Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Acotaciones a la sesión     
 
 Ya.    23/07/1969.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Pag. 13 — YA

ACOTACIONES A LA SESIÓN

Ha sido una sesión histórica y cargada de emoción. La emoción que Su Excelencia

el Jefe del Estado puso en la lectura de algunos pasajes de su mensaje a las

Cortes contagió a gran número de procuradores y a una parte del público. Su

Excelencia comenzó la lectura sereno y de forma pausada. Pronto so le vio que

luchaba con su emoción y los sentimientos le salieren a flor de piel y a flor de

los ojos. Era ello todo humano y comprensible.

Un Hombre, lo dijo alguien, es más grande cuando deja trasparentar sus

sentimientos. Y ese hombre, que además es Jefe de Estado, dejó trasparentar

ayer, con toda nobleza y sinceridad, los sentimientos que llevaba dentro. Hubo

unos pasajes de su discurso en los que se le quebró la voz. La emoción pasaba

directamente a la Cámara. Como compensación y homenaje, los procuradores rompían

en aplausos, en vítores.

Resulta patético escuchar a un hombre deci-r & otros hombrea lo que no debe

suceder cuando él falte, después de haberles librado de una guerra fratricida.

Resulta también patético escucharle decir que para que eso no suceda más en

España, él," que la ha salvado, ofreca una solución, y pide que esa solución sea

aceptada por la Cámara.

Y la Cámara le dijo que sí. Hubo un señor procurador, don Fernando Matéu de

Bes, que además de decir sí, dijo por qué lo decía. Fue escueto, con estilo

castrense: "Sí, por Franco." Los demás, a la hora de la votación, se limitaron,

sin más comentarios, a manifestar 1® que creían conveniente en esta hora crucial

de nuestra historia.

Cincuenta y cinco procuradores pidieron que la votación fuese nominal, pero

secreta. Es decir, que no se supiera lo que_ cada uno quería decir. Fue

rechazada la propuesta. En la hora histórica de ayer habla que decir

públicamente, responsabilizándose con la postura, lo que cada señor procurador

pensaba como más conveniente para, el futuro de España. Y había que decirlo con

valentía ciudadana ante el propio Jefe del Estado.

Comenzó la votación. Primero, el Gobierno. Los "si" fueron unánimes. El primer

voto en contra fue «1 del señor Abella García de Búlate, procurador familiar por

Vitoria. No hubo un solo comentarlo por este voto negativo, como tampoco lo

habría ante los dieciocho qua vendrían después. Se respetaba la voluntad de cada

procurador, sia rumores de ningún género.

Su Excelencia el Jefe del Estado, desde la presidencia, seguía con atención

la expresión de la voluntad de cada procurador. Los miraba conforme iban

manifestando su voto. Lo» ojos de Franco se fijaron con especial atención en un

procurador. Le correspondía vota» al señor García Valdecasas (don Alfonso).

El señor García Valdecasas, consejero privado de don Juan de Borbón hasta el

pasado Í8 de julio, se levantó pausadamente de su escaño. Miró con nobleza y

gallardía al Jefe del Estado y pronunció un "sí" claro. Los ojos del Jefe del

Estado tuvieron un brillo especial, y juraríamos que le enviaron un mensaje de

gratitud al señor (Jarcia Valdecasas.

Sorpresa fue para todos al voto emitido por eJ señor Luca de Tena (don

Torcuato). No titubeó al formularlo. Dijo claramente no . Terminada la sesión,

ya en los pasillo» de las Cortes, un cualificado miembro del quo fue hasta hace

uno» dlaa consejo privado de dos Juan de Borbón, comentaría aquel voto con esta»

palabras: Pirueta inconcebible la de Torcuato Lúca de Tena."

Una nota curiosa. La convocatoria para el pleno decfa que los procuradores

habrían de asistir a la sesión vistiendo uniforme o.traje de ceremonia, con

condecoraciones si las tuvieran. La mayoría de loa procuradores de

representación social s« presentaron vistiendo traje de calle y sin ninguna

condecoración.

Era una nota destacada en la policromía de uniformes, chaqués, bandas, cruces y

medallas.

Terminada la sesión, el señor Fernando* Miranda y Hevia (don Torcuato)

comentaba: "Franco Ka demostrado ser un gran estadista y un gran político de la

edad moderna. Porque político es aquel que resuelve las situaciones graves,

histórícas o coyunturales, Y estadista es el que funda y resuelve el futuro.

Hoy, como siempre, han brillado en Franco, y a gran altura, ambas cualidades."

Tenía razón el señor Fernández Miranda. No era una opinion única. Los

procuradores que hicieron historia en esta sesión extraordiñaría ratificaron con

sus constantes aclamaciones ai Jefe del Estado sus cualidades de estadista y de

político. Las del Generalísimo no admitían ni discusión.

Cuando Franco habló de que habla librado a España de la segunda guerra mundial

se rompió su voz. Hubo una larga pausa expectante. Seguramente pasaron ante él,

vivos como entonces, aquello» años dramáticos que España vivió, y de los que

salió con bien. El Jefe del Estado no pudo contener su emoción ante es« recuerdo

y se le humedecieron los ojos. Con ello se agigantaba mas y mas su figura

histórica.

Como volvió a emocionarse sensiblemente cuando pronunció el nombre del que

habrá de sucederl» en su día: su alteza real el príncipe don Juan Carlos de

Borbón y Borbón. Franco, en ese momento, abría el primer capítulo de la historia

futura de la España que él construyó. Durante todo su mensaje, Franco luchó

contra la emoción que le producía la hora trascendental que estábamos viviendo.

Porque un hombre es grande cuando su corazón determina su existencia, .pero su

serenidad embrida al corazón.

A. J. GONZÁLEZ MUÑIZ

 

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