El modelo homologable. 
 Italia en Llamas     
 
 El Alcázar.    03/12/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El modelo homologable

ITALIA EN LLAMAS

La aspiración de los políticos de verdad, no de los aprendices de brujo ni de los acaparadores

de prebendas, ha sido siempre el presentar una originalidad consustancial con las carac-

terísticas correspondientes de sus compatriotas; ofrecer un puñado de ideas frescas, lozanas,

vírgenes con las que remodelar las tradiciones y mirar a un futuro siempre nuevo y cambiante.

Desgraciadamente, en España los políticos que nos han tocado en suerte después de unos

años en los que hubo un serio intento de ser nuevos en la vieja civilización europea y

occidental, estaban carentes de ideas. Ni nuevas ni viejas. Ninguna. Por ello tenían que ir

forzosamente a remolque de quien fuera. La vuelta de horizonte de cualquier español, a la hora

de que alguien hablara de la necesidad (?) de cambiar, podía encontrar algunos puntos de

aspiración. Dudamos que muchos de esos puntos fueran viables en España, por que diga lo

que diga la ortodoxia marxista con sus peregrinas ideas de la genética, hechas por el miserable

de Lisenko. cada pueblo tiene sus características propias. Y justamente los españoles hemos

sido siempre un tanto acusadamente conspicuos en todo lo que llevamos de Historia. Que es

algo. Pues bien, esos mismos políticos que dijeron que no éramos diferentes, arbitrando

pedestres argumentos marxistes —quizá lo de pedestres sobre— pero que ahora, en fragante

contradicción dialéctica dicen que si bien los españoles no nos diferenciamos en nada de

nadie, resulta que los catalanes son absolutamente diferentes a sus vecinos, y que los gallegos

son totalmente distintos a sus colaterales, y que los andaluces no tienen nada que ver con sus

adyacentes..., esos mismos políticos, repetimos, encontraron la panacea en el país más

decaído y decadente de Europa, más en crisis moral y económica, más agitado e inestable:

¡Italia!

Y ahí fueron los suspiros democráticos de la llamada homologación. Italia con fuerte influencia

marxista, Italia con terrorismo, Italia con huelgas, Italia con paro, Italia con divorcio y aborto,

Italia con democracia, Italia... Italia... Italia... Y España fue homologando aquí y allá hasta tener

un modelo fiel de la vecina península mediterránea. Pero, de pronto, ayer mismo, Italia se

despereza de su mundo feliz y homologable. Las «brigadas rojas» por un lado, «las fuerzas

obreras armadas» por otro, siembran el terror pánico con incendios, destrucciones a mansalva

y explosiones en ciudades de toda la «bota» itálica. La consecuencia que queda al descubierto

es de una claridad meridiana. Nuestros políticos también se equivocaron en esto. Porque

resulta que eso de las turbas y el frente popular incendiando ciudades ya se hizo aquí a

mediados de los años treinta. Con lo cual resulta, o puede resultar, que es Italia la que se esta

homologando con España, aunque con un retraso de varios lustros.

 

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