Tarradellas, en Barcelona. 
 "Yo también quiero el Estatuto"  :   
 "Estoy aquí para seguir la lucha de todos los castalanes". 
 El Alcázar.    24/10/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Tarradellas, en Barcelona

"YO TAMBIEN QUIERO EL ESTATUTO"

• "EsToy aquí para seguir la lucha de todos los catalanes"

COMO día de gloría y victoria acaba de calificar un viejo exiliado, elevado a una extraña

presidencia de un Organismo inconstitucional, su entrada en una provincia española,

engalanada con "senyeras"; la bandera nacional, ausente. Si Josep Tarradellas ve glorioso

que, en el siglo de las superpotencias y las uniones supraregionales, una nación soberana,

formada, unida desde lejanos tiempos, se disgregue en conventículos xenófobos, será que.

bajo su corpachón de tortuga en pie, hay mucho odio y mucho personalismo. Donde sí tiene

razón es en calificar de victoriosa la fecha en que el equipo gubernamental regala —a este

anciano, a su séquito y a los no muchos catalanes que tienen vocación de eremitas—, la

victoria conseguida en 1939, y gracias a la que Cataluña, junto a las otras provincias de la

Patria, se vieron libres de la ruina, el desorden y la esclavitud a Rusia. Es la primera vez en la

historia que una victoria se regala a los vencidos, y una república se instala en el territorio de

una Monarquía. Por si fuera poco, ni las páginas de los "contactos" con la Gestapo, ni las

"diadas" mexicanas o francesas, sitúan a los derrotados de entonces, en una limpia posición de

arrepentidos a quienes pueda tenderse una mano. Tarradellas, por si quedara duda, ha dicho,

apenas sujetado el resuello, que: "Ya estoy aquí. Y yo también quiero el Estatuto", sin que en

párrafo alguno de su breve alocución haya tenido para el Rey de España, ni para la bandera de

España, ni para la Patria, el gesto agradecido de quien ve realizado un deseo en tan alta

medida y, a nuestro juicio, con tan arto desprecio del sentimiento nacional. Identificados con la

defensa de la Unidad y la bandera y orgullosos de ello, no podemos menos de sonrojarnos ante

esa fotografía en la que unos mozos, uniformados al hilo de los antiguas ordenanzas del Price,

parecen esperar que Tarradellas descienda de la cama elástica, para retirar la instalación.

Hasta el informador gráfico, más que un foco, es como si manejara un megáfono, en el que

cabe escuchar un "Hola hop", a todos visos trágico, porque dudamos que el "número" termine

sin daño.

 

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