Autor: Barra, Alfonso. 
 Eco internacional de la designación de sucesor en la Jefatura del Estado español. 
 Londres: La prensa destaca el concepto del deber, la preparación y las inquietudes sociales del Príncipe  :   
 El nombramiento aleja de Europa la peligrosa incertidumbre sobre el futuro político español. 
 ABC.    24/07/1969.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LONDRES: LA PRENSA DESTACA EL CONCEPTO DEL DEBER, LA PREPARACIÓN Y LAS

INQUIETUDES SOCIALES DEL PRINCIPE

El nombramiento «aleja de Europa la peligrosa íncertidumbre sobre el futuro

político español»

Londres 23. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) "Muchos españoles que

no son monárquicos creen que la dinastía de los Borbón puede resolver el

problema sucesorio", opinaba recientemente "The Times". Esta idea resume la

mayoría de los comentarios que ha publicado la Prensa británica para reflejar el

proceso constitucional de nuestro país. El mismo diario recogía las palabras del

duque de Wellington: "Yo aconsejaría a todos que dejaran a los españoles

resolver sus propíos problemas."

El Príncipe Don Juan Carlos recibe amplios elogios de los comentaristas.

Destacan su concepto del deber, su preparación, su dedicación a la familia y sus

inquietudes sociales. Afirma el "Daily Telegraph": "Tiene un semblante

agradable, simpatía, aptitudes par» los deportes y está interesado en los

asuntos económicos. Su apariencia es la de un padre feliz y posee conocimientos

firmes de los asuntos militares que afectan a los tres Ejércitos." Y añade el

citado diario: "Ha recibido «na educación básica sobre los temas del Gobierno y

de la Administración Pública, y siguió cursos en la Universidad de Madrid sobre

Ciencias Políticas y Derecho." Concluye la información con el pronóstico de que

el Príncipe se asegurará una gran popularidad en España.

La lealtad al país, la fortaleza de ánimo en momentos difíciles, la paciencia y

la serenidad son virtudes que ensalzan el carácter de un hombre y que garantizan

la tarea de un buen Rey. El Príncipe ha demostrado esas cualidades desde que era

un estudiante y, según algunos comentaristas ingleses, en los años de la madurez

su perfil humano ha granado la seguridad y la determinación que brindan la

experiencia unida al sentido de la responsabilidad.

Albines editoriales hacen numerosas conjeturas sobre el respaldo que tendrá la

Monarquía española. Tal vez el argumento más centrado de la realidad de nuestro

país sea el del "Daily Telegraph": "Uno de los factores que favorecen al

Príncipe es el deseo profundo y generalizado del pueblo español de evitar el

riesgo de otra guerra civil."

Los ingleses, que conocen bien la. influencia moderadora de la institución

monárquica y su flexibllidad para adaptarse a las exigencias de cualquier

sociedad moderna, admiten que la Corona ofrece la continuidad y la seguridad

necesarias para completar el proceso de desarrollo. Naturalmente,, no todas las

opiniones recogidas por la Prensa británica coinciden con ese planteamiento, y

algunas reflejan la contrariedad producida por la declaración del Jefe del

Estado. Los saltos políticos hacia lo desconocido en busca de unas formas

confusas ajenas a la tradición española han sido descartados y así se desvanecen

las esperanzas de algunos sectores británicos que deseaban una confusión capaz

de incapacitar a España para conseguir ciertos objetivos írrenunciables de su

acción exterior.

Decía el tratadista Walter Bagehot: "La Monarquía abre el cauce a un Gobierno

fuerte, porque es la institución que el pueblo puede comprender." En general, la

colonia española de Londres ha comprendido la decisión de las Cortes, y el

inglés medio, sin más razones que su fe en la institución monárquica, intuye que

aquella medida es un paso que aleja de Europa la peligrosa Íncertidumbre sobre

el futuro político de nuestro país.

Un periódico inglés recordaba que un Rey ha de contar siempre con el apoyo del

pueblo. Tras los aplausos de los procuradores alentaban renuncias y sacrificios

penosos de muy buenos españoles. Pero este espíritu de compromiso es el signo

más prometedor para una institución que se apoyará, inevitablemente, en su

eficacia al servicio del país. El Principé de España reúne las virtudes para

convencer a unos y merecer la aceptación de otros, aunque sólo sea por simples

consideraciones políticas.

Esta es. sencillamente, la dosis que asegura la solidez de la Monarquía

británica.—Alfonso BARRA.

 

< Volver