Autor: CATÓN. 
   La derecha sin rumbo     
 
 Informaciones.    13/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA DERECHA. SIN RUMBO

L A derecha sigue sin aclararse. Pocos días hace que una nueva crisis ha sacudido a Alianza Popular,

partido más significativo de esa zona del espectro político. Si hacemos memoria, recordaremos que

en las elecciones generales celebradas el 15 de junio de 1977, la en un principio considerada potente

formación política conservadora, se desinfló, obteniendo un número exiguo de diputados, después de una

pésima campaña electoral y también, todo hay que decirlo, de sufrir un Implacable hostigamiento desde

las esferas del Poder.

Posteriormente, fue la aceptación del proyecto constitucional, lo que provocó una ruptura en el colectivo

aliancista y produjo un importante transvase de militantes y votos hacia partidos políticos más a la

derecha o a la abstención, como se deduce de los resultados obtenidos por Coalición Democrática, en la

que se había Integrado A. P., el 1 de marzo último. El caso es que, a lo largo del proceso de transición

política, la derecha demócrata se ha Ido descomponiendo paulatinamente; evidentemente, le cabe el

mérito de haber puesto al servicio de la democracia un número considerable de votos nostálgicos que

presumiblemente hubiesen engrosado el saldo, cada vez más abultado, de grupos políticos en principio

hostiles al propio sistema. Tales votos, que también hubiesen podido perderse en el desierto estéril del

desengaño abstencionista, han contribuido, pues, a consolidar las «nacidas débiles» Instituciones

existentes.

Pero la derecha demócrata que ahora tenemos, vino al mundo en España mal y viciada. Ha, cumplido su

papel histórico de reconducción de votos, pero nos ofrece una Imagen triste, que muchos rechazan y que,

en suma, concita excesivos reparos entre la propia derecha sociològica que de alguna manera busca ropa

más adecuada para la nueva estación que se avecina.

Una democracia parlamentarla como la nuestra, y en las condiciones de debilidad en las que se halla,

necesita, para que exista un verdadero equilibrio Institucional, una formación conservadora fuerte,

moderna, sintonizada con las tendencias análogas que hoy florecen y triunfan en otros países europeos.

Este partido político está por hacer. No lo puede ser Alianza Popular, como tal, porque constituye una

mala marca», es decir, algo que en un principio predispone en contra y no goza de simpatía y si de

rechazo en muchos sectores de la población y, ademas, su programa es una mézcla confusa de puntos de

vista de la derecha reaccionaria, de la liberal e incluso del centro.

Tampoco ese partido politico que hoy señalamos como necesario, pueda formarse por una

conservadurización de U.C.D. El partido del Gobierno no puede renunciar a cubrir el espacio

socialdemócrata que hoy le disputa el P.S.O.E. Unos 800.000 votos están, por lo menos, en juego en ese

sector, y si éstos fueran a parar a las huestes de Felipe, muy probablemente cambiarla de inquilino la

Moncloa,

Por otra parte, la materialización Institucional de la transición comienza ahora. Decenas de leyes nos

esperan y en el horizonte próximo dos importantes retos: la cada vex mis lacerante crisis económico-

social que padecemos y la transformación de un Estado centralista en otro autonómico con las

subsiguientes tensiones, algunas de ellas agudísimas, que tal proyecto conlleva. Para garantizar,

repetimos, la estabilidad de las instituciones y aún de la propia definición del Estado, es necesario que

cuanto antes se forme ese núcleo liberal-conservador, joven, vertebrado, por quienes no sirvieron en el

régimen y por quienes tampoco se tostaron al exponerse a los excesivamente potentes rayos de la

transición.

Por CATÓN

 

< Volver