Autor: Torres, Miguel. 
 Areilza y Genscher, reunidos casi cinco horas. 
 Intenso diálogo hispano-germano     
 
 ABC.    09/01/1976.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

AREILZA Y GENSCHER, REUNIDOS CASI CINCO HORAS

«Una España fuerte, factor decisivo para la Europa unificada», declara en Bonn

el ministro español de Asuntos Exteriores.

«Esperamos que en esta nueva era, España renueve los vínculos con la Europa

democrática», contestó el ministro alemán.

BONN, 8. (Crónica telefónica de nuestro subdirector, enviado especial.) A las

doce menos diez de la mañana el ministro alemán del Exterior, Genscher, esperaba

en la zona militar del aeropuerto de Colonia-Bonn la llegada de su colega

español, José María de Areilza. Alto, corpulento, afable, Genscher conversaba

con los periodistas al borde de la pista y desafiaba a cuerpo la fría

temperatura del invierno alemán.

—Areilza —decía Genscher— es una gran personalidad que habría, destacado en

cualquier país en que hubiese nacido. Yo soy buen amigo de él, aunque todavía es

más amigo suyo el presidente Walter Scheel.

A las doce en punto, con precisión germana y según lo programado, tomaba tierra

el Mystere en que viajaba Areilza desde Madrid, acompañado del director general

de Asuntos do Europa, Ñuño Aguirre de Cárcer, y el director general de

Relaciones Económicas Internacionales, Raimundo Bassols. Amistoso saludo entre

ambos ministros y brevísimas palabras de ambos ante los micrófonos. En un

perfecto alemán aprendido desde niño, Areilza saludó al pueblo y al Gobierno de

la República Federal, mientras Genscher se felicitaba de que la primera visita

oficial de su huésped a un país extranjero lo fuera a Alemania.

Acto seguido, ambos montaban en un automóvil que, escoltado por ocho motoristas,

les condujo hasta la residencia oficial de huéspedes, el Venusberg, barrio

elegante sobre una da las colinas que dominan Bonn. Por vez primera, una

personalidad política española es alojada en esta residencia oficial, en la que

durante algún tiempo vivió Willy Brandt.

ATENCIÓN.—El tema español comparte hoy con la crisis de Italia la gran atención

de la Preña alemana.

En un artículo editorial, el prestigioso «Frankfurter Allgemeine Zeitung»

escribe esta marrana:

«Alemania espera con gran interés que Madrid comience a convertir en realidad

sus promesas de liberalización política.» Tras añadir que hay que conceder un

margen de tiempo, lo mismo que ha hecho la oposición Interior española, el

artículo termina con esta pregunta: «¿Van a ser los países occidentales europeos

menos generosos que dicha oposición interior?»

Areilza y Genscher han estado reunidos durante casi cinco horas tiempo que

ha Incluido un almuerzo de trabajo. El ministro español habrá tenido ocasión de

informar ampliamente sobre la evolución del proceso político español y de

precisar ese calendario de partidos y elecciones del que hablábamos en ía

crónica de ayer. A este respecto, la Prensa alemana subraya hoy que Areilza es

entre los ministros de este primer Gobierno de la Monarquía, la persona ideal

para esta cometido y subraya la trayectoria liberal del conde, de Motrico,

perfectamente conocida en la República Federal, varias de cuyas autoridades han

tenido contactos personales con Areilza. desde hace años.

«CONTROL DE CALIDAD».—Areilza tiene que pasar ahora en Bonn lo que podríamos

calificar el «control de calidad» de la democracia. Estas seguridades-pueden

parecer excesivas vistas desde España, pero aquí son perfectamente explicables.

En sus relaciones políticas con nuestro país durante los años da Franco,

Alemania ha sufrido lo que podríamos calificar de «hipoteca del pasado». De su

propio pasado. Ir muy lejos hubiera hecho sonar las señales de alarma de ,la

democracia. Los diputados socialdemócratas eran inflexibles en esto y entraban

en colisión fácilmente con los partidarios —Frank Joseph Strauss en cabeza— de

una entrega total. Por ello, Areilza habrá de explicar ahora con claridad cuáles

van a ser los pasos del Gobierno de Madrid para construir el puente que nos

permita entrar en el Mercado Común y en la O. T. A. N.

CON SCHEEL.—Y de ello habrá hablado también con el presidente, Walter Scheel, el

que ha visitado durante treinta minutos en fa residencia oficial de Hammerschmidt.

Muchos han recordado ahora aquella entrevista que mantuvieran Scheel y Areilza

en la Embajada alemana de Madrid en 1970. El primero era entonces ministro de

Asuntos Exteriores y visitaba España al año siguiente de haber llegado al Poder

en Bonn la coalición de socialdemócratas y liberales. Era un viaje Informativo y

Scheel consideró que para que tuviera verdaderamente tal carácter debería Incluir

un contacto con la Oposición. Han transcunnido seis años desde entonces y ambos

están en condiciones de trabajar por la integración de España en las Comunidades

Europeas.

CENA.—En la cena que le ha ofrecido este noche Genscher, el ministro español ha

sido muy claro. Después de afirmar que los alemanes quizá sean los más interesados

del Continente en asomarse a fa problemática española, agregó Areilza: «Un largo y

fecundo periodo de nuestra Historia se ha clausurado y un nuevo —y esperemos que

positivo— capítulo se abre ante nosotros. España ha pasado —pacíficamente, sin un

solo Incidente grave— de estar regida por un sistema persornai durante cuarenta

años a una Monarquía firmemente apoyada en órganos e Instituciones crecientemente

representativos.

Este tránsito no es fácil ni deja de comportar riesgo. Democratizar es una tarea de

suyo lente y que requiere una educación civica, gradual y creciente. El propósito

del Gobierno cte te Monarquía es marchar hacia una sociedad democrática por los

plazos que se consideren realistas y viables. No es posible hacer calendarios utópicos.»

Y más adelante, agregó Areilza: «Pero junto a ese proceso que explico en líneas

generales hay no sólo el establecimiento de unas reglas del Juego democrático, sino,

asimismo, la formación de los equipos políticos que han de tomar parte en esta nueva

vida política que se anuncia. Parece innecesario decir aquí que ni la violencia bajo

ninguna forma, ni el comunismo totalitario, ni las tentativas de romper la unidad

del Estado español tendrán cabida en el área deseada y prevista. Y que con esa

limitación, todas las fuerzas reales después serán invitadas a participar sinceramente

y con honestidad en la lucha politica.»

«Nosotros creemos —-dijo, por último, el ministro— que una España fuente, próspera,

militarmente sana y disciplinada, y politicamente democrática, puede ser uno de los

factores decisivos de esa Europa unificada que todos deseamos.»

Por su parte. Genscher fue extraordinariamente receptivo al programa español, subrayando

el calendario Arias de elecciones locales en 1976 y élecciones generales en 1977, y

dijo que cuando se cumplieran, cosa de la que no dudaba, ambos serían recordados como

las personas que abrieron unas nuevas relaciones.

«Esperamos —agregó— que en esta nueva era, como dijo el Rey Juan Carlos en el discurso

de te Corona, España renueve sus vínculos con ía Europa democrática.» El ministro

Genscher prometió el apoyo alemán en tos pasos de España hacia ias Comunidades Europeas,

camino que no será fácil.

EMIGRANTES.—La apretada jornada de hoy de Areilza se complementó con la casi multitudinaria

entrevista concedida a representantes de la emigración española, que expusieron al

ministro los problemas y preocupaciones de 120.000 trabajadores de nuestro país en la

Republica Federal. Debido a ta raíste económica mudial, el número de óbrelos españoles

en Alemania ha descendido en 60,000 en loa uñimos dos años. Del millon cien mi trabajadores

que están en paro actusfanente en este país, 7.000 son españoles. De esta y de otros temas

comunes hablaron mañana tes Delegaciones germana y española

Miguel TORRES.

 

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