Autor: Ramírez, Eulogio. 
   El eurocomunismo es marxista     
 
 El Alcázar.    19/11/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Opinión

EL EUROCOMUNISMO ES MARXISTA

Gracias a los buenos oficios de la Embajada de Italia en Madrid, yo he podido leer íntegras, tanto la

famosa misiva de monseñor Bettazzi a Berlinguer, como b más extensa epístola en que el secretario

general del Partido Comunista italiano responde al obispo de Ivrea. A vueltas de muchos circunloquios y

palabras tranquilizantes, uno encuentra que Berlinguer pretende que nos traguemos el siguiente sofisma:

El comunismo italiano obra como marxista, pero no es marxiste. Y, como no es marxista. resulta

perfectamente compatible con el catolicismo. El lector atento a no dejarse embrollar, razona de esta guisa:

El eurocomunismo obra como marxista. luego es marxista, porque «el obrar sigue al ser». Y si el

eurocomunismo es marxista, porque obra como marxista, es incompatible con la fe y con la moral

católicas. Luego no se puede ser verdadero católico y verdadero marxista. O, dicho de otro modo, aquél

que sea realmente marxista no es realmente católico; como aquél que sea verdadero católico, en modo

alguno puede ser ni coadyuvar con el marxismo. El católico deja de ser católico en tanto en cuanto se

empeñe en los fines marxistes. Que no ae puede hacer marxismo —una organización atea de la

comunidad humana— por móviles cristianos. Ahora veamos las palabras exactas de Berlinguer, uno de

los máximos corifeos o pontífices del eurocomunismo, del cual Santiago Carrillo no es más que un

remedo hábil, guisado para gustos españoles: «¿Es quizá exacto decir, usando Un palabras de usted

(monseñor Bettazzi), que el Partido Comunista italiano como tal, esto es en cuanto partido, organización

política, profesa explícitamente la ideología marxista, como filosofía materialista atea? Justamente por las

aclaraciones dadas anteriormente, responderé que no.» «Y al decir no, no trato, sin embargo, de afirmar

que la elaboración política de nuestro partido —es decir, la búsqueda, la singularización y el

establecimiento día tras día. históricamente, de los objetivos a elegir y de las fuerzas a mover

para transformar progresivamente la sociedad— haya venido y venga todavía formándose de modo

meramente empírico, pragmático, sin ninguna vinculación a los principios, sin un análisis científico de la

sociedad y del desarrollo histórico desprovisto de un aliento ideal. En realidad, dicho análisis y dicha

elaboración, lo mismo que la conducta política efectiva que se ha tejido con ellos con los rasgos que

caracterizan la vida y la lucha de los comunistas italianos, no hubieran podido consumarse al margen de

aquella gran y viva lección (que no es ni puede ser un ´credo ideológico´), transmitida a ellos por los

maestros del pensamiento político revolucionario, por los fundadores del movimiento comunista, los

descubrimientos e invenciones de los cuales constituyen un patrimonio decisivo de los cuales han sacado

y sacan provecho, no sólo nuestro partido, sino el movimiento obrero y revolucionario de todo el mundo.»

Si Berlinguer reconoce que el eurocomunismo que él propugna no es puro empirismo, sino que está

vinculado a la inspiración, a los hallazgos y a los análisis de los fundadores del movimiento comunista y

no reconoce otras inspiraciones ideológicas que las comunistas, hay que decir que el eurocomunismo es

un marxismo vergonzante o camuflado, puesto que dice no profesar «la ideología marxista», pero la

profesa, porque la practica. Es posible que, movido por el afán proselitista o con ánimo de no perder los

afiliados y votos católicos, el eurocomunismo reniegue de la ideología marxista. faltando al principio

lógico y ontológico de contradicción. Pero es claro que para el hombre común o se es o no se es marxista,

no cabe término medio. Pero si uno confiesa que no tiene otros maestros ni otra inspiración que los

marxistes, el hombre común en el que funciona el principio de contradicción ha de afirmar que el

eurocomunismo es realmente marxista. Y que del eurocomunismo ha de esperarse, no otros frutos ni otros

comportamientos que los tipificados por los «maestros y fundadores» del movimiento comunista: Marx,

Engels, Lenin, Stalin, Mao, Hodcha, Gottwald, Kadar, Gomulka, etcétera.

Eulogio RAMÍREZ

 

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