Autor: Muñoz Iglesias, Salvador. 
   Con permiso de la Guardia Civil ¡No!     
 
 El Alcázar.    24/10/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

CON PERMISO DE LA GUARDIA CIVIL ¡NO!

n diario matutino de Madrid 1 I publicaba el pasado sábado, ^•^ 15 de octubre, la noticia de que

«los parlamentarios de UCD y representantes de la Secretaría de Acción Cultural... han

manifestado su interés y apoyo por la despenalización del uso de anticonceptivos. Los

representantes de UCD —continúa el suelto— han examinado con el Ministro (de Sanidad) los

medios más adecuados para la difusión y uso lícito de los anticonceptivos en el contexto de

una planificación familiar y de paternidad responsable— (Las palabras en cursiva van entreco-

milladas en la noticia.)

Se me ocurren varias apostillas.

Primera: ¿Representan los parlamentarios de UCD la opinión de la mayoría de sus electores al

manifestarse en este sentido? Me temo que no. Y entonces voy a tener cada día menos fe en

la tan cacareada representatividad de nuestro sistema democrático a la hora de actuar.

Segunda: ¿Por qué no incluyeron este propósito en la propaganda de su campaña electoral?

Por si los votos ¿no? Me van a obligar a tener cada día , menos fe en otros sí cacareada

sinceridad y transparencia del juego electoral. Se dice una cosa para ganar votos, y luego se

hace otra, una vez obtenidos los escaños en las Cortes.

Tercera: Lo que se proponen los parlamentarios de UCD ya no es simplemente despenalizar lo

que hasta ahora se consideraba legalmente delito, sino amnistiar el presunto delito y convertirlo

en algo tan bueno que se debe promover —y así lo piensan hacer esos padres de la Patria

¡pobre hija!— con «los medios más adecuados para la difusión». ¡Pase que se despenalice el

uso de los anticonceptivos! Pero ¿no será «pasarse» un poco, convertirse en corredores de la

mercancía? ¿Es que les dan comisión? ¿O tienen acciones en los Laboratorios que los

fabrican? ¡Quién tuviera dinero para pagar un detective!

Cuarta: Pero lo que más gracia me ha hecho —¡miento! ¡maldita la gracia que me hace!— es el

tinte moralista que quieren dar a su «interés y apoyo por la despenalización de! uso de

anticonceptivos». Tinte moralizador que arropan con la frase entrecomillada («paternidad

responsable») que, como es sabido, en cierta manera introdujo el Concilio Vaticano II, y

consagró, delimitando su alcance, la Encíclica «Humanae Vitae» de S.S.Pablo VI.

Tanto el Concilio como la mencionada Encíclica condenan abiertamente los anticonceptivos en

cuanto se propongan «hacer imposible la procreación». Explicando el alcance de la

«responsabilidad humana y cristiana» de los esposos, dice el Concilio: «Tengan en cuenta que

no pueden proceder a su arbitrio, sino que siempre deben regirse por la conciencia, que han de

ajustar a la Ley Divina misma, dóciles al Magisterio de la Iglesia que interpreta auténticamente

aquella a la luz del Evangelio» (GAUDIUM ET SPES,n.°50).Yeneln.°51añade: «No es lícito a

los hijos de la Iglesia, en materia de regulación de la natalidad, ir por caminos que el

Magisterio, al explicar la Ley Divina, reprueba.» Y Pablo VI escribe en la « Humanae Vitae» (n.°

10): «En la misión de transmitir la vida, los cónyuges no quedan libres para proceder

arbitrariamente, como si ellos pudieran determinar de manera completamente autónoma los

caminos lícitos a seguir; sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de

Dios, que la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos manifiesta, y la constante

enseñanza de la Iglesia declara.» Así, pues, señores parlamentarios, no invoquen la

«paternidad responsable» para justificar el «uso lícito de los anticonceptivos ».

Y ello por tres razones:

—Porque moralmente la «paternidad responsable» no hace lícito ese uso.

—Porque no es función de ustedes decirnos lo que es moralmente lícito, ¿No quedamos en

que «al César lo que es del César, y a Dios k> que es de Dios»? Pues, quietos en su sitio. ¿No

dicen que es cosa mala justificar actuaciones políticas con la cobertura de motivos religiosos?

—Y porque no deben ustedes pretender que lo que es inmoral para la Iglesia se lleve a cabo

con sus bendiciones y con su apoyo.

Los católicos conocen —sin que ustedes se lo enseñen y promuevan— cómo impedir la

procreación con anticonceptivos. Muchos harán uso de ellos amparándose en la impunidad

legal que ustedes propugnan. Pero saben muy bien que —diga quien diga lo contrario— para

los hijos de la Iglesia ese uso es inmoral. Y no pretenden cubrirse con su aprobación. Saben

que eso sería como el que pretendiera hacer una revolución con permiso de la Guardia Civil. Y

eso les parece demasiado. Hágase enhorabuena la revolución, si se tiene la sartén por el

mango para hacerla. Pero... ¡no con permiso de la Guardia Civil!

Salvador MUÑOZ IGLESIAS

 

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