Sobre la Federación Popular Democrática. 
 Don José María Gil Robles contesta a la Administración     
 
 Informaciones.    27/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SOBRE LA FEDERACIÓN POPULAR DEMOCRÁTICA

DON JOSÉ MARÍA GIL-ROBLES CONTESTA A LA ADMINISTRACIÓN

MADRID, 27. (EUROPA PRESS.)

DON José Mana Gil-Robles Quiñones presentó ayer un escrito ante la Dirección

General de Política Interior, en relación con el trámite de aprobación —según la

ley de 1964— de la asociación Federación Popular Democrática, sobre cuyo

expediente se habían apreciado los siguientes supuestos defectos:

— No es posible adoptar la denominación Federación Popular Democrática, toda

vez que la ley de Asociaciones contempla a las federaciones como entidades

formadas por «asociaciones, personas jurídicas». A ello contesta el señor

Gil-Robles que no existe ningún precepto de la ley de Asociaciones que

reserve el término «federación» para las entidades formadas por asociaciones,

ni que prohiba que una asociación adopte como denominación el término

«federación», y que el nombre de «federación» puede referirse a la forma de

constituirse una asociación o al contenido de sus fines, proponiéndose en

este caso los fundadores difundir una ideología que sostiene la conveniencia de

que Europa se organice como una federación popular y democrática, y que los

Estados que han de formarla adopten el mismo sistema.

— Los fines a que hace referencia el artículo segundo de los estatutos están

indeterminados. A esto replica el señor Gil-Robles que lo único Indeterminado es

el supuesto defecto imputado por cuanto no especifica en qué consiste la

indeterminación.

— El artículo 5.° de los estatutos establece que pueden ser miembros de la

asociación cuantas personas lo deseen y sean admitidos por la Junta directiva,

sin especificar quo sean «personas naturales». A ello responde el señor Gil-

Robles que el artículo invocado en el correspondiente oficio de la Dirección

General de Política Interior se refiere simplemente a «la cualidad de socio»,

exigiendo tan solo la condición de persona natural para ser fundador no para

pertenecer a la asociación, una vez formada, y que el precepto estatutario en

cuestión —como la mayoría de las demás normas de los estatutos— son iguales a

los de otras asociaciones que fueron reconocidas en su momento y están

funcionando.

 

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