Pensamiento político del Príncipe     
 
 Ya.    23/07/1969.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PENSAMIENTO POLÍTICO DEL PRINCIPE

España

«Cada uno tiene que aceptar la responsabilidad que tiene, tanto en el orden

particular como en el orden público... Pienso servir a España con la mayor

lealtad y entusiasmo, y por ello trato de perfeccionarme cada día... Mi padre y

yo tenemos aficiones comunes, y nunca me canso de dar gracias a Dios por la

formación que me ha dado. Me ha dado muchos consejos, pero el que más huella me

ha produck?o es el de servicio a la Patria. Y a pesar de haber vivido yo de

pequeño en el extranjero, me ha imbuido siempre el sentirme más español que

nadie.»

Monarquía nueva

«Realmente si nuestras leyes dicen que España es un Reino vamos a hacerlo

verdadero entre todos; las personas que puedan tener algo en contra de la

monarquía —que son menos de lo que parece y más de lo que se hacen notar—, no

serían sinceras si hablaran de una monarquía de hace cuarenta años; si alguien

intentara una monarquía como aquélla, se caerle a las dos horas.»

El papel de Rey

«La monarquía es una institución de arbitraje y moderación sobre las diferencias

políticas de !a sociedad.

En ningún caso se la puede ver como una facción. Mientras que el Rey debe estar

por encima de todas las diferencias y situaciones, y nunca unido a ningún

grupo.»

Monarquía propia

«Aquí se ha dicho que nos iría bien una monarquía como la de Gran Bretaña,

Suecia o Dinamarca Creo que jsto no se puede defender Cada pais debe tener su

propia monarquía.»

Eficacia

«No creo que haya instituciones antiguas o modernas. sino eficaces o ineficaces.

Mientras no se demuestre lo contrario los pueblos tiener en nuestra época un

problema de estabilidad y continuidad en sus estructuras políticas Precisamentf

los pueblos capacef de afrontai los grandes avances técnicos y sociales de

nuestro? días son aquellos que por otro camino han conseguido una política

nacional sólida y estable La paz entre los pueblos se consigue a traves de

aquellos pueblos en paz consiga mismo.»

Monarquía útil

«El camino no es en todos los pueblos idéntico v dependí de circunstancias

actuales y de caracteres tradicionales; Muchos ;creemos que en, bastante^

ocasiones es -deseable ;que la culminaciór del Estado no esté al albur de los

partidismos ni de las luchas intestinas, y sea un firme punto de referencia

permanente^ Y esta práctica da resultados en varios países avanzados" *

plenamente actuales. Es verdad q«í «n otros no. pero también vemos

frecuentemente derribarse regímenes y constituciones nc monárquica* y no por eso

pensamos que el fracaso se deba a anacronismo En el caso concreto de España no

olvidemos que a travos de ios siglos nuestra monarquía sirvió para una

córtinuídad del Estado y de la unidad nacional que sólo tiene parangón en

contadisímos pa.ses Quizá pueda afirmarse que sólo pudo comenzar a peligrar la

integridad y soberanía dé España en los años en que se oscureció nuestra

institución monárquica. Todo esto, sin duda, es lo que hizo pensar al

Generalísimo, Franco en la conveniencia de contar con la Institución monárquica

al trazar el marco lega) fie la España de hoy.

Cuando este propósito legal se ha visto refrendado repetidamente por el

asentimiento popular, creo qué resulta difícil pensar en anacronismo. Se trata

de tin hecho con raíces históricas, pero plenamente insertado er nuestro

presente.»

Respeto a la ley

«Soy español y como tan debo respetar las leyes e instituciones de mi país, y en

mi caso de forma muy especial. He dicho varías veces que el día que juré la

bandera prometí entregarme al servicio de España con todas mis fuerzas. Cumpliré

la promesa de servirla en el puesto en que pueda ser más útil al país, aunque

esto pueda costanne sacrificios; de lo contrario, no estarla donde estoy. Es una

cuestión dé honor, a mi entender.»

Derecho y deber

«Creo que en nuestra época es mejor hablar de deberes que de derechos. Las

situaciones personales no pueden considerarse como privilegio, sino como

servicio. Yo, en consecuencia, no quiero plantearme una cuestión de derechos,

sino sencillamente ser útil a lo que mejor convenga a mí Patria. Esto es lo que

vengo haciendo al dedicar mi vida a una formación adecuada para dicho servicio,

que significa un sacrificio de otras actividades o apetencias personales. Estos

donde me han puesto un conjunto de circunstancias, unas de origen histórico y

otras de origen actual, y procuro hacer cae.? día lo que pueda hacerme más útil

para el futuro de le- españoles, y evitar lo que pudiera perjudicar a esta

utilidad. Lo demás corresponde decidirlo a la Providencia, al interés naúonal y

a1 pueblo español a través de sus instituciones. pensar en el simple juego de un

derecho es io que seria anacrónico y poco realista.»

El partido monárquico

La monarquía no es una cuestión dé sectores. Si asi fuese yo conozco muy bien el

carácter minoritario de estos sectores y la imposibilidad de cada uno de ellos

de imponer su criterio al resto de los españoles. En los pueblos en que IB

monarquía presta actualmente un servicio valioso no predomina nada parecido a un

partido monárquico que normalmente no debe existir. Son todos los sectores de

opinión los que comparten un acuerdo de respeto a la forma de Gobierno que

Juzgan conveniente para el bien común, para la paz. la continuidad y el juego de

las instituciones.»

Monarquía estable

«Creo que los sectores de opinión del país pueden llega^ a un acuerdo de respeto

sobre una forma de Gobierno monárquica. Lo creo primero porque nuestro pueblo ha

dado su consentimiento a la instauración del principio monárquico en la cumbre

de nuestros Principios Fundamentales. Segundo, porque nuestro pueblo se

manifiesta deseoso de mantener esta legajad política que debe garantizar la paz

y armonía nacionales sin altibajos. Y la monarquía ya instaurada legalmente es

el camino Que se le presenta como más consecuente, con lo que se ha venido

haciend hasta ahora.»

Sacrificio dinástico

«No olvidemos que la reinstauración del principio monárquico en la vida española

se produjo después (Je haber pasado la monarquía po-- una grave crisis que pudo

haber acabado con ella. La situación política que ha hecho posible .la

reinstauración del´ principio monárquico se logra con la colaboración de muchos

monárquicos y con el sacrificio de cientos de miles de familias españolas. Es

lógico que estos más fieles mantenedores de principios dinásticos, acepten algún

sacrificio en sus aspiraciones. Y sí son verdaderos patriotas —y sédme permitido

afirmar que de un monárquico puede opinarse lo que se quiera menos que no sea un

patriota— comprenderán que ante totif está el bien de España. La satisfacción de

ver recuperada la institución monárquica no es poco, por otra parte, para

justificar agradecimiento y una cierta flexibilidad. Ninguna monarquía se ha

reinstaurado rígidamente y sin algún sacrificio.»

(Extracto de las declaraciones del principe a los periodistas don Manuel del

Arco —«La Vanguardia Española»-´, don Emilio Romero -director de «Pueblo»— y don

Carlos Siendo —director de la agencia Efe.)

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