Autor: Baró Quesada, José. 
 La jornada de sus magestades en Barcelona. 
 Contacto humano de los reyes con el pueblo catalán  :   
 Ayer visitaron el santuario de Monserrat e inaguraron la presa de Berga. 
 ABC.    18/02/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 1976.

LA JORNADA DE SUS MAJESTADES EN BARCELONA CONTACTO HUMANO DE LOS REYES CON EL

PUEBLO CATALÁN

Ayer visitaron el Santuario de Montserrat e inauguraron la presa de Berga

«LA TRANSFORMACIÓN DE ESPAÑA NO PUEDE DETENERSE», DIJO DON JUAN CARLOS EN BERGA

Barcelona, 17.

Banderas nacionales y catalanas y pancartas de cariñosa salutación en catalán y

en castellano a lo largo del trayecto de hoy. Un trayecto que tuvo su punto

culminante, a las once y media de la mañana, en la abadía monasterio de

Montserrat, uno de los más relevantes santuarios marianos del mundo. «Arca

Santa», usando una frase valleinclanesca, de esta Cataluña tan apegada a sus

tradiciones.

Cielo despejado Grupos juveniles en la explanada del templo En el suelo y por el

aire millares de papeles con los colores rojo y gualda y la inscripción «Los

Reales Tercios de Cataluña dan la bienvenida a Sus Majestades los Reyes de

España».

Estos, que habían recibido en el palacete Albéniz la visita del cardenal Jubany,

llegaron a Montserrat con los ministros de la Gobernación y de Obras Públicas y

el teniente general Campano, director general de la Guardia Civil, entre otros

integrantes del séquito.

EN EL TEMPLO.

Al frente de la comunidad benedictina les saludó el abad mitrado padre Casiano

María Just, que ofreció agua bendita a Sus Majestades. Los aplausos y los

vítores se mezclaron con el voltear de las campanas y el cantico de la Escolanía

infantil.

El Interior de la basílica se encontraba radiantemente Iluminado. Don Juan

Carlos I y Doña Sofía tomaron asiento en un sitial frente al altar mayor. Detrás

de ellos se situaron el general marqués de Mondéjar, el teniente general Sánchez

Galiano. el general marqués de Santa Cruz de Rivadulla y el comandante Juste. La

bandera de los Tercios Catalanes se alzaba entre las primeras filas de los

fieles.

MISA.

Se ofició una misa conventual en lengua catalana y en castellano. La Escolanía

actuó con gran brillantez durante el santo sacrificio. El abad, en su homilía

exaltó la figura sublime de la Virgen y su ejemplo admirable. Seguidamente

aludió a los problemas sociales y culturales de Cataluña, con referencia" a la

amnistía y a la participación pública de todos los ciudadanos. Todo ello dicho

en catalán. Pidió después en castellano y en catalán por los exiliados y por la

reconciliación nacional como fruto de la amnistía a eme antes hizo alusión.

Sus Majestades, acompañados de un monje benedictino, se acercaron al altar para

comulgar bajo las dos especies. Terminada la misa se cantó la Salve. Los

Monarcas pasaron al camarín y veneraron la Imagen de Nuestra Señora de

Montserrat, «la Moreneta» la Virgen Patrona de Cataluña.

CON EL PATRONATO.

El Rey se reunió con el Patronato Nacional de la Montaña de Montserrat, cuyo

presidente nato es el titular de la Cartera de la Gobernación. La Reina visitó

mientras tanto el Museo y la Biblioteca.

Los Soberanos almorzaron en Montserrat —antes conversaron a solas en privado con

el abad del Monasterio— y a las ares y media de la tarde emprendieron viaje

hacia el pantano, de La Baells a donde llegaron a las cinco.

POR LOS PUEBLOS.

Monistrol, Manresa. Sellent y otras villas de Barcelona, habían ovacionado

anteriormente a los augustos viajeros. En Manresa, una de las localidades

mayores y más importantes de la provincia de Barcelona, se echó todo el

vecindario a la calle. Igual en Navas, en Sellent y en Gironella, villas también

muy pobladas. En todas partes, los colegiales agitaban pequeñas banderas, y

jóvenes y adultos exhibían retratos del Rey.

El embalse de La Baells, puesto en servicio por los Reyes es pieza fundamental

para la regulación del río Llobregat. Complementará el abastecimiento de agua a

Barcelona.

El Monarca descubrió una lapida conmemorativa, pulsó un resorte de la presa y

contempló con la Reina la obra en marcha. En el vecino pueblo de Figols,

previamente a su visita a Berga, renovaron los Reyes su pésame a los familiares

de los mineros muertos en reciente accidente de trabajo y se interesaron por la

situación económica de las viudas de esos Infortunados trabajadores.

RECIBIMIENTO EN BERGA. — El recibimiento de Berga a los Reyes fue

multitudinario. Sus habitantes exteriorizaron masiva y ruidosamente su cariño y

adhesión a los Soberanos de España Calles engalanadas y con aire de fiesta.

Gentes llegadas de toda la comarca. En el paseo de la Industria rindió honores a

Sus Majestades una compañía del Regimiento de Cazadores de Montaña Barcelona

número 63, con bandera, banda escuadra y música.

Don Juan Carlos I y la Reina se trasladaron a pie, ya de noche, al Ayuntamiento.

Allí recibieron el homenaje de los alcaldes comarcanos, firmaron en el «libro de

oro» y le fue entregaba al Soberano una placa conmemorativa. Desde el balcón

central saludaron los Monarcas a la multitud que les aclamaba y agitaba

pancartas de la «Unión Monárquica» y banderas. El alcalde dirigió a Don Juan

Carlos I unas cordiales palabras. El Rey contestó con éstas otras:

«Acabamos de visitar una obra de la máxima Importancia para todos los habítantes

de esta noble e Industriosa provincia de Barcelona.

ABC. MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 1976.

VISITA DE LOS REYES A CATALUÑA

EN FIGOLS, LOS REYES RENOVARON SU PÉSAME A LAS VIUDAS DE LOS MINEROS MUERTOS EN

ACCIDENTE DE TRABAJO

Esta visita a Berga, además de servir para establecer contacto con este pueblo

catalán, lleno de calidad y buen sentido, quiero que sea un símbolo de la

Importancia que tienen las obras públicas que el Estado realiza en beneficio de

este pueblo, al que debemos servir.

La transformación que España ha tenido en estos últimos años del mandato de

Franco, no puede detenerse y se pondrán todos los medios para que este proceso

continúe.

Pero, Insisto, la tarea de hacer un mundo mejor es de todos y no podemos

consentir que algunos pretendan, con un afán de exclusivismo, olvidarse de la

responsabilidad que como miembros de la comunidad nacional a todos nosotros

corresponde, y con su egoísmo traten de perjudicar a muchos, pero especialmente

a aquellos que económicamente son más débiles.

Un saludo a este gran pueblo que hoy se congrega aquí para darnos esta cariñosa

bienvenida, y os pedimos la Reina y yo transmitáis nuestro sincero afecto a esta

comarca que encierra tantos hechos fundamentales en la historia del Principado.

Finalizó la estancia Real en Berga con una fiesta risueña, popular y antiquísima

—«La Patun»—, desarrollada ante Sus Majestades en la plaza del Ayuntamiento.

Fiesta que se celebra tradicionalmente el día del Corpus y que conmemora el

hecho histórico de la transformación de Berga, que era villa feudal, en ciudad

del Rey.

Hoy ha sido una jornada muy apretada, pero muy Importante. Una jornada en la que

los Reyes han establecido entre vivas a España un contacto muy humano y muy

directo con el pueblo catalán.

José BARO QUESADA.

 

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