Autor: M. del R.. 
 El lunes la pidió el propio presidente de Iberia. 
 Investigación a fondo (sobre la compra de los 727 de la Boeing)  :   
 Manuel Pardo: «No se puede jugar con la duda de que hubo irregularidades». Jesús Sáenz Insausti: «Yo soy el único responsable de la compra». 
 Pueblo.    04/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

E! lunes la pidió el propio presidente de Iberio

INVESTIGACIÓN A FONDO

Sobre la compra de los 727 de la Boeing

* MANUEL PARDO: «No se puede jugar con la duda de que hubo Irregularidades»

* JESÚS SAENZ INSAUSTI: «Yo soy el úníco responsable de la compra»

«yo pedí el lunes, oficialmente, al presidente del I. N. I. que solicitara del Gobierno una investigación a

fondo sobre las ventas de la Boeing a Iberia, así como la documentación que tienen los americanos sobre

el tema», afírmó ayer Manuel Pardo y Colón de Carvajal, presidente de Iberia, confirmando las

informaciones sobre la posibilidad de que la propia compañía aérea alentase el esclarecimiento de un

tema que puede poner en entredicho el buen nombre de su equipo directivo.

En medios políticos madrileños circuló ayer ei rumor de que la petición del actual presidente de Iberia

podía ser una maniobra contra el anterior equipo directivo de la compañía, que encabezó el ex ministro de

Trabajo Jesús Romeo Gorría. El actual presidente desmiente asi esa opinión:

—No es cierto. El actual director general de la compañía era director gerente cuando se compraron los

Boeing y, por tanto, máximo responsable en la compra. —¿Habló usted previamente del tema con Jesús

Romeo Goma?

—Sobre este tema especifico —contesta Manuel Pardo— no me he entrevistado con el anterior presidente

de Iberia ni le he advertido que haría la petición oficial de una investigación que, en mi opinión, no es

sólo para los veintinueve «setecientos veintisiete» que nos ha vendido la casa Boeing, sino sobre el resto

de los aviones adquiridos por Iberia.

—¿Por qué la petición de esa investigación?

—No se puede jugar con la duda de que hubo irregularidades en la compra de los aviones. Iberia tiene

hoy veintidós mil empleados, que deben estar seguros de la honradez de sus dirigentes, y la opinión

pública debe ser bien informada de este tema.

Manuel Pardo informa que cuando Iberia decidió ampliar su flota prefirió los «727» de la Boeing, pero

solicitó algunas adaptaciones sobre el modelo «standard» (diseño interior, homogeneización de ciertos

componentes para que los nuevos aviones se parecieran más a su flota de Douglas...), con lo que nació

una especie de «727 español». El pedido de Iberia reactivó la cadena de producción de la Boeing, y hoy el

«727» es el avión más vendido en el mundo en su género.

La opinión de Manuel Pardo es que la compra de los «727» fue un acierto, y que si la Boeing dio dinero

en España para apoyar el contrato —en su opinión personal no hubo comisiones— hizo un desembolso

inútil, ya que no tenia por qué haberlo hecho pues sus aviones se hubieran comprado de todos modos.

COMPRA DIRECTA

José Sáenz Insausti, actual director general de Iberia y director gerente en la época de la compra de los

Boeing, es el hombre clave en este tema. "Yo —nos dice— soy el único responsable en la compra de los

"setecientos veintisiete", pues hice la propuesta de adquisición de los mismos.»

El director general de Iberia explica así la operación. En aquellos momentos, en realidad, sólo había tres

modelos para renovar a fondo nuestra flota. Uno era el Mercure, de proyecto francés; otro, el DC-9

americano, del que también se compraron algunas unidades, y, por último, el «727» de la Boeing, del que

se hizo una compra importante, primero de veintisiete aparatos, que luego se amplió con dos más.

—¿Cómo se hizo la operación?

—De modo directo —responde José Sáenz Insausti—. La Boeing tenia un representante en España, la

sociedad Tecnavia, que, según me contó el vicepresidente de la compañía americana, Mr. Wilson,

cobraba por su representación legal una comisión del cinco por mil sobre las ventas. Sin embargo,

nosotros hicimos la compra en directo, sin que Tecnavia actuara como intermediario, y esa comisión fue

una bonificación para Iberia, que tuvo que pagar así treinta y ocho mil dólares menos por avión.

UNA CARTA CLAVE

Para terminar hay que indicar que en poder de Iberia figuran dos cartas, firmadas por los presidentes de la

Boeing y de la Douglas, en las que se afirma claramente que no se ha pagado comisión alguna a ningún

funcionario de Iberia ni a ninguna persona vinculada al Gobierno español.

M. del R.

 

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