos

la conjura internacional y hemos lanzado al país por los mejores derroteros del

progreso y de la justicia social, se mantendrá w lo sucesivo la linea recta de

nuestra marcha y las metas de nuestras aspiraciones.

Hemos creado un verdadero Estado de derecho, con sentido de continuidad

histórica, cíe espirito

moderno, inspirado en tos postulados de la justicia social y, hemos asentado su

-futuro no sobre la vida de un hombre, sino sobre el amor del pueblo y la

estabilidad de sus instituciones. El desarrollo de la acción sindical y el

perfeccionamiento de tos órganos del Movimiento nos. permitirá el que su

utilización se acompase al ritmo del mundo, que ya no camina hacia fórmulas

viejas y caducas, sino de concepción nueva, esperanzadoras y eficaces.

Hoy no se puede decir que tas monarquías representen a) sector conservador de

tos pueblos, pues si contemplamos las monarquías de las distintas naciones del

Norte europeo, tenemos que reconocer el progreso y la eficiencia social que

registran, a las que dio estabilidad y garantías de continuidad. Pero no tenemos

que ir a buscar fuera ejemplos de´ que lo trascendente de las instituciones no

es el nombre, sino el contenido; la monarquía de ios Reyes Católicos, que tantos

años dé gloría dio a la nación, es un ejemplo, perenne de su popularidad y ´de

la defensa constante de los derechos sociales de nuestro pueblo.

NO HABRÁ CAMBIOS

Estas son las razones por las que yo os pido (grandes aplausos) vuestra

aprobación a esta propuesta, que supone el desarrollo, normal de un procesa

previsto en nuestras leyes, en beneficio de la nación española, que robustecerá

el principio de la unidad que iniciamos un día con la Unificación, que ha

permitido afirmar en la convivencia nacional los principios del Movimiento, que

garantizan la continuidad del Régimen nacido el 18 de julio de 1936, en cuya

legitimidad se funda Porque ha de quedar claro y bien entendido, ante -os

.españoles de hoy y ante ´as generaciones futuras, que esta Monarquía es la que

con el asensoramiento nos la a nación fue instaurada con ¡a ley de .Sucesión de

7 de julio de 1947 perfeccionaba por la ley Orgánica del Estado le 10 de enero

de 1967; Monarquía de) Movimiento Nacional (grandes aplausos y aclamaciones),

continua dora perenne de sus principios e instituciones y de la gloriosa

tradición española. Por ello,, par» cumplir las previsiones sucesorias se

instaurará en su dia 1» Corona en la persona que hoy proponemos como sucesor,

mediante la aprobación de la te; a que va a dar lectura el señor presidente de

las Cortea (prolongados aplausos y vitores de ¡Franco! ¡Franco!).

«Esta designación se halla en todo conformé con el carácter de nuestra

tradición, asegura la unidad y la permanencia de los Principios del Movimiento

Nacional, está en todo conforme con las normas y previsiones de nuestras leyes,

y en su persona (don Juan Carlos) confluyen las dos tamas que en su día

determinaron las pugñas sucesorias del siglo pasado»

 

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