Navarra hace honor a la Laureada. 
 Vísperas revolucionarias     
 
 El Alcázar.    05/12/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Navarra hace honor a la Laureada

VÍSPERAS REVOLUCIONARIAS

Bajo el signo rojo, España se destruye en «nacionalidades» y tribus.

ESPAÑA no fue ayer una fiesta. De Norte a Sur una situación prerrevolucionaria, hábilmente

preparada por los movimientos marxistas, hizo eclosión, so la capa de sentimientos

autonómicos, que nada tienen que ver con ef legítimo deseo de que en España desaparezca el

centralismo. Empujada la gente por el aparente amor al terruño, un inhóspito aldeanismo fue

exaltado hasta la excitación antipatriótica que paseó banderas olvidadas o recién nacidas con

sentidode oposición a la nacional. Acosada la Fuerza Pública y los ciudadanos que alzaron

alguna bandera rojigualda o la sacaron para engalanar su balcón, hubo aquélla de intervenir en

varias ciudades, llegándose, en Málaga, al trágico resultado de un muerto y varios heridos,

veinte de ellos policías. Cuando la intervención se produjo como consecuencia del asalto a la

Diputación Provincial, de la que quiso arriarse la enseña patria, el PC ha calumniado a los

defensores de la bandera, que seguían con exposición de sus vidas la consigna del Rey Juan

Carlos, recordada hace escasas fechas a los miembros del Ejército. En Huelva. la horda

marxista ha forzado el Gobierno Civil, pretendiendo también colocar allí la bandera andaluza y

la republicana, arriando la española. Un sargento y un cabo han resultado lesionados y se han

causado daños a comercios y establecimientos de todo tipo, mientras se formaban barricadas

por los revoltosos. Como contraste, el gobernador civil, en la misma línea del Gobierno de UCD

que consiente, cuando no alienta, este tipo de barbaridades, ha dicho: «La manifestación ha

sido en su desarrollo un ejemplo.» También en Granada la bandera republicana ha ondeado y

los policías atacados, resultando cuatro de ellos heridos. En Galicia, las manifestaciones han

tenido semejante signo de escarnio a la enseña nacional, llegando a silbar o agredir a los que,

sin renunciar a sus particulares geografías, aman la unidad de su Patria. Sin embargo, estas

gallardas actitudes han sido aisladas, con excepción de Navarra. Ahí los marxistas no han

pasado de acuchillar por la espalda, en su impotencia para dominar a los miles de personas

que han salido a la calle, para protestar contra su pretendida anexión a Euskadi. Uno de los

apuñalados está grave. Bien significativo es que las intervenciones orales hayan sido asumidas

casi, en su totalidad, por socialistas y comunistas. En sus palabras, la demagogia ha llegado al

histrionismo, como en et caso de García Duarte, del PSOE, que ha prometido, en Antequera,

luchar porque esa ciudad sea la capital de la Andalucía autónoma. En Cuenca, donde ha

habido mitin del PSOE, Zapatero y sus correligionarios han llegado a tratar de «los municipios

enfocados como puntos donde se inicia la lucha de clases». Y no falta razón para ese enfoque

a quienes están fomentando esa lucha con un revanchismo que nos lleva al caos, día a día.

Aún hay que referirse a Barcelona: los andaluces, allí residentes, han reivindicado también la

autonomía, con su bandera del Betis por delante. Tarradellas les ha prometido apoyo. Lo que

no queda claro es si se trata de formar una Generalitat hética dentro del territorio catalán, que

al fin y al cabo en su derecho se estaría. Mientras sólo Navarra se ha manifestado fiel a su

tradicional sentido patriótico y español, y otras provincias daban un triste espectáculo, el

ministro Clavero, que nadie sabe por dónde alumbró su facha a la Administración, fomenta la

disgregación, con tal celeridad y torpeza, que parece un «augusto» haciendo de funambulista.

Lo malo es que, en el mismo circo, el marxismo hace de mago dispuesto a escamotearnos

España.

 

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