declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores, señor Areilza, en televisión. 
 pronto podremos tener listo para la firma un acuerdo con los Estados unidos favorable para los intereses de España  :   
 España planteará el tema de su ingreso, como miembro de pleno derecho, en el Mercado Común. Debe haber un entendimiento profundo entre un Estado libre con una Iglesia libre. 
 ABC.    17/01/1976.  Página: 5-6,72. Páginas: 3. Párrafos: 45. 

ABC SÁBADO 17 DE ENERO D E 1 9 7 6. PAG. 5.

DECLARACIONES DEL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES^ SEÑOR AREILZA, EN TELEVISIÓN

PRONTO PODREMOS TENER LISTO PARA LA FIRMA UN ACUERDO CON LOS ESTADOS UNIDOS

FAVORABLE PARA LOS INTERESES DE ESPAÑA

España planteará el tema de su ingreso, como miembro de pleno derecho, en el

Mercado Común

DEBE HABER UN ENTENDIMIENTO PROFUNDO ENTRE UN ESTADO LIBRE

CON UNA IGLESIA LIBRE

Anoche, el ministro de Asuntos Exteriores, don José María de Areilsa, concedió a

un grupo de periodistas una entrevista que fue difundida por Televisión Española

bajo el titulo de «Política exterior de España»,

Actuó como moderador don Luis Méndez Domínguez, e intervinieron los siguientes

periodistas: don Guillermo Medina, de «Informaciones»; don José Oneto, de

«Cambio 16»; don José Luis Alcocer, de «Pueblo»; don Luis Apostua. de «Ya»; don

Miguel Torres, de ABC, y don Carlos Nadal, de «La Vanguardia».

«Como gestor de la política exterior del Gobierno que preside y dirige don

Carlos Arias Navarro, tendré mucho gusto en contestar a todas las preguntas de

estos queridos amigos y compañeros», comenzó diciendo el ministro.

SEÑOR MEDINA. — Quisiera formular una pregunta de carácter preliminar: ¿En qué

medida la política Interior española, nuestro desarrollo político interior,

condicionará la política exterior española?

SEÑOR MINISTRO.—La política de un país es un todo independiente: a una política

interior coherente, congruente, con unos´ propósitos y un fin, y una imagen de

la vida y de la convivencia civil de ese país, corresponde una acción exterior

en función de esa política. La defensa de los intereses permanentes de España es

realmente la clave de nuestra política exterior.

PLANTEAR EL TEMA DEL INGRESO EN EL MERCADO COMÚN

SEÑOR TORRES.—¿En qué nivel va a negociar España con la Comunidad?

SEÑOR MINISTRO. — Hay dos planos diferentes en este asunto. La negociación

comercial estaba ya iniciada entre España y la Comunidad Económica Europea.

Después del Acuerdo del año 70. bastante satisfactorio para los intereses

económicos de España, vino la entrada a la Comunidad de los «Seis» de tres

miembros nuevos. Naturalmente, hubo que negociar Acuerdos que compensaran la

entrada de esos nuevos miembros. Nuestro embajador en la Comunidad Ullastres, a

cuya paciente tenacidad y habilidad e inteligencia quiero rendir un tributo,

planteó el tema hasta llegar a unos Acuerdos que estaban casi ultimados.

Vinieron los sucesos de septiembre y la Comunidad decidió interrumpir

unilateralmente esa negociación.

Ahora de lo que se trata es de que la Comunidad Económica, que ha interrumpido

unilateralmente esa negociación, la descongele.

Paralelamente yo he tratado de buscar en mi viaje por Europa y mi contacto con

Alemania, con el primer ministro de Luxemburgo, que es también el presidente del

Consejo de Ministros de la Comunidad durante este primer semestre, Gastón Thorn,

y con Francia, otro nivel distinto, una negociación larga, de fondo, para

plantear el tema del ingreso, como miembros de pleno derecho, integrados en la

Comunidad

Económica Europea. Ese segundo nivel es independiente del término de las

negociaciones interrumpidas.

SEÑOR ONETO.—La integración creo que lleva consigo problemas políticos. ¿El

Gobierno español es conociente de la existencia de esos problemas?

SEÑOR MINISTRO.—El Gobierno español es plenamente consciente de ello y lo era ya

en 1962, cuando se formuló la, carta de petición de apertura de negociaciones

con la Comunidad Económica Europea, firmada por mi antecesor el ilustre español

y ministro Fernando Castiella. en que se pedía, como último término, la

integración pasando por un período previo de asociación. Ya existía el Tratado

de Roma cuando se presentó esa carta, que no ha sido retirada y que todavía es

válida a los efectos de planteamiento.

PRONTO, ACUERDO CON LOS EE. UU.

SEÑOR APOSTUA.—1976. año de elecciones en Estados Unidos, ¿es buen año para

negociar con ellos o conviene dar un compás?

SEÑOR MINISTRO.—La negociación ha durado casi un año y, por consiguiente, está

muy adelantada, hasta el punto de que se firmó en octubre pasado un «acuerdo

cuadro», que resume los siete puntos esenciales de la filosofía de esos

convenios. Hay que rematar ese «acuerdo cuadro», que ha rubricado mi antecesor,

después de un largo y muy eficaz .trabajo. Hay que integrarlo con una serie de

acuerdos complementarios. Ese nivel también está llevado de una manera bastante

adelantada Mucho antes de las elecciones norteamericanas, quizá dentro de poco,

podremos haber llegado al final y tener listo para la firma un acuerdo favorable

para los intereses de España.

SEÑOR MEDINA.—¿Cabría la. posibilidad de elevar el marco de la negociación?

SEÑOR MINISTRO.—Sí, cabe. No está excluido que ese pudiera ser uno de los

planteamientos, con probabilidades de éxito.

FORMALIZAR NUESTRO APOYO AL SISTEMA DEFENSIVO

SEÑOR ALCOCER.—Esa nueva relación con los Estados Unidos, ¿en qué medida

influiría en nuestra entrada o no en la O. T. A. N.?

SEÑOR MINISTRO.—Influiría en el sentido de que como ha manifestado el presidente

Arias en unas recientes declaraciones muy comentadas en España y fuera de

España, por la gran claridad y la gran precisión de su lenguaje, nosotros

estamos integrados de hecho en el dispositivo de la defensa estratégica de

Occidente por acuerdos militares con los Estados Unidos desde 1953.

No hemos tenido una contrapartida formal o formalizada de ese apoyo que dabamos

a la estrategia defensiva de Occidente, cuya estructura militar es la

Organización del Tratado del Atlántico Norte. El presidente Arias, con muchísima

razón, se quejaba de que esa formalización no se hubiese llevado a cabo por

obstáculos politicos.

Si se llega a esa nueva relación de entendimiento con los Estados Unidos habrá

una fórmula o cláusula que nos deje a cubierto de esa desconexión. Eso mismo,

juntamente con el proceso de desarrollo político interior, puede llevar a una

negociación creo que fructífera, larga, pero importante, con la propia Alianza

Atlántica.

CONCORDIA CON EL VATICANO

SEÑOR NADAL.—¿En qué medida entiende el Gobierno la distensión y la conciliación

con el Vaticano?

SEÑOR MINISTRO.—En el mensaje del Rey hay una explícita afirmación de la

importancia que tiene el catolicismo en la entraña de la vida española. El

Gobierno, en su primera declaración, hace mención específica de que quiere que

los valores religiosos, espirituales y morales sean los inspiradores de su

política. Pues bien: si esos son dos puntos de partida de la política del

Gobierno de la Monarquía, ¡cómo no voy yo a pensar que debe existir una

concordia, lo más perfecta posible, entre estas dos potestades! Una concordia es

no solamente posible, sino que es necesaria. Habremos de llevarla a cabo en un

espíritu de mutua comprensión. Creo que ese. camino lo recorreremos pronto en un

entendimiento profundo: el que debe haber entre un Estado libre con una Iglesia

libre.

NORMALIZAR RELACIONES CON EL ESTE

SEÑOR APOSTUA. —La O. T. A. N. no está sola en Europa, existe la Unión

Soviética, campo poco explorado en las relaciones españolas. ¿Qué podemos o

debemos hacer sobre eso?

SEÑOR MINISTRO.—Pienso que habríamos de a justar la realidad de la política

exterior española sin hipotecas, con un margen de maniobra bastante grande, a

dos grandes inspiraciones o principios. Uno, el acta final de Helsinki, de la

que somos signatarios; por cierto, la firmó nuestro presidente Arias. En esa

acta se dice claramente que los firmantes deben buscar la normalidad plena de

sus relaciones recíprocas.

La otra realidad es que. efectivamente, existen dos grandes superpotencias,_ con

gran influencia en sus áreas respectivas, que en alguna manera condicionan la

«realpolitik» del mundo entero, incluido el Occidente.

Existen relaciones a nivel consular y comercial, y a nivel comercial con casi

todos los países del Este.

Hay la excepción de la Alemania Democrática, que suspendió unilateralmente sus

relaciones después de los episodios de septiembre. No podemos más que lamentarlo

y... nos quedamos ahí. En todos los demás casos no revelo ningún secreto si digo

que nuestra aspiración sería normalizar plenamente esas relaciones al máximo

nivel, en el momento en que tuviéramos una coyuntura o una conveniencia teniendo

siempre presente la defensa de los intereses de España.

En el brindis que hizo Su Majestad el Rey en Palacio, en las ceremonias de la

Coronación, dijo claramente que su deseo era tener relaciones plenas v normales

con todos los Estados del mundo. A ello hay solamente dos limitaciones: que no

hubiese una injerencia en los asuntos interiores por parte de otro país y que no

hubiese algo contrario a la dignidad y al honor de España en esas relaciones.

EL ORO ESPAÑOL EN MOSCÚ

SEÑOR TORRES.—Creo que el factor del oro español en Moscú y la influencia del

Partido Comunista español exiliado en Moscú han sido una causa retardataria al

establecimiento de relaciones con la Unión Soviética. ¿Hay esos dos obstáculos

bilaterales?

SEÑOR MINISTRO.—En 1962 el embajador Vinogradov, que entonces era mi colega en

la Embajada de la Unión Soviética en París, me calificó el tema como uno de los

varios que podrían entrar en el contencioso normal entre los dos países, una vez

restablecida la normalidad diplomática. En cuanto a la influencia del Partido

Comunista español en la política exterior de la Unión Soviética, me permito

ponerla en duda.

ISRAEL Y LOS TERRITORIOS OCUPADOS

SEÑOR ONETO.—Hay dos países con los que España no mantiene aún relaciones.

Israel y Méjico.

¿Cómo se replantea la, política exterior española las relaciones con estos país

que en excepciones?

SEÑOR MINISTRO.—El tema de Israel lo considero incluido en el ámbito de las

Naciones Unidas, que han reconocido la existencia del Estado de Israel como un

hecho normal, que está ahí. Las naciones del occidente de Europa tienen,

relaciones con el Estado de Israel. Nosotros no hemos tenido esas relaciones por

distintos motivos, que no voy a analizar aquí. Llegado el momento o la ocasión

habría que buscar un cauce para esa relación. Pero al mismo tiempo quiero añadir

que somos absolutamente fieles al espíritu y a la letra de las resoluciones

aprobadas por las Naciones Unidas, por la Asamblea General y por el Consejo de

Seguridad, sobre la evacuación .necesaria de todos los territorios ocupados, la

defensa de los derechos humanos de los habitantes de esos territorios y el

derecho del pueblo palestino a defender su aspiración a poseer una patria

propia.

LAS RELACIONES CON MÉJICO

SEÑOR ONETO.—¿Y en cuanto a Méjico?

SEÑOR MINISTRO. — Méjico es otro cantar, un cantar entrañable, que está muy

cerca del pueblo español. Desde 1939 no tenemos relaciones diplomáticas con

Méjico, hemos tenido una representación oficiosa, vinculaciones muy estrechas en

el orden comercial, cultural, económico Méjico: No creo que tarde el momento de

una normalización completa de relaciones.

y humano. Sin embargo, los episodios del mes de septiembre dieron lugar a la

actitud airada y a mi juicio inaceptable de altas autoridades de aquella nación

con respecto a España.

Esto supuso un retroceso de nuestra situación, una interrupción de lo que

existía. Aunque después se han normalizado en gran parte las vinculaciones

anteriores y se han producido gestos que quieren en alguna manera compensar

aquellos errores y malos modos, me parece que habrá que esperar a que llegue el

momento oportuno para proceder a una normalización completa de esas relaciones

que probablemente quiere la mayoría del pueblo mejicano y creo que también la

mayoría del pueblo español. Y no creo que ése momento tarde mucho en llegar.

SEÑOR MEDINA.—Quisiera preguntarle sobre la eventualidad de que se puedan

instalar bases americanas en las islas Canarias. ¿Existe algún contacto en ese

sentido?

SEÑOR MINISTRO.—A mi entender, ninguno.

FIN DE NUESTRAS RESPONSABILIDADES EN EL SAHARA

SEÑOR NADAL.—¿De qué manera pueden afectar a nuestras relaciones con Argelia los

acontecimientos ocurridos en el Sahara?

SEÑOR MINISTRO.—La política española en el Norte de África, y en relación con el

contexto general del Mediterráneo accidental, ha seguido siempre una un

«leitmotiv» fundamental de nuestra política exterior. Llamamos equililínea de

equilibrio que para nosotros es brío a ser realmente equitativos y justos en

nuestras relaciones con los pueblos que componen el Magreb, con el que tenemos

vínculos entrañables de amistad, de cultura, de historia común, de relaciones de

vecindad e incluso en el área geopolítica, de una vinculación tan estrecha que

no podemos sustraernos a ella.

Hemos asumido, y creo que hemos cumplido, literalmente, el proceso de

descolonización al que fuimos invitados por las Naciones Unidas. En ese período

ha habido altibajos, ha habido problemas, ha habido tensiones, ha habido

malentendidos por parte de las propias Naciones Unidas, a las que hemos acudido

más de una vez, para explicar cuál era nuestra posición.

En el Sahara, no hemos buscado nada de tipo egoísta, sino simplemente cumplir

con dignidad y con ejemplaridad una tarea: la de formar a un pueblo para el que

tenemos el máximo de los respetos. El proceso de descolonización entró en los

últimos meses del año 75 en una nueva etapa que nos fue en cierta manera exigida

por unos hechos. España, tuvo que atenerse, frente a su responsabilidad ante las

Naciones Unidas, no solamente al principio de descolonización, sino a otro

principio de la Carta, prioritario, que era la defensa de la paz y de la

seguridad internacionales. De ahí deriva la negociación, para los acuerdos de

Madrid.

España ha puesto fin a su presencia allí hace nocas horas. El Ejército español,

y me complace decirlo aquí, sin ningún énfasis, pero de corazón, ha cumplido

allí una tarea ejemplar: la retirada de las tropas españolas, ha sido un acto de

una sobriedad y de una elegancia castrense, admirables; verdadero ejemplo en los

procesos descolonizadores. Retiradas las últimas tropas y plegadas nuestras

banderas, España se va con la conciencia del deber cumplido, y ha puesto fin a

su responsabilidad como potencia administradora de ese territorio.

Que después pueda haber acaso entre esos pueblos, y otros pueblos cercanos,

malentendidos, injerencias o tensiones, es posible. Pero nosotros no añadiremos

nunca nada que pudiera ser elemento perturbador que añada a esas tensiones el

menor motivo ni de odio, ni de encono, ni de malhumor. Queremos tener relaciones

buenas con todos esos pueblos, y otros pueblos cercanos, mal-conjunta con el

área, y que ésta quede, a ser posible, fuera de las grandes tensiones de las

potencias hegemónicas

PORTUGAL: RESPETO MUTUO

Señor. APOSTUA.—Portugal.

Señor MINISTRO,—Con Portugal tenemos también una línea de acción continua en los

últimos cuarenta años de la vida española, que es amistad, convivencia y, sobre

todo, respeto mutuo. En el proceso político de Portugal ha mantenido el Gobierno

español una actitud ejemplar de no injerencia, incluso en el tratamiento de los

temas de información; ha sido respetuoso con la veracidad informativa y con el

libre albedrío del pueblo portugués.

Mientras se mantenga esta política de no injerencia mutua, de respeto a los

procesos internos respectivos, nuestras relaciones con Portugal irán por buen

camino. Hemos tenido un momento malo, un episodio lamentable, que dio lugar a un

enfriamiento, a un alejamiento, a una retirada incluso de nuestro embajador, que

ha vuelto a su puesto. Por parte portuguesa se nos ha dado explicaciones

cumplidas, honorables y explícitas sobre lo ocurrido, las motivaciones, los

desbordamientos, y se ha ratificado la necesidad de dar satisfacción moral y

material por aquel descalabro. Creo que ese episodio está superado, hemos vuelto

a un terreno de normalidad, y puedo anunciar que se prevé un encuentro próximo

con el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Meló Antunes, que ya estuvo en

Madrid en anterior ocasión

SOY UN HOMBRE EUROPEO Y LIBERAL

SEÑOR ALCOCER.—Su designación como ministro de Asuntos Exteriores fue acogida en

Europa con gran esperanza, dada su personalidad. .¿Por mié ha levantado tantas

polémicas en algunos sectores Internos?

SEÑOR MINISTRO.—Yo no he querido nunca levantar polvareda; yo soy un hombre

europeo y liberal, vocablo inventado por España me parece que en las Cortes de

Cádiz. Esa posición, liberal y europea puede que en algunos cree suspicacias o

recelos, que yo respeto, siempre que esas criticas se hagan , con un carácter

constructivo y movido por un afán patriótico camún. Ahora, si lo que se quiere

es tergiversar o manipular unas declaraciones, atribuyéndome cosas que no he

dicho, eso me parece ya menos defendible.

DIALOGO SOBRE GIBRALTAR

SEÑOR TORRES.—En su próximo viaje a Londres, además del tema comunitario, ¿se va

a tratar el tema de Gibraltar?

SEÑOR MINISTRO. — Efectivamente existe un proyecto todavía no formalizado de.

que en alguno de mis viajes pudiera visitar Londres y saludar a mi colega señor

Callaghan. Con Gran Bretaña. España tiene una importante relación, incluso por

razones económicas, ya que es uno de nuestros grandes clientes.

Creo que los contactos a nivel de ministros con la Gran Bretaña, para hablar de

temas comunitarios, son muy importantes porque es otra de las piezas que

equilibran el mosaico de la Comunidad. Pero es inevitable que si vamos allí, el

tema de Gibraltar saldrá a relucir. Decir que Gibraltar es una aspiración

irrenunciáble del pueblo español, en mí sería innecesario, porque es conocida mi

posición. Sería interesante subrayár esto: dentro de las Resoluciones de las

Naciones Unidas, que hemos seguido como línea de inspiración en estos años, para

la descolonización de Gibraltar está previsto un contacto, un diálogo

constructivo para aliar una solución. Si el ánimo negociador está en la otra

parte ese diálogo lo abriremos y lo continuaremos. Hasta ahora, los pocos, pero

importantes contactos que he tenido, son prometedores y yo añadiría que

esperanza dores.

DOS AÑOS DE NEGOCIACIÓN CON LA C. E. E.

SEÑOR MEDINA.—Usted ha dicho que España podría ser miembro de pleno derecho de

la Comunidad Económica Europea en el año mil novecientos ochenta. ¿En qué

momento plantearía España una demanda formal de negociaciones para e1 ingreso

como miembro de pleno derecho

SEÑOR MINISTRO.—Es verosímil que eso se pueda .hacer en la primera mitad del año

setenta y seis, después de que yo haga un viaje a las restantes capitales para

tomar contacto y conocer la problemática completa actual a través de

conversaciones. Después de eso se Puede plantear una estrategia común. Mi

calendario sería, dentro del primer semestre del año setenta y seis, iniciar la

aproximación a una negociación de esa índole que sera probablemente larga y que

creo duraría dos años como mínimo. Nos iríamos al año setenta y ocho, setenta y

nuevo, por eso he hablado del ochenta como una cifra tope, racional y raonable.

 

< Volver