Lección de retórica     
 
 El Alcázar.    03/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Instantánea

LECCIÓN DE RETORICA

CUANDO la expresión «Con Franco vivíamos mejor» deja de ser un sentimiento íntimo, ampliamente

compartido, para convertirse en clamor popular que expresa el descontento con esas palabras o con otras

equivalentes, sale Eduardo Alvarez Puga a la palestra de «Pueblo» y dice que no, que es un endeble

argumento esgrimir la estadística de obras y realizaciones logradas por la «pasada dictadura», ya que, en

cualquier caso, «la democracia no necesita demostrar su eficacia —entendida como niveles de

productividad, incremento de exportaciones, ingresos por turismo...— para defenderse de sus enemigos».

Para defenderse de sus víctimas, hubiera sido más oportuno decir, pues, que el millón de parados que hoy

cuenta España no son «enemigos» de esa democracia, que tantas promesas les hizo por televisión a 1a

hora de sacarles el voto, sino las víctimas del desprecio olímpico que por la eficacia, las obras, la

productividad, las exportaciones, el turismo, el trabajo y el pan nuestro de cada día demuestra nueva

democracia que ha llegado para librarnos del bienestar de la «pasada dictadura». Al igual que el

marxismo acusó a la religión de convertirse en opio del pueblo, por pretender que los trabajadores

aguantaran la explotación que padecían, a cambio de la promesa de una vida celestial, los levitas de la

nueva democracia nos quieren drogar a los españoles, asegurándonos que no importa que cada día

vivamos peor (si es que se puede llamar vivir a la forma en que muchos lo hacen) mientras gocemos de

una democracia partidista, dirigida por unos señores que pactan en privado y por un Parlamento que dice

sí a todo lo que le echan. La argumentación es ingeniosa, pero reconocerá Alvarez Puga que con ella no

se come. Sin embargo, está tan convencido de (as virtudes del sistema político que disfruta (que disfruta

él, según parece, porque los demás estamos más bien soportándolo) que asegura que la democracia (la de

la Moncloa, suponemos) «es el único sistema político que por encima de las proclamaciones retóricas

tiene al hombre como eje y centro de su actuación», lo que no es floja proclamación retórica, mientras no

vaya acompañada de realizaciones que la hagan operativa. A continuación, Alvarez Puga, en su

antirretórica defensa de la democracia, aporta unos argumentos que, numerados y resumidos, son los

siguientes:

1. La ventaja de la democracia no se calibra sólo por su eficacia, sino por la medida en que está al

servicio de la realización del hombre. Lo dice Peter Rachbrach.

2. Otro factor positivo es la participación activa en la política. Lo dice J.S.Mill.

3. Incluso para la actividad laboral es imprescindible una organización democrática. Lo dice Erich

Fromm.

4. Por último, «las ventajas de la fecundidad creadora de la democracia sobre el bloque de las facultades

del hombre por las dictaduras son evidentes» . Lo dice Alvarez Puga de su propia cosecha, que como se

ve, no es manca.Lo malo de tan docta argumentación es que deja intacta una realidad: con Franco

vivíamos mejor. Lo demás es retórica.

 

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