Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Don Joaquín Satrústegui (monárquico), en Barcelona. 
 El problema no es de Monarquía o República, sino el de Dictadura o Democracia     
 
 Informaciones.    24/01/1976.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DON JOAQUÍN SATRUSTEGU1 (MONARQUICO), EN BARCELONA

«EL PROBLEMA NO ES EL DE MONARQUÍA O REPÚBLICA, SINO EL DE DICTADURA O

DEMOCRACIA»

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 24.

PIENSO que el problema fundamental de España no es el de Monarquía o República,

sino el de dictadura o democracia.» Asi se expresó ayer don Joaquín Satrústegui,

monárquico, partidario de don Juan de Borbón, durante ana rueda de Prensa

celebrada en Barcelona con motivo de la conferencia pronunciada por él sobre

«Cambio político e incorporación de España en la C.E.E.». El señor Satrústegui

fue invitado del Instituto de Estudios Europeos, organismo dirigido por don

Salvador Millet y Bel (Club Catalonía), cuya línea de actuación se ha

caracterizado siempre por la defensa de los derechos humanos como vía para la

europeización profunda de España.

El señor Satrústegui precisó también que veía «más fácil acometer el proceso

democratizador convocando unas Cortes constituyentes, como se hizo recientemente

y con pleno éxito en Grecia, que intentar algo

parecido a lo que hicieron, o trataron de hacer, Caetano y los militares

extremistas en Portugal».

Preguntado en este sentido por los propósitos que animan al actual Gobierno

español, el dirigente Juanista contestó: «Una parte de los ministros actúa con

total sinceridad. Pero estoy convencido de que otros creen sinceramente que la

democracia no conviene a este país.» Más adelante, don Joaquín Batulstegui

declaró a los periodistas que consideraba muy difícil el cambio a partir de la

legislación presente. «No creo posible esa operación —dijo—, porque tal

legislación deja en manos de quienes constituyen mayoría en las Cortes, en el

Consejo del Reino, en el Consejo Nacional etc.. la decisión sobre las .-«formas

necesarias. Y por tanto, sospechó que esas personas no van a dar facilidades

para su autoeliminación, cosa que ocurriría si se reformaran las leyes para que

el pueblo pudiera elegir a sus representantes a través de los métodos actuales

en las democracias occidentales. A pesar de que el Gobierno goce de un cierto

consenso —añadió— éste desaparecerá en cuanto la política actual de promesas no

se traduzca en el establecimiento de todas las libertades fundamentales»

REGIONES

En plena efervescencia catalana en tomo, a la cuestión de las nacionalidades que

integran el Estado español, don Joaquín Satrústegui fue interrogado acerca de

este problema, «El problema regional —concretó— es una realidad, y como tai hay

que reconocerla y encauzarla como se está haciendo ya en otros países europeos.

No soy, ahí embargo, partidario de algo que en el futuro tal vez pueda

convencer.

No quiero ser dogmático en esta matería, pero no oreo que por el hecho evidente

dé que hay que reconocer la autonomía de Cataluña y Vascongadas. por su

personalidad histórica, nos tengamos que empeñar en crear otras reglones

autónomas a base de un sistema federal. Las federaciones que conozco se han

formulo a partir de Estados independientes que han tendido a la unión. El caso

de las demás regiones españolas es muy diferente.»

Después de mostrarse a lavar de un sindicalismo representativo y democrático —

«la libertad sindical no se puede coartar y en el futuro existirá mas de un

sindicato»— el señor Satrústegui abordó A tema institucional. Hizo hincapié en

la frase por la que empieza, esta crónica y afirmó: «Yo no quiero plantear el

tema de un plebiscito para decidir sobre una u otra forma de Estado. Pienso que

acometer el proceso democratizador comenzando por plantear esta cuestión sería

una torpeza, porque volverían a resucitar todas las divisiones del pasado —entre

ellas las muy graves de nuestra guerra civil—, con lo que en lugar de poner en

marcha un proceso de reconciliación se pondría más bien uno de desunión.» Al

.respecto, don Joaquín Satrústegui hizo la apología de la Monarquía

constitucional al estilo de las monarquías europeas.

 

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