Mensaje navideño de su majestad el rey. 
 Los problemas que tenemos ante nosotros no son fáciles  :   
 Pero si permanecemos unidos, el futuro será nuestro. 
 ABC.    26/12/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

MENSAJE NAVIDEÑO DE SU MAJESTAD EL REY

"LOS PROBLEMAS QUE TENEMOS ANTE NOSOTROS NO SON FÁCILES"

«Pero si permanecemos unidos, el futuro será nuestro»

SU MAJESTAD él Rey Don Juan Carlos I pronunció el pasado miércoles, día de

Nochebuena, a las nueve y media de la noche, ante las cámaras de Televisión

Española y los micrófonos dé Radio Nacional de España, el siguiente mensaje de

Navidad:

"En estas fiestas de Nochebuena y Navidad, en que las familias españolas

acentúan su sentido entrañable y parece que quisiéramos ser mejores, me dirijo a

todos para felicitaros las Pascuas y desearos un año 1976 lleno de venturas y

felicidad.

El año que finaliza nos ha dejado un sello de tristeza que ha tenido como centro

la enfermedad y la pérdida del qua fue durante tantos años nuestro Generalísimo.

El testamento dirigido al pueblo español es, sin duda, un documento histórico

que refleja las enormes calidades humanas y los sentimientos llenos de

patriotismo sobre los que quiso asentar toda su actuación al frente de nuestra

nación.

PAZ, UNIDAD Y AMOR

El hondo significado espiritual de estos días nos puede servir para recordar la

actualidad del mensaje de Cristo, hace casi dos mil años.

Fue un mensaje de paz, de unidad y de amor.

Paz que necesitamos para organizar nuestra convivencia. Pero que no se confunda

con la mera paz material que excluye la violencia, sino también la paz de los

espíritus y de las conciencias, que, evitando tensiones, nos permitirá marchar

hacia adelante, alcanzando así las metas que deseamos para nuestra Patria.

La unidad, necesaria para lograr la fortaleza que todo progreso demanda; que no

elimina en modo alguno la variedad y que refuerza y enriquece los matices de un

pueblo tan antiguo y con una historia tan fecunda como la nuestra.

Y un mensaje de amor, que es la esencia de nuestro cristianismo, el cual nos

exige sacrificios para que, prescindiendo de nuestras ambiciones personales, nos

demos a los demás.

En la alegría de esta noche no está quizá de más dejar paso a otros

sentimientos. Nuestro pensamiento y nuestro corazón han de pararse en aquellas

familias en cuyo hogar aún no ha sido plenamente vencido el dolor o la

dificultad es que en todo hogar español reine la prosperidad y la justicia es

una de las decididas voluntades de vuestro Rey.

«SOY CONSCIENTE DE LAS DIFICULTADES»

Es difícil encerrar eh pocas palabras todos mis sentimientos en esta Navidad.

Nada me parece bastante cuando se trata de servir a nuestro pueblo. Soy

consciente de las dificultades, pues muchas veces no se alcanza todo aquello que

nos proponemos. Se necesita la ayuda de todos; Se necesita buena voluntad. Se

necesita que se comprenda que hay que sacrificarse en aras de la justicia. El

egoísmo de algunos puede perjudicar a muchos.

CONFIANZA EN LAS NUEVAS GENERACIONES

Los problemas que tenemos ante nosotros no son fáciles, pero si permanecemos

unidos y con voluntad tensa, el futuro será nuestro. Tengo gran confianza en las

nuevas generaciones, pues conozco su gran sentido de la responsabilidad.

Desearía que estos días meditásemos y que, dejando pequeñas diferencias, nos

unamos para que España marche hacia las metas de justicia y grandeza que todos

deseamos. Este es el reto de nuestro tiempo, esta es la primera exigencia de

nuestra generación.

Que el Año Santo, que pronto se abre en Compostela, sea un año de avance y

progreso por el camino do la unidad.

BASES MUY FIRMES

Tenemos las bases muy firmes, que nos legó una generación sacrificada y el

esfuerzo titánico de unos españoles ejemplares. Hoy les dedico desde aquí un

homenaje de respeto y admiración.

Al felicitaros otra vez y recordar muy especialmente a los que ausentes de la

Patria sienten la nostalgia de la lejanía, quiero desearos lo mejor para todos y

para vuestras familias y despedirme con las palabras que resonaron en Belén en

estos mismos, dias hace veinte siglos:

«Paz a los hombres de buena voluntad»."

 

< Volver