Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   A título informativo     
 
 El Alcázar.    17/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

A TITULO INFORMATIVO

«No hay día sin rumor».— ¿Sabían ustedes que hay ex directores del diario «Arriba» que siguen

cobrando mensualmente un sueldo del Estado? Hay excepciones, como la de Jaime de Campmany, que en

su día fue indemnizado. Pero hay otros casos realmente paradójicos. Por ejemplo, el del actual timonel de

«El Alcázar», Antonio Izquierdo. Por un lado le pagan por atacar al Gobierno desde el vespertino

bunquerista, y por el otro cobra del Gobierno por ser «ex» del citado rotativo ex movimientista. Estas

nóminas fantasmas son uno de los caballos de batalla de la llamada «Comisión de los Doce» en la que

están representadas las centrales sindicales». («Mundo Diario», 13 de noviembre, 1977.)

* * *

Si todas las informaciones de «Mundo Diario» son tan exactas como la que acabo de transcribir, o

«Mundo Diario» está redactado por tonto de capirote o por agitadores a sueldo. En rigor, la explicación

han de darla ellos. Pero me resisto a suponer que una información compuesta con alarde tipográfico,

recuadrada y que ocupa un lugar predilecto del periódico ü«b» »M, Quané1» manca, confirmada er todos

sus extremos para no patinar. Cuanto se dice en esa noticia es falso: he pertenecido a Prensa y Radio del

Movimiento (diario «Arriba») desde 1957 a 1977. La Dirección de «Arriba» la ostenta entre enero de

1974 y febrero de 1975. Cesé en ella por ser fiel a la verdad y no retorcer mi conciencia. El tiempo me ha

dado la razón. Fui destituido por orden del presidente Arias y trasladado a los Servicios Centrales de

Prensa del Movimiento. Entre el 13 de febrero de 1975 y el 7 de julio de 1977 realicé cuantos trabajos se

me encomendaron. Los delegados nacionales, Emilio Romero y Manuel Blanco Tobío son testigos de

excepción de estos extremos. El día 7 de julio de 1977 acepté, libremente, la dirección de «El Alcázar».

Desde ese día causé baja, sin cobrar indemnización, como hizo, al parecer, el señor Campmany, y sin

acogerme al derecho que me asistía de excedencia, permiso sin sueldo o cualquier otra fórmula. Firmé el

finiquito en los términos que dispuso la Empresa sin que, por mi parte, pusiera la menor objeción.

De dos cosas puede estar seguro «Mundo Diario»: una, de que jamás suscribiré con mi firma ni una

falsedad, ni una felonía como ellos hacen con frecuencia; otra, que jamás percibí una sola moneda que no

fuera el resultado de la contraprestación de mi trabajo. Si tan interesados están en conocer mis actividades

no tienen más que requerir mi expediente personal. Si en MD hubiese algún periodista, hasta es probable

que sintiera rubor al comprobar que en las columnas de su diario se vierten calumnias contra

profesionales honorables que podrán discrepar o no de la línea de pensamiento de «MD», pero que jamás

han recurrido a la insidia o al falso testimonio para defender sus tesis y sus ideas. La precariedad de

equipaje intelectual, la falta de talento dialéctico, la escasez de ingenio y la rigurosa ausencia de

deontología profesional no justifican los ataques montados desde la miseria. Soy amigo de la polémica y

del contraste de pareceres, y lamento mucho que el ínfimo nivel en que se mueve «MD» no me permita ni

siquiera concederle el honor de discutir.

Antonio IZQUIERDO

 

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