Autor: Tudela, Pedro de. 
   Comentario sobre el Pacto económico de la Moncloa     
 
 El Alcázar.    15/10/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

COMENTARIO SOBRE EL PACTO ECONÓMICO DE LA MONCLOA

ES indudable que la grave situación económica que sufre España, junto al claro riesgo que

para la pretendida evolución pacífica hacia la democracia representa esta aguda crisis, han

conseguido el difícil consenso de todos los grupos políticos de más peso en el actual panorama

político español, gracias a la acreditada capacidad profesional de los actuales dirigentes de

nuestra política económica. Precisamente por la importancia del acuerdo, estamos obligados a

examinarlo con el máximo cuidado; dadas las perturbadoras consecuencias que podría tener

su fracaso. La premisa que pretende condicionar el programa es que el índice general de

precios de los productos de consumo, no se eleve en más de un 22% durante 1978.

El factor más decisivo para lograrlo es que el crecimiento de la masa salarial en cada empresa

no exceda en el próximo año del 20 por ciento y que computados los aumentos por antigüedad

y ascensos se llegue a un incremento total del 22%. Se pretende también una limitación

ejemplar de los gastos consuntivos del Estado y de la Seguridad Social, pero no se cuantifica

su porcentaje de incremento. Por último se pretende una moderación paulatina de los ritmos de

aumento de la masa monetaria, con liberación progresiva del sistema financiero, en lo que

afecta al sector privado. Nos interesa contemplar las consecuencias del acuerdo en cuanto a

las posibilidades de subsistencia o continuidad de las empresas que están hoy gravemente

amenazadas, por una crisis que se refleja en el creciente porcentaje de las que- están dejando

de pagar la Seguridad Social, así como por el elevado número de las que quiebran o

suspenden pagos que, como consecuencia, aumentan los trabajadores en paro e incrementa

los acogidos al seguro de desempleo. Podría pensarse que a consecuencia de las medidas

acordadas se originará una clara mejoría de los balances, partiendo del supuesto de que los

aumentos que se obtuvieran en la productividad del trabajo, podrían compensar la presión

fiscal que pudiera exceder de dicho 22 por ciento. Sin embargo, esa no será la realidad, ya que

la liberalización del tipo de interés que tienen que pagar las empresas está determinando una

elevación del coste del crédito, que no será inferior al 50% de lo que abonaron en 1976, y si

tenemos en cuenta que el conjunto de los créditos que utilizan las empresas, representa en

total más del 30 del activo de las mismas, es indudable que el incremento del coste de los

créditos supondrá, refiriéndolo al conjunto del patrimonio empresarial una elevación superior al

15% de lo que costó en dicho año a las empresas. Teniendo en cuenta que la mejora de la

productividad del trabajo, aún en las circunstancias más favorables, es muy posible que no

exceda en 1978 del 4%, es indudable que con ese avance en la productividad del trabajo las

empresas no podrán compensar el mayor gasto que les originarán los préstamos de capital.

Agrava este hecho la distinta participación de capital propio y créditos ajenos en la financiación

de las empresas de cada sector ya que hay algunas, en especial las que se dedican a

actividades comerciales, donde los créditos que manejan, triplican su propio patrimonio y en

estos casos, si el beneficio que estaban obteniendo para su capital, era igual p inferior al coste

del crédito, será inevitable que cierren el ejercicio con pérdidas y se produzca una riada de

liquidación de empresas o suspensiones de pago, en las ramas de la economía en que las

empresas manejen elevadas proporciones de capital ajeno. Otro factor negativo en relación con

el futuro de las empresas es que el Pacto de la Moncloa, se refiere al alza de la masa salarial

de las empresas, pero no concreta ese aumento del 22% de los salarios como nuevo precio de

la hora de trabajo, por lo que los costes de ésta pueden incrementarse en mayor proporción si

como es probable se reduce el tiempo de trabajo semanal o se aumentan los días de

vacaciones y sólo este hecho puede compensar con exceso el posible incremento de

productividad logrado por hora de trabajo, ya que se trabajarían menos horas al año.

Analicemos ahora las consecuencias para las empresas que actúan en diferentes sectores, los

efectos del tope de subida que se pretende poner a los precios, de un veintidós por ciento para

los artículos de consumo, y ello sin perjuicio como dice la nota oficial, de contener el alza de los

precios de los productos más importantes. Aunque pueda parecer razonable que una elevación

del 22% del coste de los salarios quede suficientemente compensada para la mayoría de las

empresas, con una subida de igual proporción en los precios de venta al consumidor de sus

productos, este planteamiento requiere un mínimo de puntualizaciones. El porcentaje que

representan los salarios en el escandallo de coste de cada producto es diferente; así por

ejemplo, en el aceite de oliva en circunstancias normales el valor de los salarios representa

aproximadamente y como media el 75% del precio de coste, si bien hoy los salarios superan en

muchas explotaciones el valor del producto obtenido; sin embargo en el aceite de soja, el coste

cíe los salarios no rebasa del 16% del valor del producto, por ello un idéntico porcentaje de

aumento de los salarios tiene que originar distinta repercusión en los precios de cada uno de

estos productos. Por idéntica razón la repercusión de los salarios en los precios de la energía

eléctrica tiene que ser mucho menor por ejemplo, que la influencia del mismo porcentaje en la

subida de salarios del Metro de Madrid. Las más graves consecuencias se van a originar para

el sector agrícola, porque el acuerdo de la Moncloa va a excitar dos posiciones difícilmente

comprensibles para el ciudadano medio, la continua y justificada protesta de los agricultores

por los precios que perciben por la venta de sus productos, y las reiteradas manifestaciones de

los consumidores denunciando la elevación del coste de la vida. Estas discrepantes posiciones

se deben a la escasa productividad con que se realiza el transporte y la comercialización de

mercancías en la ciudad, hecho que se agudiza a medida que aumenta la población de las

capitales. Así, por ejemplo, un Kg. de patatas los pagaba el consumidor de Madrid en 1940, al

doble de como lo cobraba el agricultor, hoy el Kg. de patatas se cotiza al público en Madrid de

3,5 a 4 veces más caras que el precio que percibe el agricultor; como consecuencia, si se

pretende que las patatas suban sólo el 20% (aunque los precios siempre estarán afectados por

el variable volumen de la cosecha) la mejora de precios que llegaría al agricultor oscilarla entre

un 5 y un 5,7 por ciento, a pesar de lo cual el agricultor tendrá que elevar también sus salarios

en un 22 por ciento. Más grave aún es el caso de los productos que se tienen que transformar.

A pesar de que el precio del Kg. de pan familiar era en el año 1940 igual al precio del Kg. de

trigo multiplicado por 1,24, ahora el precio del Kg. de pan es aproximadamente el resultado de

multiplicar el valor de igual cantidad de trigo por 3,5;en consecuencia si se pretendiera subir el

precio del pan en un 22 por ciento, el precio de) trigo no podría subir más de un 6,7% y como el

incremento de la productividad del trabajo en este cultivo no permite compensar la diferencia

entre la subida de los salarios y la de los precios, esa es la razón de la actual ruina del campo,

que los precios de sus productos van muy retrasados en relación con la subida del coste de la

vida. El Pacto de la Moncloa y el sólo hecho de sentarse alrededor de una mesa

representantes de todos los partidos políticos, tiene un mérito que todos hemos de reconocer,

pero la meticulosa y exacta aplicación de unos acuerdos de carácter tan general, exigiría re-

construir los órganos de entendimiento entre trabajadores y empresarios que operan en cada

una de las ramas de la economía.

Pedro DE TUDELA

15 —OCTUBRE — 1977

 

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