Autor: Campanal, G.. 
   Idiomas extranjeros     
 
 El Alcázar.    03/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

IDIOMAS EXTRANJEROS

ESTOY seguro de que los catalanes no son separatistas; no digo que la mayoría sea furiosamente

española, pero aman a España, se saben españoles y quieren serlo. Hay separatistas, sí, muy pocos. Y

cuando funcione de verdad la autonomía — o lo que se les entregue— habrá menos. Por eso, me asombra

la facilidad con que la mayoría catalana española se somete a cuatro paletos de la independencia, les

halaga, les finge devoción, les lametea su complejo de tartarines. Este sobrecito de azúcar fabricado en

España lo pagan y lo sirven hombres de España, catalanes de España. Véase qué bonito: SUCRE en el

anverso, bajo el escudo de la región con instancias de nación. Al otro lado, los idiomas extranjeros. En

primer lugar—demos las gracias— el español azúcar, qué detalle fino, seguido de alemán el italiano y el

inglés. Se ahorran el francés, mira qué suerte, sucre. Me parece bien que las regiones amen su lengua, e

incluso que la usen para algo tan superfluo como poner «azúcar» en un sobrecito que sirven con el café.

Pero podrían. Junto a la palabra cata/ana, poner la española: sucre-azúcar. Y dejar el reverso para los

idiomas extranjeros. O, lo más correcto, ¡caramba, parece mentira no caer en el detalle!: un respeto para

las demás naciones ibéricas. En el reverso debería figurar con la castellana, la traducción al galego,

aleuskera, al bable y al andaluz: asuquiqui, creo. ÁUOlas gracioso es ou.ft ,fnfifi¿£ifí/´F gratuitamente

ofensivo lleva un pie: «A.E.S.A.», que debe significar:!Azucarera Espanyola, S.A" Al lado, con letra

pequeñita, se lee por imperativo legal: «Azúcar. Neto 100 grs.» Pero fuera del recuadro, que se vea bien

claro que no tiene nada que ver.

G. CAMPANAL

 

< Volver