Meditación en el día del fusilamiento de José Antonio     
 
 El Alcázar.    19/11/1977.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

MEDITACIÓN EN EL DÍA DEL FUSILAMIENTO DE JOSEANTONIO

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Antonio. £**, ,o*«•.¿J1 ímimo «*« «toaren» «COMK»?^ Jose Antonio 991» esencia ¿tí petu» (o

9v»j>e*ajwdb * buscar e/ fttw«M msp*sa ascuriatK/dlr fe cri»* oWAfcii parteemos. Stf vÑfa

paneesculpido una biografia arrooma» «n J* flu« w fe ¿iMMrt» «arana. Podemos dírícir j Antonio tas

paíabras de ftdom « Diálogos platónicos: .¿a «/M dfl . hom^ni como Sócratesf j AWT« dh«c«» tin»

mezci» uttraña de ^^ c*r-. El hermoso final deticTtadanit, 9*, pmsm */ «Wlrim jctua/ >fe swuA por /t>

/Mrtwco nos //«MI « pensar ^ frvgiMiC» faant» en *l mistefio dtqm tr&tMftdo vida de su muerte.

fn rfta* como Ao^, en /o* qu« U m negfíi dmt fmcuorda de lo ¿7wn«>/ú¿ g«i«nu af afaru. volvemos *

sanúr/o cam«nlv, con cntusias/no, pa^o i m»nte dar». f>Ofqu« coma é! n« dq comófí tíenm cus faxonas

que I» at «nc«eodb; pan» también fa inteligtM ne su mmrtefa de amar, como acoso n fl corazón». Ai/,

podemos decJrqot su sepulcro no se ha puesto Ja úJtíi oV». Yon ¡ropa/de gesitas jovenesf tfea seguir «/

camino jtof ét abierto nofidad nos ob/iga a meditar o» antuca, rechazando posíciones

tacan ¿cómo explicaren un instante uapni ambicioso? L* más grmv* tfe tas tentacionesyi asedian sofá la

tía contemplar&m¡n betesadosa/pasado. YaeJHom4aQií advierte en sus primeras pigintsá pmfigeo que

asatta de continuo itktí conifírtiámtoto mn estéril estatua é |fa/Wrs« de espaJda? ai futuro foni Aacú atrás,

fWffiéndose «o /utóbs c na soo/e /o «>/e put/o s«r y n o fuá; reo en aíejempio ¿«tantos camarydasm, fon

ía alegría «fl ¿a boca aoofmotfn tas i>ataJ>ñ* que levantaron «I espiritu pondría un tfu/c* ypt/nicíoso

sueño. Cas/ de¿^ramos m«tfJ> /w */ /nú seM» e/pa/Ágrocontrario. ¿a cruz deí eiof moneda, tad*

perdemos en (sed la política actuaf. Una dase gobernar tuáda entnt la miseria y la ineptitüd, do-poaef Ir

mano sotn Cristo ntñl Una nación en tranc» de ruptura, A moral y material, parecen darnos f*9 ¡as pttabw

para abominar desfk anéate de/entorno. £J gravísimo pelígro de esas ttetta radica en que tampoco podónos

wi otos recfiwrtes desde ía rao. El mundo cambia «n sus forous fa fo tfue es más importante. mu¿*áe-

otlidad. pero ta asencta de tas itkat nece, ¿Quién se atrevería i cúiocttt museo muerto a/ pensamiento gñf9

ro. ¿no sería igualmente insensato w BasptontartQ, sin más. » este tiempo. E teólogo* se atreven a decir

que es explicar palabra de Díos de otra » atusándola a la mentalidad impeTal vas sea una idea recusable,

exnde u,>n terrible perdida de fe. Pero si orden divino se abren esas perspecticerrarlas en materia

contingente y tíe como la política será obcecación e¡n,>jpio José Antonio /ios lo dice: «¡os que si una

generación se debe órala política no lo puede hacer con \rtorio de media docena de frases con ,ehan

caminado otras generaciones.» ¡aue sea válida, en el tiempo por veM interpretación joseantoniana de la

Lrf tendrá que ser aceptada por la tmrf´ 5/ resulta pueril partir de cero. L´10 será la pretensión de intentar

el reloj de ¡a historia. Los que hemos ´ostras¡Jjuventud, estamos casi inevitablemente esclavizados por la

nostalgia vivido, que nos incapacita para retar con los ojos de hoy las ideas adas por José Antonio.

Ysenosdebe ,ar a quiénes le conocimos que la ón da su recuerdo nos nuble tarazón, n hecho sumido en el

misterio que t cómo José Antonio conmovía y acia s cuantos le escuchaban. El Jurado intervino en el

proceso de Alicante, i entre ¡¡¡Hites que lo consideraban un enemigo a quien se debía eliminar, tres horas

en tomar una decisión. ocurrió en la conciencia de aquellos res para que en el ambiente sangríento

noviembre de 1936 sugiera esa duda? •Mea de la empequeñecida labor de no es necesario hacer/a, por

cuanto tica debe asentarse en la realidad coi. Buscar la adecuada formulación os problemas que nos

circundan es do, pera ios hombres necesitamos > más- Cuando José Antonio señaló ¡abantos en la

frontera de un mundo Mos radicales, temía más el naufragio valotes espirituales que la ruina taterial.

Ahora el mundo religioso y el lo que & nosotros importa, está con-toen urt nido de vacilantes, generador

sertores. Existen oasis alentadores, listo en panorámica, el espectáculo es ídor. Y trasplantado a la

política, mes han convertido a Cristo en anzuelo líescar r.umparsas en partidos ridiculizados sumiendo la

espiritualidad nacional veinte siglos en un deprimente y tocaliíijot) ile intereses mezquinos.

\emos. t>cr tanto, que alcanzar las ri-tde t/ii nuevo espíritu. Abriendo los I del aliña a todas las

sensaciones. lientas de >¡ue no es posible una obra I/Va ilunionada si no somos capaces ¿jarnos en el

tiempo que nos toca vivir, tratqiie debemos alcanzar nos situará variamente paro que el espíritu se fertá en

la mayor riqueza, y la espe-tidea/Uctda nos haga superar la crisis leva a la ¡uventudala desilusión.

Bropoi/f o puede naufragar si lo conduce hacia una trascendencia incomprenIQu/enei pretendan ver en

José Antonio Cristo político, se equivocan y lele/7, Pero, en parecida medida debeJechaiai que sus

enunciados se reduzca sguít dormida, a entretenimiento inmualríe una minoría de elegidos. De ahí

wpbamos vivificarlo con el torrente imiso lie 6 us- hechos, porque en ellos ra prueba de la verdad de sus

razones. mar un partida político más, alicorto de I con apetencias electorales, sin am-tf) regeneradora,

serviría solamente fontrtbtiir a ¡a iniciada quiebra históri-lestestír Humado España. Supondría la fdac/ón

de su prometedor futuro. En i, seria él enterramiento definitivo de mAntonio

David JATO

 

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