Clamorosa acogida a los reyes en Tarragona     
 
 Informaciones.    20/02/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 41. 

CLAMOROSA ACOGIDA A LOS REYES EN TARRAGONA DON JUAN CARLOS:

«GANAREMOS ESTE FUTURO QUE CON TANTA ILUSIÓN BUSCAMOS»

TARRAGONA, 20.

Una gran muchedumbre recibió con aplausos y vítores a los Reyes de España a su

llegada a Tarragona, en la tercera de sus visitas a las provincias catalanas.

La comitiva real, que viajó desde Barcelona por la autopista del Mediterráneo,

se detuvo en el limite de la provincia, cerca de donde está instalado uno de los

restaurantes de la autopista, para recibir el saludo de bienvenida del

gobernador civil y otras autoridades provinciales.

Los coches de la caravana regia entraron en Tarragona a las doce y cinco del

mediodía por la plaza de la Imperial Tarraco, y de allí se dirigieron a la de

José Antonio, en donde está el Ayuntamiento y la Diputación.

El paso del coche de Sus Majestades fue saludado a lo largo del recorrido

ciudadano por miles de tarraconenses que le esperaban. La plaza de José Antonio

se hallaba completamente abarrotada de público y engalanada con banderas

nacionales y de Cataluña.

Grandes aplausos resonaron en el momento en que el coche se detuvo y

descendieron de él don Juan Carlos y doña Sofía. El Rey vestía traje oscuro, y

la Reina, traje de chaqueta azul.

Los Reyes fueron recibidos por el alcalde de la ciudad y el presidente de la

Diputación.

Mientras, el alcalde entregaba la vara de mando de la ciudad al Rey de España,

doña Sofía era obsequiada con un ramo de flores por la esposa del señor Banús,

alcalde de la ciudad.

A continuación, Sus Majestades fueron cumplimentadas por las autoridades

militares.

Acompañaban a los Reyes desde Barcelona el ministro de Jornada, don Carlos Pérez

de Bricio, titular de Industria; el marqués de Mondéjar, jefe de la casa de Sus

Majestades, y el general inspector de la Policía Armada, don José María Tomé.

Una compañía del regimiento de Infantería Badajoz, número 26, de guarnición en

Tarragona, con bandera, escuadra, banda y música rindió los honores de ordenanza

a Sus Majestades, mientras se interpretaba el himno nacional.

El Rey pasó revista a las tropas, acompañado del capitán general accidental, y

cumplimentó a las comisiones militares dé tierra, mar y aire, así como a

representantes de organismos y entidades de la ciudad. Posteriormente, Sus

Majestades presenciaron el desfile de la compañía de honores.

Mientras, el público que llenaba la plaza se arremolinó alrededor de Sus

Majestades, tendiéndoles las manos, que eran estrechadas por don Juan Carlos y

doña Sofía.

A pie, y a marcha muy lenta, debido a la gran aglomeración humana, los Reyes se

dirigieron al palacio del Ayuntamiento y la Diputación. A la entrada les

esperaban los miembros de ambos consistorios, así como alcaldes y pubillas de

toda la provincia, a los que saludaron afectuosamente.

Instantes después, don Juan Carlos y doña Sofía, acompañados del alcalde de

Tarragona, salieron al balcón del Ayuntamiento, momento en que se

produjeron los aplausos y vítores.

Hecho el silencio, el alcalde dio la bienvenida a los Reyes víajeros, diciendo:

«Hoy, señores,dos rinden tributo dos mil años de historia.: Tenéis ante vos al

pueblo de Tarra" gona, que, agrupado cual castellers» quiere ofrendaros ese

monumento humano característico de nuestra tierra, con todo su hondo

significado. Toda esta torre humana aúpa, en lo alto, a una juventud que quiere

contaros sus inquietudes y mostraros sus esperanzas en un España mejor, bajo

vuestro reinado. Este pueblo que tenéis ante vos, Majestades, también tiene sus

anhelos e inquietudes y, qué duda cabe, gran número de problemas. Esta es, en

fin, la ciudad que quiere abriros las puertas de sus hogares y ofreceros su

afecto y adhesión.» ´Terminó sus palabras el alcalde de Tarragona, dirigiendo

una frase de afecto a Sus Majestades en lengua catalana, asi como vivas a los

augustos Soberanos.

PALABRAS DEL REY

A las palabras del alcalde contestó don Juan Carlos, con el siguiente

parlamento:

"Tarragona es para sus habitantes, por su historia y por su voluntad decidida de

superación, elemento , fundamental en este futuro prometedor de la Patria.

E1 entusiasmo que hoy manifestáis es la mejor prueba de que tenéis fe, virtud

Indispensable y que es el motor de las empresas grandes y nobles.

Con vosotros, con este pueblo curtido en más de dos mil años de lucha y desde

estas tierras que pisó San Pablo para hacer cristianos y dar un sentido

trascendental a nuestras vidas, envió, al igual que la Reina, un saludo lleno de

afecto para todos los tarraconenses, con la seguridad de que ganaremos este

futuro mejor que con tanta ilusión buscamos." ¡"Visca Tarragona"! ¡"Visca

Catalunya"! ¡"Visca Espanya"!.

Las últimas palabras de don Juan Carlos fueron acogidas con grandes aplausos y

vítores.

LOS "CASTELLERS"

Luego, desde el mismo balcón, los Reyes presenciaron la exhibición dé

"castellers" y las evoluciones de otros grupos folklóricos. Los "nens" de

Tarragona realizaron ante el balcón el pilar de cinco, de forma que el

"enxaneta", niño que sube a lo alto de la torre humana, llegase (justo a la

altura del balcón.El propio Rey ayudó al "enxaneta" a subir al balcón, y,

después de conversar unos momentos con él, se quedó con su pañuelo, como

recuerdo de la jornada.

Cuando se hubieron retirado Sus Majestades al interior del edificio firmaron en

el libro de honor de la ciudad, y a continuación, en el salón de sesiones" de la

corporación, recibieron a los alcaldes de la provincia y otras comisiones que

hablan acudido a cumplimentarles.

Asimismo, Sus Majestades sostuvieron una entrevista en privado, de quince

minutos de duración, con el arzobispo de Tarragona, monseñor Pont i Gol, y el

abad de Poblet, Dom Mauro Esteva.

También recibieron a comisiones de jefes y oficiales de los Ejércitos de Tierra,

Mar y Aire y Guardia Civil.

LOS PROBLEMAS DE TARRAGONA

Su Majestades acudieron después a la Diputación Provincial, en cuyo salón de

sesiones el presidente de la corporación les expuso los principales problemas

que afectan a Tarragona, tras iniciar sus palabras diciendo: "Somos hombres

amantes de la paz, del trabajo y de entendimiento, y queremos acudir a vuestra

llamada a la integración y generosidad, en búsqueda de una justicia

indiscriminada, en una Patria que verdaderamente sea una empresa colectiva de

los españoles y realizada mediante el reconocimiento de las peculiaridades de

sus pueblos."

Terminó el presidente de la Diputación dando vivas al Rey y a la Reina, en

catalán.

Las palabras de contestación, pronunciadas por don Juan Carlos I, fueron

recogidas con grandes aplausos por parte de todos los presentes en el salón de

sesiones.

Seguidamente Sus Majestades recibieron en el mismo salón de sesiones a distintas

comisiones representativas de los estamentos y entidades provinciales, y se

dirigieron a continuación desde el palacio de la Diputación hasta el hotel

Imperial Tarraco a pie, flanqueados por miles de personas que se agolpaban en

las calles para presenciar su paso. Los Reyes se reunieron a almorzar en privado

con las autoridades provinciales.

EN EL POLÍGONO INDUSTRIAL

Don Juan Carlos y doña Sofía visitaron a primeras horas de la tarde el polígono

industrial de Tarragona. Se detuvieron en la factoría de Bayer Híspania

Industrial, S. A. y la refinería Enpetrol, como últimos actos de su visita

oficial a esta provincia.

Acompañaban a los Soberanos, como a lo largo de toda la mañana, el ministro de

jornada, titular de la cartera de Industria, señor Pérez de Bricio; altas

autoridades militares y las primeras autoridades provinciales.

Una vez finalizado el almuerzo, celebrado en privado, don Juan Carlos y doña

Sofía se dirigieron en automóvil a las afueras de Tarragona, donde está

emplazada la factoría de Bayer, a la que llegaron hacia las cuatro de la tarde.

Fueron recibidos por el presidente del Consejo de Administración de la empresa,

don Francisco Cantarell; directivos y empleados, quienes prorrumpieron en

aplausos al descender los Soberanos del coche, y que obsequiaron a la Reina con

unas orquídeas.

La factoría se hallaba engalanada con las enseñas nacionales y en su entrada

principal se había congregado el público, para dar a bienvenida a los Reyes.

Una vez cumplimentados, los Soberanos penetraron en el interior de la factoría,

donde, si señor Cantarell pronunció unas breves palabras de bienvenida y

adhesión en nombre del Consejo de Administración y de los obreros de la empresa.

Tras el sencillo acto, don Juan Carlos y doña Sofía visitaron las diferentes

plantas industriales mientras eran informados del funcionamiento de la empresa.

A su paso, los soberanos estrechaban las manos de los obreros que aguardaban su

salida.

Tras el recorrido por los diferentes sectores de la factoría, los Soberanos se

dirigieron al polígono Industrial tarraconense en un corto trayecto

automovilístico. Fueron despedidos con vivas y aplausos.

Después de la: visita a polígono, donde les fue mostrada una visión panorámica

de la Industria petroquímica, la comitiva real se encaminó hacia la refinería de

petróleo Enpetrol, donde los Soberanos fueron recibidos por el presidente del I.

N. I., señor Antoñanzas, el de Enpetrol, señor López de Letona, quien pronunció

la bienvenida oficial.

Don Juan Carlos descubrió una lápida conmemorativa de la visita y doña Sofía fue

obsequiada con un ramo de rosas. Los Soberanos fumaron en el libro de honor de

la empresa y recorrieron posteriormente en, automóvil sus distintas

dependencias.

A la salida de Enpetrol, los Reyes de España fueron despedidos por el gobernador

civil de Tarragona y el presidente de la Diputación Provincial, así como por las

personas que se , habían congregado ante las puertas de la refinería, dándose

por finalizada la visita. La comitiva real se dirigió por carretera a Barcelona.

LA REINA ASISTIÓ A UN CONCIERTO DE RUBINSTEIN

La Reina, doña Sofía asistió anoche al .concierto que el pianista Arthur

Rubinstein ofreció en el recinto del Palau de la Música Catalana.

La Reina fue cariñosamente aplaudida por los espectadores que casi llenaban el

Palau, tanto al ocupar el palco de honor del mismo como al abandonarlo camino de

su residencia en Barcelona, el palacete Albéniz.

La asistencia de la Reina al concierto de Rubinstein fue de carácter totalmente

privado, por lo que no estuvieron presentes las primeras autoridades

provinciales.

20 de febrero de 1976

 

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