Autor: Vicente Gella, Fausto. 
 El cuarto poder. 
 A vueltas con el artículo dos     
 
 Informaciones.    07/06/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Por Fausto VICENTE GEL1A

Pedro Crespo de Lara: «El artículo 2. La Prensa, ante el Tribunal Supremo». Editorial Prensa Española. Madrid. 1975

El articulo 2.° de la ley de Prensa de 18 de marzo de 1968 constituye la clave del ordenamiento que aquélla establece, y mostrar cómo ha sido dicho precepto aplicado por el Tribunal Supremo, constituye el objeto del libro que, debido a la pluma de Pedro Crespo de Lara, acaba de aparecer.

El libro reproduce el contenido del citado articulo, y también de otros de la ley que se contempla y que guardan directa relación con aquél, por los que se definen y gradúan las infracciones administrativas, se establecen las sanciones, asi como la competencia para pronunciarlas y los recursos que proceden, los cuales culminan en el contencioso administrativo. Es por conducto de los recursos de esta última clase cómo han sido emitidas las sentencias del Tribunal Supremo (Sala Tercera) a las que el libro de Pedro Crespo de Lara consagra su atención.

Declara el autor en la introducción de su obra que ésta "opera exclusivamente con las sentencias del T. S. que interpretan o aplican el citado artículo 2.°". No se crea, sin embargo, que esta selección deja fuera el mayor número, ni tan siquiera un considerable número, de sentencias del Tribunal Supremo, relativas a aspectos distintos de la ley de Prensa, pues tales sentencias son escasas, como la propia introducción del libro advierte.

El que el Tribunal Supremo se haya pronunciado con mucha mayor frecuencia sobre el artículo 2.° que sobre otros de la ley de Prensa es una consecuencia de los límites que a la libertad de expresión y de información establece dicho precepto, cuyo tenor es el siguiente: "Artículo 2.° Extensión del derecho. La libertad de expresión y el derecho a la difusión de información, reconocido en el artículo 1.°, no tendrán más limitaciones que las impuestas por las leyes. Son limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales, las exigencias de la defensa nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; la independencia de los Tribunales y la salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar."

Cual bien se advierte, el articulo 2.° refleja cautelas y establece cortapisas de una manera que cabe calificar de vaga y abstracta. Las graves consecuencias que para la Prensa, y cuantos la ejercen, tiene el olvidar tales fronteras, se establecen en otras normas del mismo cuerpo legal, cuya relación de dependencia con el artículo 2.° resulta así manifiesta. El libro, en consecuencia, se ocupa de aquello que en la ley de Prensa es prominente. ¿En qué términos lo hace? ¿Cuál es su aportación al tema?

Ante los ojos del lector pasan los textos de las sentencias dictadas por el Tribunal Supremo en relación con el artículo 2.°, desde la entrada en vigor de la ley de Prensa hasta enero de 1975. El texto de las sentencias no aparece en su integridad, pues se limita a los considerandos. Queda fuera, por consiguiente, la parte de las sentencias relativas a los hechos, y concretamente no se reproduce el texto cuya publicación ha originado el expediente. Omisión semejante es debida, según dice el autor, a la finalidad de no incurrir en una nueva violación de la ley de Prensa con la reproducción de los escritos sancionados.

No se limita el libro a transcribir las sentencias ni meramente a ordenarlas en forma cronológica o agruparlas por razón de las materias. En capítulos diversos, consagrados uno de ellos al artículo 2.° en su conjunto y los restantes a cada una de las limitaciones que semejante precepto establece, se incluyen las sentencias cuyo contenido es resaltado por un certero análisis y una esmerada selección de las declaraciones en aquéllas contenidas, así como por una titulación singularmente afortunada. Todo esto constituye una especie de operación de magia que convierte en sumamente amena y atrayente una lectura —en cualquier otro caso árida—, y no sólo para una mente formada Jurídicamente, sino también para cualquier mente profana.

He aquí un primer y muy señalado , mérito del libro, puesto que por su ingravidez y Jugosidad despliega un gran poder comunicativo, que le hace apto para toda clase de personas y que alcanza asi a facilitar un conocimiento de la materia tratada a cuantos se interesan por los problemas de la esfera política. Para que tal cosa se logre, el autor ha de poseer unas dotes. ¿Cuáles son éstas? Parece ocioso decir que no pueden faltarle las de naturaleza Jurídica; sin ellas no podría moverse en el terreno sobre el que opera. Pero para desarrollar su cometido de la manera que él lo realiza, ha de poseer otras dotes: las dotes del informador.

Esta obra es muy señaladamente la de una persona en quien se funden un jurista y un periodista. El perfecto informador, como lo es Pedro Crespo de Lara, se suele hallar inmune a todo protagonismo. Rara vez pontifica. Proyecta su reflector sobre aquello que considera, debe salir de la oscuridad. Despierta la atención, selecciona datos, los Jerarquiza, influye en el juicio ajeno y en cierto modo lo guía, mas no siempre explícitamente, pues las conclusiones quien propiamente ha de sacarlas es, el lector.

No es que Pedro Crespo de Lara rehuya el pronunciarse. La valoración de las sentencias se hace principalmente por la titulación, tan matizada como rica en esta obra. Por otro lado, la conclusión que fluye de los datos que el libro maneja se encuentra en la introducción ya enunciada, a saber: que la incertidumbre que en el ámbito de la Prensa ha creado el artículo 2.° de su ley, sobre los limites de la libertad de expresión, no ha quedado disipada con la actuación del Tribunal Supremo, cuyos criterios interpretativos, si bien han aclarado múltiples dudas, no han bastado a resolver los problemas derivados del no desarrollado artículo 2.°

Pero el libro de que se trata no está escrito a raíz de la publicación de la ley de Prensa, sino a los nueve años de tal publicación. Es esto lo que permite deducir de su lectura, y constituye la mejor Justificación de la oportunidad con que Pedro Crespo de Lara ha escrito su obra, que la indeterminación, la ambigüedad, de los límites trazados por el artículo 2.° se ha mantenido a lo largo de estos años, lo que hace,visible la imperfección técnica de la norma, cualquiera que sea el Juicio que se tenga sobre su orientación política.

La norma es imperfecta y es infundado creer que pueda salvarla de su imperfección la actuación del Tribunal Supremo.

Es imperfecta la norma porque la ley, toda ley, no es tanto un repertorio de potestades como un conjunto de garantías. El fin fundamental de cualquier ley es promover la seguridad Jurídica. No sirve a su naturaleza si no lo logra.

No se convierte una ley en perfecta porque en su aplicación intervengan jueces de alto rango. Una equivocación que se da con frecuencia es la de creer que el ideal de la organización Jurídica del Estado consiste en la sumisión de todos los actos de la Administración pública a la censura de los Tribunales de Justicia. Quienes adoptan tal posición ignoran que la Administración se determina, y puede determinarse, en gran número de actos por consideraciones que no son jurídicas, sino de otra clase, y que estos actos no son campo apropiado por su naturaleza para los recursos Jurisdiccionales; y en este caso se halla el articulo 2.° de la ley de Prensa, dada su redacción. No, puede desconocerse que el juicio de los Tribunales representa un Juicio desinteresado, y de ahí su prestigio, pero si no se trata de revisar aspectos Jurídicos, puede ser un Juicio aventurado, al cual no tienen por qué someterse, ni ser expuestos los Tribunales de Justicia, que están al margen y por encima de eso. Los Tribunales juzgan aplicando a los comportamientos humanos principios. Jurídicos sobre los cuales no dudan. Es manifiesto que estas palabras no tienen aplicación a las competencias que a los Tribunales atribuye la ley de Prensa. Dedúcese de todo lo anterior que la llamada de atención que significa el libro de Crespo de Lara se halla muy indicada y hace patente la oportunidad de reformar la norma legal. Lo reclama así, de un modo muy imperioso, la conveniencia de aligerar la actividad de los periodistas del peso, nada leve, de las responsabilidades en que actualmente pueden incurrir, dada la vaguedad de las fronteras que tienen señaladas a su cometido. El que tales amenazas desaparezcan no es un interés exclusivo de los periodistas, es un interés de orden general, puesto que 10 que está en juego es el derecho de la sociedad a ser debidamente informada. Lograr este objetivo requiere una Prensa libre. Libertad de la Prensa no quiere decir impunidad de la Prensa, pero esta libertad, como todas las libertades, está reñida con la coacción y el miedo. Hay que auyentar el miedo que a los periodistas infunde la redacción gaseosa del articulo 2.° de la ley de Prensa, para que puedan aquéllos, sin perjuicio de las responsabilidades qué de siempre les , han acompañado, alcanzar su pleno rendimiento para el mejor, servicio de la sociedad, La contribución que a esta causa representa el libro de Pedro Crespo de Lara define su nobleza y su oportunidad.

 

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