Autor: J. B. Q.. 
   Pasillos de las Cortes     
 
 ABC.    24/07/1969.  Página: 20-21. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

PASILLOS DE LAS CORTES

La jura del Príncipe, como sucesor del Jefe del Estado, a título de Rey, fue

motivo en la tarde de ayer de conversaciones evocadoras en los pasillos de las

Cortes. El pasado, el presente y el futuro se abrían en amplio abanico nacional

en el pensamiento y los labios de cuantos discurrían por aquellas estancias

cargadas de recuerdos históricos. Allí juraron Amadeo I, Alfonso XII, la Reina

Regente María Cristina, Alfonso XIII. Algunos de esos actos, como el

protagonizado por la Reina Regente, con la Princesa de Asturias. María de las

Mercedes y la Infanta María Teresa, niñas de corta edad, a su lado, ha quedado

perpetuado en la pintura y tiene todavía rasgos conmovedores. Isabel II prestó

juramento como Reina en el anterior recinto parlamentario —el salón de baile del

Teatro de Oriente, habilitado para sesiones de Cortes—y en el .edificio actual

juró las reformas constitucionales de su azarosa época y leyó los mensajes de la

Corona en la apertura de etapas legislativas.

* * *

La estirpe regia de Don Juan Carlos se hunde, con raices gloriosas de siglos, en

lo más entrañable de la historia nacional. Sangre de Borbones y Habsburgos (los

Austrias de los años áureos de nuestro Imperio) y por ley fisiológica de

herencia también, a causa de enlaces matrimoniales, sangre de los Condes de

Barcelona (jefes de Estado de la antigua Cataluña) y de los Monarcas de

Castilla, Aragón, León y Navarra. La Casa de Borgoña, presente en el Trono

castellano de los tiempos heroicos del Medievo, tuvo aquí Reinas de la Casa de

Borbón. La sangre del Príncipe designado para ocupar en su día el Trono de

España es, pues, la de San Fernando, Alfonso el Sabio, María de Molina, Jaime el

Conquistador, los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II, Carlos III, Alfonso

XIII... Soberanos unos que engrandecieron la Patria en lo material y lo

espiritual, y Monarcas otros que la prestigiaron y la mejoraron con reformas

políticas y sociales.

* *

Veinte años acababan de cumplirse ayer de los primeros exámenes de Don Juan

Carlos en el madrileño Institude San Isidro. En el mismo recinto popular,

situado en la cabecera de los barrios bajos, se examinaron también su padre el

Conde de Barcelona y su tío el Infante Don Gonzalo, muerto en plena juventud. La

asignatura predilecta del Príncipe era la Historia de España. Con él iban al

Instituto su preceptor el padre Zulueta, su jefe de estudios don José Garrido

Casanova y el conde de Fontanar. Su Alteza, muy bien preparado, contestaba con

desenvoltura y precisión a cuantas preguntas le hacían, como a un alumno más,

los catedráticos. A la salida, en la calle de Toledo, cerca de la plaza de la

Cebada, le aclamaba siempre con entusiasmo una gran multitud enterada

casualmente de su presencia allí. Gentes humildes que recordaban las visitas de

los Reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia, y de la Infanta Isabel, "la

Chata", a aquellos típicos y modestos barrios, con motivo de la Fiesta de la

Flor y de otros acontecimientos.

Viva simpatía causó en las Cortes la presencia del Principe. Y también en las

calles del recorrido oficial.

Como en 1954, cuando concluidos sus estudios de Bachillerato—que cursó en el

Palacio de Miramar, de San Sebastián, con su hermano, el inolvidable Infante Don

Alfonso—guiso ir voluntariamente a postrarse, en acción de gracias, ante la

Virgen de la Almudena, Patraña de Madrid. Y como en Zaragoza, Barcelona,

Sevilla, Valencia, Las Palmas, Santander, • Toledo, Marín, Santiago... Porgue el

Príncipe ha visitado toda España y en todas partes ha recibido expresivos

testimonios de afecto y respeto. Viajes de estudio, de observación directa de

nuestros progresos y nuestros problemas de carácter técnico, económico y social.

Muchos procuradores representantes de provincias recordaron ayer, en animadas

conversaciones, detalles y anécdotas de los múltiples desplazamientos de Don

Juan Carlos, buen conocedor asimismo de países extranjeros de cuatro Continentes

y perfecto poseedor de varios idiomas.

Otras autoridades y personalidades comentaban con satisfacción el paso del

Príncipe a lo largo de estos años por todos los Ministerios y gran número de

organismos oficiales y empresas privadas, en intensas jornadas de estudio, para

enterarse bien de todo y estar al tanto de cuanto afecta, en todos los órdenes,

a España y a los españoles. Ello aparte de una extensa y profunda preparación

general con renombrados profesores en 1955 y 1956 en el palacio de Montellano,

de Madrid, siendo entonces preceptor suyo el .teniente general duque de la

Torre, académico de la Española, y de una patriótica y rígida formación

castrense en la Academia de Zaragoza, en las de Infantería y del Aire y en la

Escuela Naval, con el correspondiente viaje de prácticas—esa vez por mares de

América del Sur—en el "Juan Sebastián Elcano". De Don Juan Carlos—coincidieron

en esto varios procuradores—no podrá decirse nunca que es un Príncipe que lo

aprendió todo en los libros. Es en la vida, en las realidades prácticas, en la

propia experiencia—dijeron— donde ha estudiado principalmente.

La brillante, trascendental: y emotiva sesión de ayer cerró este Pleno

extraordinario de las Cortes Españolas. Su Alteza Real Don Juan Carlos de

Borbón, proclamado Príncipe de España y designado sucesor del Caudillo a título

de Rey, tuvo su primer contacto oficial con la Cámara legislativa y, a, través

de sus miembros, con la nación entera. La Monarquía, hacedora de nuestra patria

y de sus glorias más universales y perennes, fue tema general de las

conversaciones habidas antes y después de la presencia del Jefe del Estado y del

Príncipe. Ahora, terminado tan importante paréntesis político estival, otra vez

a las playas y a las sierras, de nuevo a zambullirse en el mar, los ríos y las

piscinas. Madrid vuelve a quedarse sin gente, Y el Parlamento sin procuradores.

Es natura!. Estamos en, verano, cuando en palabras musicales de Juan Ramón "hay

un canto roto de grillo, una conversación sonámbula de aguas ocultas, una

blandura húmeda, como si se deshiciesen las estrellas..."—J. B. Q.

 

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