Un poco tarde, amigos     
 
 El Alcázar.    11/10/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Instantánea

UN POCO TARDE,AMIGOS

Un poco tarde para venir descubriendo ahora que los pistoleros de la ETA constituyen una

"sangrienta carnada de asesinos", según los califica "Arriba". La carnada de asesinos no ha

surgido de repente, como fruto inesperado de la democracia parlamentaria. Existía antes, y en

el estampido de sus pistolas se apoyaron no pocos impulsos para la demolición del Régimen

de Franco. Contra esa lacra se promulgó, en los últimos tiempos del franquismo, una ley

antiterrorista, cuya eficacia se demostró en seguida. Ley antitérrorista contra la que lucharon

todos los "demócratas" que ahora gimen pidiendo medidas para frenar el terrorismo. El primer

gobierno de la Monarquía se plegó a las peticiones de los "demócratas" y, pareciendo preferir

la aprobación revanchista de las izquierdas y las sonrisas paternales de dirigentes extranjeros a

la seguridad de sus propios ciudadanos y de los miembros de las Fuerzas de Orden Público,

derogó, con precipitación inconcebible, la ley que podía servir para erradicar el terrorismo

contra el que ahora se clama. Justo es señalar, para que cada cual responda de sus propios

actos, que fue Carlos Arias el presidente que derogó la ley, después de haber sido el que la

había implantado unos meses antes, sin que, entre uno y otro acto, hubiera ocurrido más hecho

que la muerte de Franco. Para que luego viniera, como si fuera su testamentario, a pedir el voto

a los madrileños... Dos editoriales dedicó "Arriba", portavoz del Gobierno, al terrorismo el

domingo día 9, cuando aún estaban insepultos los cadáveres del presidente de la Diputación

de Vizcaya y de los dos guardias civiles de su escolta. En uno decía: "Es preciso y urgente que

el peso de las leyes caiga con todo rigor sobre quienes conspiran contra la soberanía popular".

Un poco tarde, señores de "Arriba". Un poco tarde, cuando el Gobierno ha puesto en la calle a

los miembros de la "carnada de asesinos" (la expresión es de ustedes, señores de "Arriba")

que tenía en las cárceles, algunos de los cuales puede, materialmente , haber tomado parte en

el nuevo atentado. Un poco tarde, señores de "Arriba", cuando el Gobierno ha negociado una

ampliación de la amnistía, que comprende a los criminales que asesinaron al presidente de la

Diputación de Guipúzcoa en forma exactamente igual que al de Vizcaya. ¿Por qué piden

ustedes la severidad de la ley contra los que asesinaron a uno si han aplaudido las medidas de

amnistía contra los que asesinaron al otro? ¿Es que su indignación y su celo democráticos se

rigen por un calendario como el período de las mujeres? En otro editorial, escribe "Arriba",

portavoz del Gobierno: "El País Vasco está en guerra. España esta en guerra: la guerra la ha

declarado el terrorismo". De nuevo tarde, señores de "Arriba". La guerra no la ha declarado el

terrorismo el día 9 de octubre de 1977, sino que comenzó mucho antes, cuando con el

asesinato en 1968 del primer guardia civil se inició la lucha armada contra el Estado español. Y

uno de los asesinos del primer muerto de esa guerra, está ya en libertad, concedida por un

Gobierno que, además, puso a su disposición un avión para que viajara al extranjero.

Pero la afirmación de "Arriba" tiene un alcance mucho mayor que el de simple exigencia de

unas medidas penales que, por estar en los Códigos, sólo hacía falta aplicarlas si los Códigos

se cumplieran, en vez de negociarse a cambio de votos. Si España está en guerra, las guerras

hay que ganarlas como en la guerra. En la guerra nadie se anda con pamplinas ni templando

gaitas. Se aplasta al adversario con todas las fuerzas, con todos los medios de que se dispone.

¿Es eso lo que pide "Arriba" cuando afirma que España está en guerra, o no es más que una

fórmula retórica para romper la monotonía de las condenas de asesinatos que se suceden en

cascada? Nosotros creemos que, en efecto, España se encuentra en una guerra terrorista, que

se está perdiendo porque no se combate como una guerra. Porque es una guerra que en vez

de ganarse en el campo de batalla se está perdiendo en la mesa de negociaciones de los

partidos políticos. Porque es una guerra en la que nuestros soldados (civiles, policías, guardias)

están siendo asesinados a mansalva por un enemigo al que se facilita puente aéreo que

garantice su impunidad. Lo que no merece calificativo, o, al menos, nosotros nos negamos a

calificarlos es que el mismo "Arriba" que pide la aplicación enérgica de la ley a los miembros de

la carnada de asesinos que están en guerra con España, termine su editorial pidiendo "con la

misma radical e inconmovible determinación"...¡ que se promulgue la nueva amnistía, en la que

quedan comprendidos todos los asesinos que hayan cometido sus crímenes el día anterior a

cierta fecha. A la fecha en que a la democracia española al parecer le vino el periodo.

11 —OCTUBRE— 1977

 

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