No es ese el lugar     
 
 ABC.    09/01/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NO ES ESE EL LÜGAR

Hace ahora seis años, con motivo de una cadena de ocupaciones de iglesias para

protestar por diversos motivos, monseñor Morcillo recordaba en una mesurada nota

que «no era ese el lugar». La misma postura ha sido tomada reiteradas veces por

diversos obispos que siempre han señalado que si en algún caso se habían

aceptado tales ocupaciones se había tratado siempre de hacerlo como un mal

menor. Pero un mal menor sigue siendo un mal.

Que la Iglesia debe promover y defender el derecho de reunión parece claro, y la

jerarquía española no ha cesado —con razón— de repetirlo. Pero que los propios

lugares de oración se conviertan en centro de debate de problemas laborales no

parece, por de pronto, normal. Un templo no es una sala de conciertos o

conferencias, tampoco es un lugar para debatir causas laborales, por muy justas

que éstas sean.

Un sacerdote convertido en líder sindical, un templo usado como centro de

debates laborales, están gritando que algo no funciona en ese mundo laboral y

sindical. Porque nosotros no podríamos decir que «en los templos no», si al

mismo tiempo no recordáramos la necesidad de que se normalicen los cauces para

que reuniones lícitas puedan encontrar en el marco de la empresa y el Sindicato

los lugares que ahora anormalmente encuentran en un templo.

Llegue, pues, también en esto la hora de la normalización. Déjense los templos

para su función de lugares de oración y predicación del Evangelio; ilumínese

desde ellos la realidad temporal de este mundo, pero que no se vean invadidos

por esa realidad en lo que tiene de puramente contingente y cuestionable. Que no

sean los templos lugar exclusivo de nadie, incluso cuando se trate de defender

causas justísimas, pero parciales. Hay un mundo ancho para debatir los problemas

del mundo; no se mezclen con lo religioso cuestiones que, justas o no, son de

otra órbita.

Ganará con ello la Iglesia, ganarán con ello los mismos problemas debatidos,

ganará sobre todo el país, que en estos momentos necesita claridad en los

pro>lemas que afronta. Y hasta el lugar en qúe un problema se debate puede

enturbiar de la cuestion.

 

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