Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   La culpa, para los culpables     
 
 El Alcázar.    06/10/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

"digo yo que..?

LA CULPA, PARA LOS CULPABLES

MI antiguo profesor de Latín en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, Excmo. Sr. D. Antonio

Fontán, presidente del Senado, ha hecho unas declaraciones que me atrevo a considerar pintorescas y

temerarias. Pintorescas, porque se muestra muy optimista, y esto, en los tiempos que corremos, y saliendo

a una media de atracos diaria del 4,8, que nos iguala, no sólo con las grandes potencias europeas, sino con

Río de Janeiro por las fiestas del Carnaval, es buena prueba de pintoresquismo en la manera de enfrentar

el instante en que vivimos. Lo de temerarias, pudiera ser el que el Sr. Fontán, refiriéndose a la crisis

económica que padece el mundo y nuestro país muy en concreto, afirme que se trata en gran parte de una

triste herencia de tiempos pasados a la que es preciso sobreponerse. Mi pregunta muy concreta es ésta.

¿Qué quiere significar el Excmo. Sr. Fontán? Si es la triste herencia de tiempos pasados está atribuyendo

íntegramente tal patrimonio, precisamente, a la época en que gobernó en España la tecnocracia del Opus

Dei; y el Excmo. Sr. Fontán, por muy demócrata que se nos muestre, que tiene su pleno derecho, es o ha

sido miembro del Opus Dei. Si vincula el presidente del Senado la crisis económica a la llamada por él

"Dictadura", tendremos serios reproches que oponerle. En tiempos de Franco, y esto lo sabe perfecta-

mente el Excmo. Sr. Fontán, por lo menos hasta el filo del setenta y cuatro, en España se trabajaba. Lle-

vamos tres años sin dar golpe. Las huelgas eran entonces noticia. Hoy son la rutina diaria. El poder adqui-

sitivo de la moneda era mucho mayor y el colchón de divisas logrado en los tiempos de la "Oprobiosa",

permitió a España enfrentar el problema de la crisis energética con el mismo continente con que lo

enfrentó Alemania. Inglaterra, Italia, Holanda, se vinieron al suelo mucho antes que nosotros.

Digo todo esto sin ninguna animosidad por. el Excmo. Sr. Fontán, que, como he dicho muchas veces, me

suspendió en latín en dos ocasiones, una merecida y otra injusta. Pero es que resulta ya una sutileza que

apesadumbra y que al propio tiempo resulta ingenua, esa manera de marcar tos goles estando en "off-

side". La democracia actuante, la de la Generalidad, la de Euzkadi, la que va a conceder de un momento a

otro los Fueros a Mercalanchas del Duque porque cree encendidamente en las autonomías; la democracia,

digo, es responsable por sf sola y a toda conciencia de la crisis económica española. Que no llame a

capítulo para declarar a ningún muerto, y mucho me temo que tampoco podría hacerlo con ningún vivo

del "ancien regime". Las huelgas se han producido ahora, las pérdidas de horas de trabajo consumidas por

los obreros en protestar se han producido ahora. Los "cracks" económicos como consecuencia de una

política cegata en el plano de la economía se han producido ahora. El paro, consecuencia directa de la

inflación, se ha producido ahora. El presidente del Senado haría muy bien en no echarle la culpa a nadie

de lo que sólo tiene ta culpa, como decía Fernández Flórez, "la democracia y sus compinches". Es muy

fácil eso de pasar el balón al primer toque y querer llenar de barro cuarenta gloriosos años de la vida

española; tan gloriosos que, hablando con un gran historiador —yo se supondrá que no me refiero a

Ricardo de la Cierva— hace unos días, me confirmó que sólo en la época de Carlos I y Felipe II vivió

España una superabundancia de recursos como la que ha vivido en tiempos de la "Oprobiosa". Teníamos

una estupenda infraestructura turística, una industria del acero de primera magnitud, una agricultua

desarrollada; éramos el tercer país en aprovechamiento de nuestros recursos hidráulicos, la décima

potencia industrial y los seres humanos que más dinero gastaban cuando salían al extranjero. Como

consecuencia de la gestión benefactora de la democracia, vamos a alcanzar dentro de muy poco, el puesto

veintinueve entre los países industrializados, nuestra industria del acero se ha visto seriamente afectada

por la abstención laboral y nuestra infraestructura turística machacada por las huelgas de hostelería que no

son un invento de Francisco Franco, ni se han producido normativamente durante la época en que vivió el

glorioso Caudillo. O sea, que quede bien claro: el paquete de indignidad, de falta de competencia, de

ruina y de miseria que nos ha traído la democracia inorgánica, ése se lo traga la democracia inorgánica a

solas y es de caballeros pechar con las responsabilidades propias. Como los demócratas son caballeros,

que se hagan responsables de las huelgas, del paro y de la alpargata y que no simulen que les han

empujado en el orea de castigo.

Alfonso PASO

 

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