Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 Corresponsal en Europa. 
 El viaje de Areilza y el tránsito hacia la Monarquía democrática     
 
 Informaciones.    10/01/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El viaje de Areilza y el tránsito hacia la Monarquía democrática

Por Américo VELEZ

Desde que en los dos últimos meses de 1975 se inició en España el tránsito del

franquismo a la restauración de la Monarquía, las autoridades gubernamentales,

la mayoría de la opinión pública la casi totalidad de la Prensa coinciden en

señalar —y en manifestar el deseo de que así ocurra— que las trasformaciones y

los cambios que el fenómeno implica se inspirarán, en lo interno, en la

democratización de las instituciones y de los procedimientos administrativos y

de gobierno y, en lo internacional, en la aproximación, primero, a ellas, y

luego en la total integración de nuestro país en las instituciones dé la Europa

del Oeste, y en términos más generales —puesto que, por ejemplo, se admite el

principio de formas de cooperación con la O.T.A.N, e incluso el ingreso del país

en la entidad como Estado miembro de pleno derecho—, en la Incorporación, en

todos los órdenes, al Occidente político, económico y social del mundo de

nuestro tiempo.

Se emplea, sin embargo, para tratar del gran tema, una lexicografía ambigua,

timorata y anacrónica. La retórica —nuestra gran enfermedad nacional— prevalece

sobre la claridad de los conceptos. Y. en fin de cuentas, en ninguno de los

standes problemas esenciales —lo mismo en los de naturaleza interna que en los

que afectan a la política extranjera— no se na pasado todavía de las

declaraciones de propósitos a la ejecución de actos operantes.

Ese inmovilismo en cuanto se refiere a decisiones, puede haber determinado que

el periplo diplomatico

Que anteayer inició por tres países oeste europeos el ministro de Asuntos

Exteriores del primer Gabinete del reinado de S. M. don Juan Carlos, no naya

resultado diplomáticamente muy rentable. ¿Qué puede haber anunciado el conde de

Motrico a sus interlocutores de Alemania occidental, de Luxemburgo y de francia

como decisiones, y menos aún realizaciones españolas en materia de política

exterior? Nada, indudablemente, desde el punto de vista de las aproximaciones

efectivas del Estado español, que aspira a democratizarse y a dotarse de

Instituciones políticas susceptibles de ser consideradas por los «nueve" como

«uncientes para que la Europa en proceso de integración económica y política

decida de manera .automática su ampliación hasta los bordes del Mediterráneo a

través de la más Importante délas dos naciones de la Península Ibérica.

Y aparte, tal vez, de ciertas promesas de inversiones en nuestro país de

capitales oestegermanos y acaso

franceses, ¿qué cabe Imaginar que los anfitriones del señor Areilza le hayan

hecho saber si no es la persistencia de las buenas disposiciones Iniciales de la

Europa democrática respecto a la España recientemente convertida en Estado

monárquico, que declara querer instalarse, lo antes posible, en el mundo al que

cultural, económica y espiritualmente, pertenece por circunstancias geográficas

«históricas que, en la actualidad, coinciden con los designios y toa el

pensamiento político de la persona real que acaba de acceder al Tronó y con los

de los proceres que integran su Gobierno inicial?

No es posible que en la capital del pequeño Gran Ducado, por la circunstancia de

que el país ejerce durante el primer semestre del año lúe acaba de comenzar la

presidenta de turno de las Instituciones comunitarias, y porque el primer

ministro luxemburgués, señor Gastón Thorn, es un europeo entusiasta, un sincero

amigo de España y uno de los líderes del Oeste del «viejo munlo» que —con el

Presidente actual de Francia, M. Gistard d´Estaing— más empeño tiene en la

ampliación hacia el Sur del Mercado Comun se haya examinado con más profundidad

que en Bonn y que en París el tema de la «preparación Interna» de España para

convertirse en país auténticamente europeo efectivamente occidental. En tal

supuesto, el conde de Motrico podría haber escachado corteses observaciones y

hasta quizá discretos consejos. - En todo caso, la Prensa y los observadores

europeos de la actualidad española prestan atención especial a los fenómenos

internos en curso en el país, de manera preferente a los de carácter social. Me

parece que conviene que en los periódicos españoles también se aborde con los

menores eufemismos —-mejor prescindiendo totalmente de ellos— el verdadero

significado de los conflictos laborales que— aunque algunos ya hablan cobrado

antes plena dinámica—, tomaron, especial vigor el lunes día 6 festividad de los

Reyes, con la huelga de los operarios y demás trabajadores del Metropolitano de

Madrid.

No se trata, de toda evidencia, de movimientos exclusivamente reivindicativos en

el orden de lo económico. Quienes los desencadenan y los dirigen, claro está, no

van a declararlo asi. Lo cual no modifica el verdadero carácter de esas huelgas

ni —me parece— la naturaleza que les reconocen las autoridades y la mayor parte

de la opinión pública

Los objetivos que detrás de ios paros se yerguen con perfiles inconfundibles son

-de Innegable naturaleza política: libertad sindical reconocimiento de los

partidos politicos que, gazmoñamente, ahora se califican de «Ilegales», aunque

en todo momento las autoridades legitimas estén dispuestas a dialogar con sus

representantes en forma más bien directa que Indirecta. Y en fin amnistía

política no sólo susceptible de borrar los terribles trazos que aun subsisten en

España de la guerra civil de 1936-39, sino de propiciar una auténtica unidad

nacional que descanse en la tolerancia reciproca de los que profesan ideales

políticos distintos n opuestos, sino aun para la cooperación de todos —todos—

los españoles en las inmensas tareas que habremos de realizar para que nuestro

país, en la heterogeneidad armoniosa de Europa del oeste y de la comunidad de

pueblos occidentales, deje de ser una «oveja negra» y ocupe el puesto y el rango

a que por sus auténticos valores espirituales, morales y materiales tiene pleno

derecho.

Trasmutación que nuestros pueblos hermanos y afines del resto de la Europa libre

anhelan con palpable sinceridad, en parte por meros generosidad y afecto. Pero,

sobre todo, porque sus capas responsables se dan perfectamente cuenta de que

Europa —la Europa económica .y política que se. está forjando—nunca estará

completa sin España ni —sin los imprescindibles aportes de nuestro pais— jamás

se hallará en condiciones de asegurar la propia defensa.

INFORMACIONES POLITICAS 3

 

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