Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Repercusión en el mundo. 
 Objetividad en la prensa inglesa     
 
 Ya.    24/07/1969.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OBJETIVIDAD EN LA PRENSA INGLESA

Todos los periódicos destacan los pasajes principales del discurso de franco a

las Cortes. El "Daily Telegraph" dice que al futuro rey de España le agrada el

contacto con el pueblo .

"The Guardian" y "Daily Express" destacan la emoción del Jefe del Estado español

en varios momentos de su discurso

23. (Crónica por «telex» del corresponsal de YA y «La Vanguardia», Enrique

Laborde.)

Todos los periódicos británicos sin excepción alguna, desde el ultraconservador

"Daily Express" hasta el comunista "M o r n i n g Star", han dedicado amplio

espacio a las informaciones, de corresponsal o de agencia, relativas a la

histórica sesión plenariá de las Cortes Españolas y al discurso del Jefe del

Estado en el que designó al príncipe -Juan Carlos como su sucesor. Asimismo, las

emisoras de radio y televisión han ofrecido una cumplida reseña a través de sus

enviados especiales. En la presentación y exposición de los hechos domina la

nota Informativa sobre la especulativa y, salvo alguna que otra repetición de

los clásicos tópicos de circunstancias, el tono general revela la existencia de

un espíritu periodístico bastante riguroso. El "ver, oír y contar" ha podido con

el "ver, oír y suponer". La televisión se limitó a presentar unas imágenes de

los alrededores de la plaza de las Cortes, la llegada de Franco y algunas

escenas retrospectivas de la vida española. Todo ello como fondo de una

información rigurosa, sin más complicaciones. Como era lógico, la atención

del reportaje ee centró en la figura del príncipe Juan Carlos, y por la pequeña

pantalla desfilaron las imágenes más destacadas de su existencia. En suma, lo

retrospectivo y lo actual presentado en el marco de una crónica que obligaba a

esa vuelta- al pasado para un enfoque preciso del momento.

LA NOTICIA EN LA PRENSA

En cuanto a la prensa, excepto los periódicos que se limitan a la noticia de

agencia, los comentarios de los corresponsales aparecen, por lo general,

desvanecidos por la obligada reproducción de diversos párrafos fundamentales del

discurso del Jefe del Estado español y por la explicación de la circunstancia

histórica que lo motivaba. Esto no quiere decir que la tónica de la

imparcialidad, de la objetividad y la ausencia de prejuicios se haya mantenido

en todo momento. Pero, por ejemplo, si en el conservador "Daily Telegraph" la

crónica de su corresponsal, Harold Steve, tiene sus más y sus menos bastante

personales, el editorial del periódico enjuicia la situación de modo menos

intencionado. La solución monárquica no constituye una sorpresa y, de otra

parte, la persona designada por el Jefe del Estado español es un joven príncipe

"consciente de sus responsabilidades, prudente y formado para la función de

Estado".

Se destaca el hecho de que al futuro rey de España "le agrada el contacto con el

pueblo" y se concluye con estas palabras: "Es posible que una vez desaparecido

el general Franco se produzca una explosión de partidos políticos y de

movimientos re-gionalistas. Pero e! príncipe tiene a su lado dos grandes

poderes: el Ejército y el deseo del pueblo español de no verse metido en los

horrores de otra guerra civil."

El "Financial Times" dice que la designación del sucesor del general Franco

resuelve parte del problema español, o sea, la continuidad y la estabilidad

políticas. y, al mismo tiempo, aventura la posibilidad de qeu el actual

vicepresidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, sea designado primer

ministro.

La información del rotativo de la "city" se mantiene, pese a esas opiniones y

supuestos, en una línea imparcial. Por su parte, dos periódicos destacan un

hecho profundamente humano: la emoción del Jefe del Estado español a lo largo de

su discurso. "Normalmente—dice el liberal "The Guardian"—el general Franco es

hombre frío y ´con un absoluto control de sí mismo; pero esta vez casi

interrumpió Mi discurso en algunas ocasiones, quizá dominado por la emoción,

que, en momentos, casi le llevó las lágrimas a los ojos." Este mismo detalle lo

comparte el "Daily Express" cuando su corresponsal Stephen Harper cita las

ovaciones de los procuradores "que le sirvieron (a Franco) para controlarse", y

añade: "Era un extraordinario espectáculo el ver tan emocionado a un hombre que,

normalmente, parece desapasionado y frío."

NOTORIA IMPARCIALIDAD

El popular "Daily Mirror", en crónica de su corresponsal Roy Rutter, pone de

relieve el "apoyo abrumador del Parlamento español a la propuesta de Franco.

Esta decisión—subraya—ayudará a unir a todos los españoles". Y a continuación

reproduce la frase del discurso en la que se hace referencia a la ucidad

nacional cara al futuro y a las circunstancias que la han forjado.

Total, gran eco de la circunstancia histórica española que prosigue en la prensa

de la tarde con las noticias de la ceremonia celebrada en el palacio de la

Zarzuelo. Por una vez, y salvo las excepciones de rigor, quizá .debidas al

fuerte calor que reina en Londres (los ingleses, ya se sabe, aman el calor pero

no lo soportan), los medios informativos y los órganos de opinión han jugado la

carta de la imparcialidad.

A este respecto, queremos recordar que el "Times", en su editorial del pasado

día 18, referente a la fiesta nacional española y a la serie de circunstancias

políticas que la definían, cerraba el comentario con una frase del duque de

Wellington: "Yo quiero advertir a todos, que dejen a los españoles arreglar

ellos mismos sus asuntos". El editorial se titulaba "Los asuntos de España". La

frase, podía distribuirse a placer y repetirse como ejemplo, debía ser tomada

muy en cuenta y tenerse siempre muy presente, por todos aquellos que ejercen el

inútil y ridículo deporte de meterse donde no les importa y donde, además, nadie

les llama. Ni les llamará. En materia de España y de españoles, meterse a

redentor, es mal negocio.

Que cada palo aguante su vela y que cada uno se aplique la advertencia del duque

de Wellington, que como dice el viejo refrán: "consejos sin ejemplo, letras sin

aval".

 

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