Discursos del Príncipe en las Cortes  :   
 Confío en ser digno continuador de quienes me precedieron. 
 ABC.    24/07/1969.  Página: 19-20. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

DISCURSO DEL PRINCIPE EN LAS CORTES

"Confío en ser digno continuador de quienes me precedieron"

"Mi General, señores ministros, señores procuradores:

Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de jurar como

sucesor, a título de Rey, lealtad a su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad

a los principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino.

Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de su Excelencia el Jefe del Estado

y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de Julio de 1936 en

medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios,

para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino.

«PERTENEZCO A LA CASA REAL ESPAÑOLA"

España en estos últimos años ha recorrido un importantísimo camino bajo la

dirección de vuestra Excelencia. La paz que hemos vivido, los grandes progresos

que en todos los órdenes se han realizado, el establecimiento de los fundamentos

de una política social son cimientos para nuestro futuro. El haber encontrado el

camino auténtico y el marcar la clara dirección de nuestro porvenir son la obra

del hombre excepcional que España, ha tenido la inmensa fortuna de que haya sido

y siga siendo por muchos años el rector de nuestra política.

Pertenezco por línea directa a la Casa Real Española, y en mi familia, por

designios de la providencia, se han unido las dos ramas. Confío en ser digno

continuador de quienes me precedieron.

Deseo servir a mi país en cauce normal de 1» función pública y quiero para

nuestro pueblo: progreso, desarrollo, unidad.

justicia, libertad y grandeza, y esto sólo será posible si se mantiene la paz

interior. He de ser el primer servidor de la Patria en la tarea de que nuestra

España sea un Reino,de justicia y de paz. El concepto de justicia es

imprescindible para una convivencia humana cuyas tensiones sean solubles en la

Ley y se logren dentro de una coexistencia cívica en libertad y orden. Ha sido

preocupación fundamental de la política española en estos años la promoción del

bienestar en el trabajo, pues no puede haber un pueblo grande y único sin

solidaridad nacida de la justicia social. En este campo nunca nos sentiremos

satisfechos.

"HAY QUE MEJORAR CADA DÍA"

Las más puras esencias de nuestra gloriosa tradición deberán ser siempre

mantenidas, pero sin que el culto al pasado nos frene en la evolución de una

sociedad que se transforma con ritmo vertiginoso en esta era apasionante en que

vivimos. La tradición no puede ni debe ser estática: hay que mejorar cada día.

Nuestra concepción cristiana de la vida, la dignidad de la persona humana como

portadora de valores eternos, son base y A la vez fines, de la responsabilidad

del gobernante en los distintos niveles del mando.

Estoy muy cerca de la juventud. Admiro en ella y comparto su deseo de buscar un

mundo más auténtico y mejor. Sé que en la rebeldía que a tantos preocupa está

viva la mejor generosidad de los que quieren un futuro abierto, muchas reces con

sueños irrealizables, pero siempre con la noble aspiración de lo mejor para el

pueblo.

Tengo gran fe en los destinos de nuestra Patria. España será lo que todos y cada

uno de los españoles queramos que sea, y estoy seguro de que alcanzará cuantas

metas se proponga, por altas que éstas sean.

PARTICIPACIÓN POPULAR EN EL GOBIERNO

La Monarquía, puede y debe ser un instrumento eficaz como sistema político si se

sabe mantener un justo y verdadero equilibrio de poderes y se arraiga en la vida

auténtica del pueblo español.

A las Cortes Españolas, representación de nuestro pueblo y herederas del mejor

espíritu de participación popular en el Gobierno, les expreso mi gratitud. El

juramento solemne ante vosotros de cumplir fielmente con mis deberes

constitucionales, es cuanto puedo hacer en esto hora de la Historia de España.

MI General: Desde que comencé mi aprendizaje de servicio a la Patria, me he

comprometido a hacer del cumplimiento del deber una exigencia imperativa de

conciencia. A pesar de los grandes sacrificios que esta tarea pueda

proporcionarme, estoy seguro que "mi pulso no temblará" para hacer cuanto fuere

preciso en defensa de los principios y leyes que acabo de jurar. En esta hora

pido a Dios su ayuda, y no dudo que El nos la concederá si, como estoy seguro,

con nuestra conducta y nuestro trabajo nos hacemos merecedores de ella.

 

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