Autor: Garrigues Walker, Joaquín. 
   ¿Un gobierno de coalición?     
 
 ABC.    18/02/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA

MADRID

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¡UN GOBIERNO DE COALICIÓN?

A B C es Independiente en su linea de pensamiento y no acepta necesariamente como suyas las ideas

vertidas en los artículos firmados

UNA y otra vez, todos los días desde hace meses y con mayor reiteración, si cabe, a partir del

momento que se anunciaron las elecciones, se insiste en la necesidad de formar, después del 1 de

marzo, un Gobierno de coalición. Lo insinúan, a veces, los candidatos del PSOE. lo reiteran

machaconamente los comunistas y lo dan por supuesto I o s de Coalición Democrática. Muchas

plumas autorizadas del periodismo político lo consideran inevitable.

Parten todos del supuesto —con diversos argumentos— de que UCD no podrá gobernar sola aunque

gane, y casi ni tan siquiera aunque obtuviese la mayoría absoluta; hipótesis que ninguno de nuestros

adversarios quieren considerar, entre otras razones, para mantener sus escasas esperanzas hasta el final.

Pero es que, además, nos aconsejan y sugieren que ni aun en el supuesto de que ganase UCD por mayoría

absoluta, ni aun en ese supuesto, debería la UCD gobernar sola. Según ellos, la mayoría absoluta en el

Congreso no es suficiente para que gobierne un equipo monocolor en esta etapa posconstituyente, tan

compleja y difícil, cuando menos, como la que hemos superado. En definitiva nos «exigen que nos

definamos sobre si gobernaremos con la derecha o con la izquierda, porque la invitación comunista al

gobierno de «concentración nacional, no la consideran ninguno de los restantes partidos políticos.

Y, sin embargo, las matemáticas electorales a estas alturas de la campaña ofrecen las siguientes cinco

teóricas alternativas (las dos últimas —cuarta y quinta— se apuntan únicamente a efectos ilustrativos]:

Primera: que UCD. efectivamente, obtenga mayoría absoluta de diputados. Segunda: que se repitan,

sustancialmente, los resultados del 15 de junio, diputada más, diputado menos: Tercera: que UCD

obtenga, digamos, 150 ó 155 diputados y el PSOE obtenga 130 ó 135. es decir, que descienda UCD y

aumente el PSOE. Cuarta: que obtenga más diputados el PSOE que UCD en cuantía similar, y a la

inversa, del supuesto contemplado en la alternativa tercera anterior: y quinta: que el PSOE obtenga

mayoría absoluta y UCD pase a un segundo lugar semejante al que tuvo el PSOE en las legislativas de

1977.

Como es natural, estas cinco hipótesis de trabajo pueden tener muchísimas variables en donde los

incrementos o decrementos del PC y de Coalición pueden influir, aunque de forma marginal, en la

composición de la futuras Cortes.

Parece claro que sólo en la tercera, cuarta y quinta hipótesis —todas ellas poco probables— cabe

plantearse la posibilidad de un Gobierno de coalición y, de las tres, UCD sólo tendría que decidir en la

alternativa tercera, pues en la cuarta y la quinta le correspondería al PSOE.

No voy, sin embargo, a caer en la tentación de especular sobre las distintas hipótesis de trabajo que se

pueden producir, a su vez, en la alternativa tercera, ya que, repito, es la única a tener en cuenta por UCD

respecto a un eventual gobierno de coalición. Pero sí quiero dejar bien claro —como lo ha hecho ya con

mayor autoridad que la mía el propio presidente del Gobierno en recientes declaraciones— que UCD no

contempla a estas alturas de la campaña la posibilidad de un gobierno de coalición por muchas razones, y

entre ellas las siguientes:

Sí la salida del proceso constituyente hubiese sido el gobierno de coalición, ¿tendría sentido haber

convocado unas elecciones generales?; ¿es que acaso no podría haberse llegado a ese gobierno por la

izquierda con el PSOE y por la derecha con Alianza, una vez aprobada la Constitución?; ¿no hubiese

podido este mismo gobierno y las anteriores Cámaras estirar su mandato durante unos cuantos meses más,

o quizá durante el tiempo que faltaba para completar la legislatura anterior?

Los gobiernos de coalición, por otra parte, se formulan y concretan, por regla general, antes o al tiempo

de convocar unas elecciones generales, puesto que en otro caso se está engañando al electorado. Asi lo

hicieron en Suècia los centristas, agrarios y liberales que le ganaron las últimas elecciones a los

socialistas; así lo han hecho siempre los laboristas y liberales en Inglaterra y así resulta, de hecho, en los

países que se gobiernan electoralmente por el sistema mayoritario como es el caso de Francia. Esas

coaliciones tienen entonces razón de ser. puesto que al electorado se le ofrece el programa común y nadie

puede acusar de fraude a quien así actúa.

Unión de Centro Democrático ha expresado, a través de sus representantes más autorizados, y entre ellos

y en primer lugar el presidente del • Gobierno, su decisión inequívoca de presentarse a estas elecciones

con un programa electoral y de gobierno diferenciado de las otras opciones y con el firme propósito de

alcanzar una mayoría absoluta o relativa lo suficientemente amplia para gobernar durante los póximos

cuatro años. Este fue nuestro propósito al convocar las elecciones, éste sigue siendo nuestro objetivo

mediada ya la campaña electoral, y éste seguirá siendo nuestro deseo el próximo día 1 de marzo. No está,

sin embargo, en nuestras manos decidir por los españoles y pudiera resultar —aunque los sondeos de

opinión les dan pocas esperanzas a nuestros adversarios— que no fuese posible un gobierno monocolor

de UCD para garantizar la estabilidad política y económica del país en los próximos cuatro años. Si ese

fuese el caso —alternativa tercera de las apuntadas— tendríamos que reconsiderar nuestra decisión de

gobernar por nosotros mismos. Pero que nadie vote pensando en coaliciones, porque al menos UCD no

está por la labor.

Todas las especulaciones que se hagan desde la derecha o desde la Izquierda para compartir el gobierno

durante la próxima legislatura pertenecen al mundo de la ilusión y de la esperanza de nuestros

adversarios, que es, como se sabe, lo último que se pierde.

Joaquín GARRIGUES WALKER Ministro de Obras Públicas y Urbanismo, candidato de UCD al

Congreso por Murcia

 

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