Autor: Medina González, Guillermo. 
   Las urnas o la fuerza     
 
   31/01/1976.  Página: 1,?. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

Sábado 31 de enero a 1976

LAS URNAS O LA FUERZA

Por Guillermo MEDINA

Si Fraga quiere ser Cánovas y no Caetano, Arias quiere ser tolo Arias. El hombre

del 12 de febrero, del 15 de junio y ahora del 23 de enero, es el mismo político

fiel a la continuidad, que es su fuente de poder, y a los estímulos y

condicionamientos de la clase política de la cual procede. Don Carlos Arias, el

político del Régimen que se proyecta a sí mismo como administrador y conservador

de una herencia política, prefiere identificarse con esta imagen. Desaparecido

el jefe indiscutido, arbitro y creador de legalidad, el presidente del til timo

Gobierno de Franco no se identifica con el estadista que presidiría el difícil

período de transición desde .un Régimen autoritario a uno pluralista y

democrático, sino con el político que so siente obligado a encontrar

justificaciones ante una oposición a la democratización, institucionalmente

atrincherada.

La gran mayoría de los señores procuradores que escucharon el dia 28 a don

Carlos Arias, siguiéndole con aplausos y silencios elocuentess, probablemente se

sienten muy próximos a eso procurador que esta misma semana exclamaba en medio

de uno tormentosa, sesión: «Todo lo que tengo y todo lo que soy, hasta la

felicidad conyugal, fio lo debo a Franco.» Don Carlos, pues, ha sido consecuente

con el auditorio al pronunciar un discurso que, desprovisto de retórica y

circunloquios, en un extracto periodístico de cinco folíos y sin edulcorar

dialécticamente para semiocultar las afirmaclones sustanciales, da una imagen

considerablemente diferente. En el discurso del presidente faltaban,

animaciones, compromisos y fechas (las hubo el 12 de febrero) y sobraban

palabras.

Desde el sector político heredero de las Instituciones creadas por Franco se

habla de revisión, Incluso de adaptar la Constitución; afirmaciones ambiguas que

no traducen una Intención real de colocar las propias posiciones a merced de las

urnas y que no ocultan la pobreza ideológica de una actitud inmovilista, sin más

proyecto político que permanecer. Se afirma desde éste que basta con que se

resuelvan los problemas económicos en el cuadro de una lenta y limitada apertura

«ortodoxa» para que se diluyan la agitación social y la intranquilidad política.

Craso error seria desconocer la raía y la naturaleza políticas de nuestros

problemas. los españoles tienen derecho ft saber la opción de fondo que se

debate: escoger entre los dos únicas formas do gobernar este pais: las urnas o

la fuerza. De un lado, la libertad política y la sindical, para clarificar un

panorama confuso, donde no se Fabo bien dónde esta cada cual, qué proponen a los

electores y cuál es el verdadero respaldo de la opinión a cada grupo; una

confusión fino favorece a quienes intentan una hegemonia de la minoria sobre la

mayoría y desconfiar del sentido común y el instinto político de esas majorias,

De otro lado, la negacion de la libertad y el recurso a la fuerza, a. métodos

represivos sin paliativos, única alternativa, degradante, no duradera y creemos

que inviable frente a la democratización del país.

La mayor trampa en que puedo caer el Gobierno es hacer excesivas concesiones,

atender y oir a determinados loros y no a las incitaciones que vienen de la

calle. Desgraciadamente, el filibusterismo de ciertos miembros de los órganos

políticos del Estado ha podído influir en un discurso que se esperaba

"consititúyente». Se dejan sentir ahora las concesiones que se hicieron al

comienzo de la nueva etapa política, quiza creyendo que de esta manera los

partidarios de la simple continuidad renunciarían a ralentlzar, cunado no

obstaculizar y dificultar, el proceso democratizador. Imposible avanzar en este

sin ur reconocimiento da la oposición política, que generalmente ha dado

nuestras de moderación, realismo y prudencia. Imposible vender fuera, una

Imagen´ nueva del país, que luego se adultera dentro. Inútil hablar de partidos

en las publicaciones extranjeras y recurrir aqui al fciiK aiismo do las

asociaciones.

Ciertos desalientos no están justificados si partimos de la idea de que la

democracia no se regala. Pero los ambigüedades e incertidumbres suponen pérdidas

de un tiempo precioso y alientan un clima pasional.

Una evolución imposible dejaría abierto el camino a una ruptura do resultado

incierto, daría lugar a una honda crisis que colocaria el país ante un desenlace

dramático para estos cuarenta últimos finos de historia, Asuman la

responsabilidad quienes, intentan impedir avances tangibles que hagan

convincente la democratizacion.

La regla maestra del Juego consiste en aceptar, la legalidad: llegar lo lejos

que sea necesario, incluyendo la reforma constituciónal. de Quebrar esa regla.

Hay que dede que el Gobierno ha sido hasta ahora tímido a1 usar los medos

legales a su alcance para hacer prevalecer sus criterios frente a unas

resistencia que no dudan en echar mano de todos los resquicios jurídicos. El

Gobierno, apoyado por el Rey, podria recurrir al decreto-ley para introducir

reformas democráticas y plantear ul recurso al referendum para que decida todo

el país. Para ello se requiere imaginación audacia y claridad.

El discurso del presidente Arias es analizado en otras páginas de este número.

Todo Juicio rotundo puede ser prematuro hasta ver cómo se pona nombre y apellida

—seírün acaba da hacer el vicepresidente Fraga en "The Times»— a unos enunciados

genericos . Don Carlos Arias no se ha comprometido con un calendario de reformas

ni fijado el alcance final de estas, aunque tampoco ha cerrado la puerta a

mayores concreciones, como las de Praga. esto les parecerá a unos realista, y

prudente, y otros creerán que es temerario, por defraudar expectativas de

cambíos profundos y postergar la clarificacion.-C.M.

 

< Volver