Autor: ;J. M. . 
   El Gobierno me invita     
 
 ABC.    19/12/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

VIERNES 19 DICIEMBRE DE 1975. PAG. 4.

EL GOBIERNO ME INVITA

Por José María VELO DE ANTELO

La esperada declaración del nuevo Gobierno ha sido corta en extensión y larga en

contenido. Suficientemente clara, y como es natural que suceda con cualquiera

declaración política programática, ha suscitado la inevitable división de

opiniones. La mía pensaba reservarla para mejor, ocasión, pero me anima a

hacerlo hoy el hecho de que en su declaración el Gobierno —son sus propias

palabras— «invita a todos los ciudadanos, individual y colectivamente, a

sugerirle iniciativas y a participar en los asuntos públicos, afirmando que la

crítica responsable es un modo relevante de esa participación». Mi critica, yo

diría mejor opinión, siempre ha querido ser muy responsable, seriamente

constructiva y fundamentalmente digna. Así es como ahora también la expreso,

participando en el convite al diálogo en la convivencia.

La declaración gubernamental destaca por su Insistencia en afirmar, con no poca

habilidad y pericia, que todos los propósitos políticos que anuncia, y que en el

futuro Inmediato piensa desarrollar, parten del primer mensaje de la Corona.

Resulta .obvio que ya de entrada busca el aval o el endoso del mensaje real para

su programa de acción, lo que no me parece en modo alguno prudente, pues no es

necesario señalar el peligro que significa Involucrar las palabras del Rey con

las acciones de política concreta de un Gobierno, y mucho más si. se convierte

el discurso de la Corona en el respaldo ante la opinión pública de la actuación

gubernamental, siempre sujeta a posibles errores de los que ningún Gobierno está

exento. Las palabras del Rey han de entenderse como punto de referencia que

todos los españoles hemos de tener presente; pero de ahí a aparentar que la

fuente de todo lo que se hace está en «el Rey lo dijo» (las comillas son mías)

hay un abismo.

La declaración del Gobierno consta de once párrafos, según he leído en A B C.

Pues bien, en tres de ellos, que transcribo y analizo, se dice lo siguiente. En

el párrafo segundo, al agradecer a Su Majestad el Rey la confianza otorgada, se

lee «que se esforzará en merecer, pero asumiendo dentro de su claro y total

compromiso con la línea marcada por el primer mensaje de la Corona, la plena

responsabilidad de su gestión». La consecuencia es clara: cuando se adopten

decisiones de Gobierno habrá. que entender que están dentro de la «linea

marcada». ¿Y si no es así? ¿Quién dirá que el mensaje real no se interpreta

debidamente? Una lucha dialéctica entre el Gobierno y sus opositores

interpretando el mensaje ante las Cortes produciría un daño gravísimo.

El error se manifiesta ya, pues el Gobierno enuncia proyectos políticos que sólo

mediante un profundo esfuerzo de autogestión se les puede encontrar semejanza

con el mensaje y siguientes declaraciones de Su MaJestad que, por cierto, el

Gobierno Ignora. En el párrafo cuarto, al tratar de la orientación de la

economía española, se dice textualmente: «tendiendo a una auténtica

transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales,

consecuencia ineludible de la justicia social que la Monarquía ha proclamado

como su principio rector». Tampoco es fusta esta frase, pues si bien es cierto

que la Monarquía ha proclamado la justicia social como principio rector, lo que

el Rey no ha dicho es que sea ineludible la «auténtica transformación de las

estructuras económicas, sociales y culturales». Si el Gobierno cree necesaria

"esa transformación, allá él y su responsabilidad, pero que no diga que es

«ineludible» para cumplir el mandato regio.

Mas donde la declaración del Gobierno se enfatiza al máximo es en el párrafo

sexto, que me permito transcribir en su mayor parte. «Manifiesta igualmente que

so propone, dentro del espíritu del primer mensaje de la Corona, poner en

marchatos perfeccionamientos y reformas que sean necesarios para acomodar

nuestras instituciones políticas, administrativas y sindicales al desarrollo

económico, social, cultural y político de nuestro pueblo.» Esto es difícil de

admitir, porque si todas las reformas que el Gobierno se .propone poner en

marcha están «dentro del espíritu del primer mensaje de la Corona», que ha

tenido muchas interpretaciones, volvemos a lo ya dicho: ¿Quién tiene autoridad

para interpretar el mensaje? Los contrastes de pareceres, ¿no mezclarán en la

olla política lo que por encima de todo ha de quedar al margen e incólume? El

Rey no puede ser objeto de discusión.

El mensaje de la Corona es el espejo en el que hemos de mirarnos todos.

Respetémoslo. En ningún caso lo utilicemos como apoyo de nuestras pretensiones

políticas, pues para eso están las Leyes Fundamentales, que son las que han de

decir si o no. Que los actos del Gobierno sean juzgados por su eficacia y

exclusivamente como actos del Gobierno, sin entrometer la figura suprema del

Rey, ni su mensaje, que tuvo una intencionalidad muy distinta a la propia de una

declaracion gubernamental. Y por si hubiera alguna duda en todo cuanto he

escrito, recojo las palabras de! Rey al iniciarse la primera reunión del nuevo

Consejo de Ministros: «Muchas son tas tareas que se presentan y que el Gobierno

concretará en su programa de actuación.» Estas palabras son definitivas. El

programa de actuación es del Gobierno y suya la responsabilidad. El Rey,

arbitro, muy arriba, vigilando—J. M. V. de A.

 

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