Autor: García Serrano, Rafael. 
   Navarra es así     
 
 El Alcázar.    05/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NAVARRA ES ASI

SÁBADO, 3 DE DICIEMBRE. El vil asesinato del comandante Imaz ha sido como una pedrada en medio

de la infame vida nacional, como un toque de rebato, como una de las últimas oportunidades —acaso la

última— para un giro copernicano, que suelen decir los cursis para impresionar a su público, que le pasa

lo que a mí, que no sabe exactamente qué cosa sea eso del giro copernicano, ni con qué se come; en fin,

que el crimen etarra en Pamplona puede servir para enderezar el mal camino y coger por el atajo, si

preciso fuera, y sal ir de una vez al camino real. En toda España, de una u otra manera, se honra la

memoria militar del comandante Imaz, se ruega por su alma y se pide ya no solamente justicia, sino

incluso venganza. Malo es el signo, pero ocultarlo equivaldría a definirse como un asténico moral del

calibre del tercer Gobierno de Su Majestad, cuyo jefe, don Adolfo Potemkin Suárez, muestra al país

fantasmagorías políticas que confunde con realidades, diferenciándose en eso del viejo Potemkin que

mostraba a su emperatriz ciudades lejanas que él sabía perfectamente que eran decorados. Don Adolfo

Potemkin Suárez cree en sus propias fantasías mientras que el príncipe Potemkin se

iÍOUÍ9h& A ABttMfifitUUfiBk *^e ´as suyas. No es extraño que en Navarra el sacrificio del

comandante Imaz haya sido entendido de manera particularmente clara, como se trasluce en la actitud de

su Diputación Foral y de la mayoría de su pueblo a partir de la noche del asesinato. Incluso las alzas y

bajas en el «animus operandi» de los diputados de UCD navarros, a través de sus declaraciones y

actitudes, no hacen más que denunciar las alzas y bajas de Potemkin Suárez, cuya decisión, sea cual sea,

no alterará el final de la présente historia, aunque puede hacerla más difícil, dura y rápida a la par.

Amadeo Marco, Medalla Militar Individual, ha expresado la opinión de Navarra con términos de claridad

inigualados e insospechables en el actual lenguaje cortesano y equívoco de la mayor parte de las

autoridades, cronistas de los medios de comunicación social, como dicen los obispos según el feliz tópico

popularizado por Marcelo Arroitia, y no digamos por las untuosas, cortesanas y mansas Cortes que

preside el popular anti-Pizarro, la ridicula carrera del cardenal de Sevilla y sus prelados tras la bandera del

Betis Balompié, habilitada para nacional IV de Andalucía produciría risa si antes no produjera rubor y

vómito. «El Reino (de Navarra)... quiere seguir vinculado Corona Vuestra Majestad, sin secundar intentos

secesionistas», le dice el vicepresidente de la Diputación Foral a Juan Carlos en un telegrama a través del

cual le transmite, igualmente, la «expresión masiva y airada sentimientos pueblo, contrario inclusión

Navarra proyecto preautonómico vasco, que viola derechos sagrados y fueros venerados». Duro es el

texto que ha recibido entre su decorado de cartón piedra nuestro Potemkin Suárez: «Ningún sacrificio

arredró nunca pueblo navarro defensa su libertad y sus derechos. Navarra no ha faltado juramento

fidelidad a España desde vinculación Corona Castilla 1515. Confiamos que Gobierno no faltará tampoco

ni romperá pacto. Navarra no se deja impresionar amenazas de intentos anexión posible estado

secesionista. » Los subrayados son míos, pero la acusación de favorecer al secesionismo por maniobras

puramente electorales —que es tal y como yo entiendo los textos— son de una gallardía única y pudieron

provocarle la escarlatina al niño presidencial. El Frente Popular, en mayo de 1936, también trató de violar

el fuero de mi tierra, incluso asaltando la Diputación, con los resultados que todos conocemos. Me atrevo

a señalar marcar también el futuro de toda España. Compendio y resumen de ella en su variedad

geográfica y humana, mi reino natal es el dueño de uno de los grandes secretos del alma española: el de la

reacción vital ala hora del peligro definitivo. Oí a un gran navarro: «Cuando hay llamas en las iglesias de

Madrid, se encienden las boinas rojas en Navarra.» Dijo otro paisano mío: «Frente a las Brigadas del

Amanecer se alzan las Brigadas de Navarra.» Me atrevo a afirmar: «La Navarra foral es la sustancia y

defensa de la unidad española.» Yo, navarro alejado físicamente de mi cielo y mi muralla desde la juven-

tud, sin el menor derecho foral que llevarme a la boca, defiendo el fuero de mi tierra como se defiende el

honor de la madre y saludo en Amadeo Marco al hombre a quien ha correspondido la honrosa y áspera

carga de hacer frente a la dificultad de hogaño y me alegra saber que en su solapa luce, desvaída y

diminuta, una Medalla Militar Individual.

DIFERENCIA ENTRE EL FERROCARRIL Y LA UCD

DOMINGO, 4 DE DICIEMBRE. Creo que hacia 1860, cuando Olite y Tafalla quedaron enlazadas por el

ferrocarril, le preguntaron a un aldeano de Túdela:

—¿Qué te ha parecido el tren? A lo que el tudelano, observador, repuso:

—Andar, andar, parece que anda. Lo que tiene es que no hace fiemo.

Si ahora le preguntasen por la UCD a cualquier español con ciertas dotes de observación, sin duda

contestaría:

—Andar, andar, vaya, va tirando... Pero, jo, la de mierda que hace...

Rafael GARCÍA SERRANO

5-DICIEMBRE-1977

 

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