Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 Opinión europea. 
 Balance positivo de los cien primeros días de la Monarquía  :   
 Hace falta un pacto tácito entre el Gobierno y la oposición. 
 Informaciones.    11/03/1976.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

OPINIÓN EUROPEA

Balance positivo de los cien primeros días de la Monarquía

HACE FALTA UN PACTO TÁCITO ENTRE EL GOBIERNO Y LA OPOSICIÓN

Los cien primeros días de la Monarquía

Por Américo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental.)

BRUSELAS. 11.

ESPAÑA es de nuevo estos días tema de grandes titulares en las primeras planas

de la Prensa mundial y de cálculos sobre su futuro inmediato y mediato en las

cancillerías occidentales y en los medios dirigentes de la O. T. A. N. y del

Mercado Común.

Y también motivo —o pretexto— de actitudes más o menos responsables, cargadas en

mayor o en menor medida de demagogia y de intenciones oblicuas, de sectores

políticos de izquierda y de extrema Izquierda y de organismos sindicales de

nivel nacional e internacional, cuyas declaraciones «en defensa de los

trabajadores de España» acusan por lo general un exceso de sectarismo, un

conocimiento muy deficiente de nuestras realidades políticas, económicas y

sociales, asi como del acontecer histórico que en el país determina el tránsito

en curso desde el autoritarismo a la Monarquía liberal. Los observadores oeste-

europeos de la España en movimiento hacia un sistema político más propio de

nuestra época y más acoplable a las instituciones del Mercado Común y a la

Alianza Atlántica (movimiento cuya trayectoria ha explicado al detalle don José

María de Areilza en las capitales de los «nueve», en los centros neurálgicos de

la «Europa en construcción» y a los dirigentes civiles y militares de la O. T.

A. N.) creen percibir en todo caso cierto «decalage» entre los proyectos de

Madrid, según el esquema presentado en el exterior por el jefe de la diplomacia

española, y el ritmo de la adopción y de la aplicación en el Interior de las

imprescindibles medidas para que los propósitos de europeización, de

occidentalización y de democratización del Gobierno del Rey Juan Carlos cobren

realidad tangible y operante.

Los trágicos acontecimientos ocurridos en el País Vasco y en algunas otras

coordenadas del mapa nacional coinciden con los cien primeros días del nuevo

régimen, que se cumplieron ayer.

El periodo, se reconoce en los mismos centros analíticos, ha transcurrido sin

que la nación haya zozobrado en ninguno de los cataclismos que auguraban los

inmovilistas del «bunker». Durante él se han registrado, al contrario, positivas

transformaciones en varios sectores. Consisten esencialmente en la virtual

constitución, y en su funcionamiento, de los partidos políticos, execrados en el

pasado inmediato de los sindicatos no estatales, y en la práctica, de hecho, de

la libertad de manifestación y de reunión públicas y del derecho de huelga.

En relación a las actitudes de las oposiciones políticas o sindicales que envían

sin trabas policiacas representantes al extranjero para que participen en actos

no siempre Inspirados por el legitimo deseo de presionar para que se acelere la

incorporación de España a la comunidad de naciones democráticas, sino también —

en ciertos casos— por intenciones deliberadamente perturbadoras de la pacífica

mutación que el Rey, el Gobierno y la gran mayoría del pueblo desean

inequívocamente, se admite a título de disculpa que España ha empezado a

resentirse del receso económico más tarde, pero más duramente, que los demás

países de Europa occidental, y que la circunstancia de que el nivel de los

salarios esté muy por debajo del alza de los precios, explica ciertas

impaciencias. Pero también que por parte de algunos grupos hay una evidente

voluntad de provocación.

ACTITUDES ANARQUIZANTES

Los organizadores de manifestaciones y de huelgas, movidos por el exclusivo

deseo de elevar la suerte de las clases trabajadoras, saben demasiado bien que

cuando se reclaman mejoras y reformas por procedimientos susceptibles de

repercutir en sentido adverso en una economía no muy robusta, se bloquea en

definitiva el mecanismo de la democratización. La libertad se resiente cuando se

recurre a actitudes anarquizantes so pretexto de conquistarla. El nivel social

del mundo del trabajo, también.

Pero, al mismo tiempo, la Europa que ha escuchado atenta mente —y aprobado con

satisfacción esperanzada— las explicaciones llenas de claridad —y de dignidad—

del conde de Motrico, comprende mal ciertos aspectos del actual paisaje político

español.

Por ejemplo, que para salir al paso de maniobras políticas o sociales de

evidente perversidad se recurre a la técnica "antiguo régimen" de represión

policíaca. Y que se mantenga obstinadamente la ficción de que los sindicatos

auténticos no tienen vida ´´legal", cuando es notorio, dentro y fuera de España,

que 1os convenios obrero-patronales y los conflictos de trabajo se dilucidan y

se resuelven en discusiones —igualmente "ilegales"— entre las empresas y las

Comisiones Obreras.

BALANCE

Asi, el balance dé los cien primeros días de la Monarquía española reinstaurada

e inclinada al liberalismo se establece en el occidente político como de saldo

positivo, pero ensombrecido por ciertas contradicciones y por algunos factores

de incertidumbre.

Antes de que la acumulación de los obstáculos que se alzan en el camino de la

democracia pueda resultar insalvable convendría que los responsables de la

acción gubernamental y los impacientes que, en definitiva, van a beneficiarse de

la estabilidad democrática (cuando se logre y sí se logra), se atuviesen

tácitamente a ciertas reglas, no escritas, del juego, susceptibles de facilitar

y de avanzar —en él orden del tiempo— las reformas.

Porque si la dinámica de la evolución política del país no se ajusta a normas no

codificadas, pero intuidas y practicadas por unos y por otros —que es lo que

ocurre en los países que han alcanzado madurez—, España no solamente permanecerá

al margen de Europa y de la gran familia de pueblos occidentales, sino que

podría llegar a constituir elemento de perturbación de ese conjunto

armoniosamente heterogéneo.

Formulemos votos —y comprendamos todos que el equilibrio democrático" únicamente

se logra con espíritu de compromiso y con el propósito de cumplir la voluntad

nacional— para que el transcurrir del tiempo y de las circunstancias se oriente

por la senda del buen sentido y de la correcta apreciación de lo posible.

 

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