Autor: Baró Quesada, José. 
 Barcelona: Clamoroso recibimiento. 
 Los Reyes de España inician su primera visita oficial a Cataluña  :   
 Don Juan Carlos I pronunció una parte de su discurso en catalán. 
 ABC.    17/02/1976.  Página: 1,94-95. Páginas: 3. Párrafos: 20. 

ABC MADRID

Fecha: 17-02-1976

MADRID, MARTES 17 DE FEBRERO DE 1976 .

DIRECTOR: JOSÉ LUIS CÉBRIAN BONE

BARCELONA:

CLAMOROSO RECIBIMIENTO

LOS REYES DE ESPAÑA INICIAN SU PRIMERA VISITA OFICIAL A CATALUÑA

Don Juan Carlos I pronunció una parte de su discurso en catalán

ALGUNOS PÁRRAFOS DEL DISCURSO DEL REY

El Rey, que en expresión de las Leyes Fundamentales es el representante supremo

de la Nación, quiere estar en contacto permanente con cuantos elementos la

integran, quiere ser Rey de todos los ciudadanos y de todos los pueblos que

constituyen la sagrada realidad de nuestra Patria.

Yo quisiera convocaros hoy a todos a una gran tarea de ilusión y entusiasmo para

el futuro. Una obra común fundamentada en la libertad de cada uno, a. la que no

podemos renunciar porque Dios nos la ha dado.

Una gran tarea de paz y armonía social,, resultado del respeto a la Ley, de la

que el Rey es guardián. Una obra de unidad, de la que vendrá nuestra fuerza, con

el fin de que un Estado fuerte asegure a nuestro pueblo, en la dura competencia

internacional, el progreso y el bienestar a que tiene derecho.

Vivimos una época en que los problemas y afanes de la colectividad repercuten

intensamente en la vida de cada uno de los individuos. En una época así no hay

fugar para el egoísmo, el privilegio o la cerrazón mental.

BARCELONA, 16. (Crónica de nuestro enviado especial.)

Los Reyes han llegado a Barcelona en una tarde clara, ligeramente ventosa y

fría. Iniciaron su primera visita oficial como Monarcas a esta hermosa región

española, que es Cataluña, al tomar tierra en el aeropuerto de la Ciudad Condal,

a las seis en punto, el reactor especial de la Subsecretaría de Aviación Civil,

que les traía desde Madrid, con el presidente del Gobierno, el general marqués

de Mondéjar, el ayudante naval y otras personalidades del séquito.

HIMNO NACIONAL.

Sonó el himno nacional. El Rey pasó revista a las Fuerzas del Ejército del Aire

que les rindieron los honores de rigor y, después, en compañía de la Reina -

obsequiada con un ramo de flores— estrechó la mano de los ministros de la

Gobernación y de la Presidencia, del teniente general Campano, del almirante

Bizalde y da otras autoridades militares y civiles que habían acudido a

cumplimentarles. Don Manuel Fraga, el teniente general Sánchez Galiano, Jefe del

Cuarto Militar; el general marqués de Santa Cruz de Rivadulla, jefe de la

Secretaría de Don Juan Carlos I y el ayudante aéreo da Su Majestad acababan de

llegar minutos antes en otro avion procedente de Barajas.

LOS REYES, EN BARCELONA

De una de las terrazas del aeropuerto, donde estaba congregado un nutrido grupo

d Jóvenes, con banderas bicolores y pancartas de bienvenida, partieron vítores y

aplausos. La compañía de honores desfiló ante los Soberanos de España, que se

dirigieron al palacete Albéniz, su residencia habitúal en la capital catalana.

RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO

A las siete y media, en el salón del Tinell, Joya del arte gótico perteneciente

al antiguo palacio de los Condes de Barcelona, ofreció el Ayuntamiento

barcelonés una recepción en honor de Don Juan Carlos I y Doña Sofía. Las

inmediaciones se hallaban repletas de público que aclamó con vivo entusiasmo a

los Reyes y vitoreó a España, al Generalísimo Franco, al Ejército y a las

Fuerzas del Orden Público. Al pie del palacio, en la plaza del Rey, formaba, con

uniforme de gran gala, la guardia municipal de a pie y a caballo. A la recepción

asistieron Arias, Fraga y Osarlo. Dentro, la ceremonia oficial. Fuera, el clamor

popular unánime. .Varios muchachos arrojaron al aire tarjetones con la bandera

catalana y esta Inscripción en catalán: «Joan Carles I, Reí d´Espanya».

Don Juan Carlos I, que habla llegado de paisano a Barcelona, llevaba ahora

uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas.

VIOLA Y SAMARANCH.

Dio comienzo el acto con la lectura de unas cuartillas, en catalán y en

castellano, por el alcalde de la ciudad, señor Viola. Dijo que los catalanes

repudian cualquier tentativa contra la unidad del reino y de la patria común. Le

siguió en el uso de la palabra el señor Samaranch, presidente de la Diputación,

que expresó los sentimientos de lealtad y de adhesión de la provincia

barcelonesa y de sus hermanas, las de Gerona, Lérida y Tarragona, el Rey Don

Juan Carlos y a la Reina Doña Sofía. Luego se refino á la esperanza del puéblo

catalán —que desea un régimen especial para las cuatro provincias— en el

contenido del primer mensaje, de la Corona ante las Cortes. Insistió, como

Viola, en el Imperioso e ineludible deber de la unidad nacional. El Monarca

pronunció a continuación el siguiente discurso:

PALABRAS DE SU MAJESTAD EL REY

"Llegó con emoción a Cataluña en éste mi primer; viajé oficial como Rey de

España. El Rey que —en expresión de las Leyes Fundamentales— es el representante

supremo de la nación, quiere estar en contacto permanente con cuantos elementos

la integran, quiere ser Rey de todos los ciudadanos y de todos los pueblos que

constituyen la sagrada realidad de nuestra Patria. No puede haber distancia ni

barrera entre la Institución monárquica y el pueblo, para cuyo servicio aquélla

existe.

Bien sabéis que mi cariño por Cataluña me viene de antiguo, que mis abuelos

mostraron especial predilección por estas tierras y que yo mismo he pasado entre

vosotros Jornadas llenas de interés y de gratos recuerdos. Quisiera hoy

reafirmaros la Importancia excepcional que atribuyó a Cataluña, y a la

personalidad catalana, en el conjunto de las tierras de España. Importancia

atestiguada, en primer lugar, por la Historia. Cataluña ha sido llamada «puerta

de España», y en verdad por ella llegaron a la Península Ibérica aportaciones

sucesivas de pueblos que han contribuido a formar la raza y el carácter de los

catalanes y de los demás pueblos hispánicos.

HEREDERO DE LOS REYES CATALANO-ARAGONESES.

Y porque la Monarquía es albacea del legado de la Historia, hoy me siento con

orgullo sucesor de los Condes de Barcelona, de Urgell, de Girona, de Osona, de

Empuries, de Besalú y de tantos otros; y heredero de los Reyes de la Corona

catalano-aragonesa, cuyos nombres resonaron con gloria en todo el ámbito

mediterráneo: Jaime el Conqueridor, en cuyo séptimo centenario nos encontramos;

Pere el Gran, Alfons el Magnánim. A lo largo de muchos siglos ellos pusieron las

raíces profundas de la personalidad catalana, que desde los comienzos de la Edad

Moderna va a volver a unirse indisolublemente con los otros miembros demuestra

comunidad española. Y es con esta conciencia de nuestros orígenes y del logro

histórico de nuestra unidad suprema como debemos proseguir la obra de cuantos

nos precedieron, desde los Reyes Católicos—que aseguran a Cataluña los caminos

de la Europa mediterránea— a Carlos III —que tanto hizo por el desarrollo

económico de la región, al abrirla plenamente al comercio y al asentamiento en

América—, y a tantos otros grandes hombres y mujeres que pusieron su vida al

servicio de la nación y de su propio pueblo.

HABRÁ "CONSEJILLO" PREPARATORIO EN LA REUNIÓN DE BARCELONA

El próximo jueves, día 19, se celebrará en Madrid una reunión del Gobierno en la

sede de la Presidencia, preparatoria del Consejo dé Ministros que al día

siguiente, viernes 20, presidirá el Rey en Barcelona.

Esta reunión previa del Gobierno, que solía celebrarse en vida de Franco, se ha

suprimido en los Consejos, de Ministros actuales, que habitualmente no preside

el Rey. A este respecto se ha manifestado a Europa Press que la reunión del

Consejo en Barcelona no tiene carácter extraordinario, en cuanto que presidir el

Consejo es facultad del Jefe del Estado prevista en la ley.

ILUSIÓN Y ENTUSIASMO PARA EL FUTURO

Yo quisiera convocaros hoy a todos a una gran tarea de ilusión y entusiasmo para

el futuro, desde esta ´Barcelona, "ánima I guiadora", como ha sido llamada, "Cap

I Casal" de Cataluña. Una obra común fundamentada en la libertad de cada uno, a

la que no podemos renunciar, porque Dios nos la ha dado. Una empresa colectiva

que se asiente en la participación de todos en los asuntos públicos, base de una

democracia auténtica orientada al bien común.

Una gran tarea de paz y armonía social, resultado del respeto a la Ley, de la

que el Rey es guardián. Una obra de unidad, de la que vendrá nuestra fuerza, con

el fin de que un Estado fuerte asegure a nuestro pueblo, en la dura competencia

internacional, el progreso y el bienestar a que tiene derecho.

«Catalunya pot aportar a aquesta gran tasca comuna una contribucló essencíal I

que no té preu. L´afecció dels catalans a la llibertat es legendaria, I sovínt

ha estat fins i tot heroica. Él cátala es amic de les coses concretes I, per

aixo, es també realista, ordenat i trabellador. En aqueixa térra floreix

l´esperlt de solidaritat; la cooperació, l´obertura i la comprensió envers els

altres hi son facils. Per aixó, tantdebó que el vostre exemple i la vostra

voluntat decidida facín que aqueixes vlrtuts catalanes inflüeixin benéficament

en molts d´altres espanyols. Encara mes: el sentlt familiar que els catalans

mantenen amb tanta fermesa, pot ésser un espill per Espanya s´hi emmiralli. I la

dona catalana exemple de finor, de cultura i d´espiritualitat, será qui millor

guardi tots els valors eterns que aqueixa térra inclou.»

(Traducción al castellano del párrafo anterior)

«A esta gran tarea común, Cataluña puede hacer una contribución esencial e

inapreciable. El apego del catalán a la libertad es legendario, y a menudo

heroico. El catalán es amigo de lo concreto, y por ello es realista, ordenado y

laborioso. Florece en esta tierra el espíritu de solidaridad, es fácil la

cooperacion, la apertura y la comprensión para con los demás. Por ello, que

vuestro, ejemplo y vuestra voluntad decidida haga que estas virtudes catalanas

ejerzan una beneficiosa influencia sobre muchos otros españoles. Aún hay más: el

sentido familiar, preservado con tesón, del catalán puede ser un espejo en el

que España se mire. Y la mujer catalana, ejemplo de delicadeza, cultura y

espiritualidad será la mejor guardadora de lo que hay de eterno en esta

tierra.»)

ESPÍRITU DE SERVICIO.

Catalanes y españoles todos:

Vivimos una época en que los problemas y afanes de la colectividad repercuten

intensamente en la vida de cada uno de los individuos. En una época asi no hay

lugar para el egoísmo, el privilegio o la cerrazón mental. Muy al contrario, ha

de primar entre nosotros el espíritu de servicio, la preocupación por los demás,

la lealtad a la sociedad. Cada uno tiene su propia responsabilidad, y a ella ha

de hacer frente según los dictados de su conciencia. Cómo dije en el mensaje de

mi proclamación, todo mí tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán

dirigidas a cumplir con mi deber. Yo os aseguro, por lo que al Rey respecta, que

ninguna aspiración ni proyecto legitimo quedará sin atender, sea del individuo,

del grupo social, de la ciudad, de la provincia o de la región, España está en

paz y, con el esfuerzo, de todos, continuará en paz, y superando todas las

dificultades que sabemos que existen, alcanzará —también con el esfuerzo de

todos— un mayor avance en lo económico, una libertad más eficaz, una mayor

justicia en la sociedad y una mayor elevación de los espíritus.

Trabajando con ahinco en. esta prometedora empresa común, lograremos, los

objetivos que para Cataluña y para España nos hemos presupuesto.»

Grandes aplausos Interrumpieron y rubricaron el discurso, en catalán y

castellano, da Don Juan, Carlos I, que al retirarse con su augusta esposa —

después del desfile protocolario ante Su Majestades— a su residencia deí

palacete de Albéniz, recibió, igual que Doña Sofía, nuevas, y muy cálidas

demostraciones de fidelidad de la muchedumbre.

José BARO QÜESADA.

 

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